Fuerte incumplimiento en los aportes de los autónomos

El 30 por ciento de los inscriptos sólo hace el primer pago, según un informe oficial
Silvia Stang
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12 de mayo de 2003  

El número de pagos registrados en el sistema previsional por aportes de autónomos cayó más de un 50% desde mediados de 1994, cuando entró en vigor el actual régimen jubilatorio. Esta fuerte disminución se verifica pese al incremento de la cantidad de cumplidores que se registró a principios de 1999, cuando comenzó a regir el monotributo.

Según un estudio realizado por técnicos del Instituto Nacional de Recaudación de la Seguridad Social (Inarss), que fue presentado en un reciente seminario organizado por la cartera laboral, en el arranque del sistema se registró el pago de alrededor de 1.400.000 autónomos.

Actualmente, según las estadísticas del mismo instituto y teniendo en cuenta la recuperación que se está dando tras la caída en picada de 2002, los cotizantes son, cada mes, unos 630.000.

Los datos que muestra el trabajo llevan a la conclusión de que la recesión económica y los problemas de credibilidad del propio sistema previsional pudieron más que los programas y reformas con los que, en los últimos años, intentó darse alguna respuesta al elevado incumplimiento de los pagos para la jubilación.

En el análisis del Inarss se menciona la existencia de dos momentos en los que hubo un quiebre en la tendencia a la baja de la cantidad de aportantes.

Oscilaciones

El primero fue en noviembre de 1995, cuando, por efecto de un amplio plan de regularización de pagos para los adheridos al régimen, el número de aportantes tuvo una mejora del 10 por ciento.

Pero en la curva del cumplimiento de pagos ese hecho sólo dibujó un breve pico, y no pasó mucho tiempo para que nuevamente la línea se deslizara de manera pronunciada hacia abajo.

La otra mejora se produjo con la creación del régimen del monotributo, que alentó a la adhesión al sistema previsional, dada la menor cuantía de los aportes y la simplificación de trámites para cancelar las obligaciones con los impuestos del IVA y ganancias.

En ese entonces -primeros meses de 1999- los pagos crecieron un 51 por ciento. Sin embargo, según las conclusiones del informe, lo que logró el régimen simplificado fue "mantener la tendencia decreciente, pero en un nivel superior" (en los primeros meses del nuevo sistema el total de aportantes llegó casi a 1.100.000 entre monotributistas y autónomos).

Hasta fines de 2001 estas cifras sobre incumplimientos permitían concluir que el 82 por ciento de quienes permanecían inscriptos como autónomos o monotributistas no tenía derecho a jubilarse ni a obtener una pensión en caso de invalidez o fallecimiento; del resto, un 11,7 por ciento, mantenía derechos plenos, y un 6,3 por ciento era irregular con derechos, es decir que si bien no habían aportado todos los meses lo había hecho con una determinada frecuencia que le permite acceder al cobro de un haber proporcional.

Si bien no hay datos concretos, en la actualidad ese cuadro de aportantes con o sin derechos puede haber mejorado en función de algunos cambios normativos que rigen desde el año pasado, según advirtió el analista Carlos Grushka, en referencia a la disposición que les permite a las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) cobrar la prima del seguro que cubre las pensiones, a los afiliados que no aportan mes tras mes, pero que aún conservan derechos.

Incumplimiento a corto plazo

Algunas de las conclusiones del trabajo presentado por los analistas del Inarss señalan que el comportamiento de quienes se inscriben como autónomos se define a veces en un plazo muy corto.

El 30 por ciento deja de pagar su aporte inmediatamente después de ingresar su pago por primera vez; al sexto mes de la inscripción ese porcentaje se eleva al 50 por ciento. Y al llegar a los 12 pagos el incumplimiento llega al 60 por ciento.

Esa conducta puede entenderse como el resultado de la intermitencia de algunas tareas laborales, que le requieren a quien las realiza la presentación de las facturas correspondientes, pero que no le garantizan una continuidad de ingresos.

Grushka, que presentó junto con otros analistas de la Superintendencia de AFJP un estudio sobre la irregularidad de aportes no sólo en los autónomos sino en todo el mercado laboral, advirtió, por otra parte, que no es muy frecuente que quien deja una actividad comunique la baja a la AFIP y que tampoco se conoce en cuántos casos la persona mantiene igualmente derechos previsionales porque pasó a un trabajo dependiente con aportes.

Según las conclusiones de este segundo informe, la irregularidad -considerando tanto autónomos como dependientes- es mayor entre quienes tienen ingresos inferiores a los $ 500 y entre los habitantes de provincias que no transfirieron las cajas previsionales de sus empleados públicos a la Nación.

Esto último es así porque en las provincias que sí hicieron el traspaso las estadísticas del sistema nacional incluyen a los trabajadores públicos, donde la regularidad es más frecuente que en el sector privado.

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