Fuerte crítica de Lagos por los cortes

El presidente de Chile dijo que en la Argentina "no tienen claridad sobre lo que está ocurriendo"; estudian un arbitraje Un vocero del gobierno chileno admitió que ya conocían las medidas, pero se decidió preservar la relación política La oposición en Chile pide represalias sobre productos argentinos
Jorge Elías
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28 de abril de 2004  

En un delicado equilibrio ha procurado preservar Ricardo Lagos la relación con Néstor Kirchner y, al mismo tiempo, atenuar las críticas internas cada vez más severas por la crisis del gas. Tan delicado ha sido ese equilibrio que en su primera reacción frente al recorte del suministro desde la Argentina dijo que se había "trizado un poco" la situación y, en forma coincidente, que el vínculo con su par argentino era "muy bueno".

Lagos, consultado ayer por una radio chilena en Pretoria, Sudáfrica (donde asistió a la asunción del presidente Thabo Mbeki), no pudo ocultar su malestar frente al nuevo recorte, dispuesto el fin de semana último por el gobierno argentino. Algo que, en realidad, conocía de antemano: "Desgraciadamente, creo que eso es expresión de una situación demasiado fluida en la Argentina; ellos no tienen claridad sobre lo que está ocurriendo en estos momentos", dijo.

De la nueva restricción supo por boca de Kirchner, en un diálogo telefónico que mantuvieron el viernes. La canciller de Chile, Soledad Alvear, viajó el sábado a Buenos Aires; aquí se entrevistó con su par Rafael Bielsa y acordó la creación de una comisión binacional, de carácter más técnico que político, cuya primera reunión será hoy.

El problema energético, sin embargo, no es técnico, sino político, concluyó la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) de Santiago. El informe, titulado "El factor K en la Argentina", dice que el país "no termina de estabilizarse" después de la crisis económica, social y política que ha vivido por sus problemas estructurales. Cita, entre ellos, la falta de institucionalidad de la burocracia estatal, el permanente déficit fiscal en algunas provincias, los altos niveles de inseguridad pública y de corrupción, los problemas de planificación energética y el cambio del sistema de partidos políticos que predominó hasta fines de la década del 90.

El estudio fue coordinado por los politicólogos Claudio Fuentes y David Alvarez. Y dice que el gobierno argentino ha decidido racionalizar las exportaciones de gas "afectando principalmente a Chile", con el fin de evitar un conflicto doméstico. Advierte, empero, que "en el plano internacional la crisis energética puede provocar un problema aún mayor que en el plano interno".

¿La razón? El gobierno argentino "ha pasado por alto los contratos firmados con nuestro país (Chile) y, según el propio gobierno lo ha anunciado, se han quebrado las confianzas que alguna vez existieron", dice.

Carta en la manga

Como carta en la manga, el gobierno de Lagos se guarda la posibilidad de recurrir a un arbitraje de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi). Sobre todo, después del agravamiento de la situación por la exigencia de Bolivia a la Argentina de no revender "ni una sola molécula" del gas que comprará desde mayo por el término de seis meses.

Sobre el problema energético con Chile, el informe de Flacso rescata el reclamo de los empresarios del sector: "La luz cuesta menos que la vela". Y esgrime que el gas es el principal insumo de la electricidad en el sistema energético argentino. La falta de gas, dice, podría afectar la producción y, en el largo plazo, la creación de nuevos negocios.

El gobierno chileno, por medio del vocero Francisco Vidal, admitió ayer que sabía que la Argentina había decidido el nuevo recorte, pero "es en la zona del Norte Grande, donde afortunadamente tenemos un superávit de energía".

Desde la oposición, el alcalde de Santiago, Joaquín Lavín, líder de la derecha chilena, instó a su gobierno a "actuar sobre productos argentinos que están ingresando en Chile a precio de dumping". Otro tanto sucedió con el empresariado, disgustado con la nueva medida. Hasta un senador oficialista, Gabriel Valdés, criticó a Lagos: dijo que el viaje de Alvear "no sirvió de nada". Es decir que mientras Chile propiciaba una solución, la Argentina cerraba aún más el grifo, restándole margen de maniobra a Lagos en el delicado equilibrio que procuraba preservar.

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