Fuerzas Armadas. El brazo menos conocido del Estado en la pelea contra el coronavirus

Coronavirus. Las Fuerzas Armadas aportan su experiencia como fabricantes. Fabricación de Barbijos
Coronavirus. Las Fuerzas Armadas aportan su experiencia como fabricantes. Fabricación de Barbijos Crédito: portaldenoticias.com
Carlos Manzoni
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7 de mayo de 2020  • 09:37

"Si quieres la salud, prepárate para la enfermedad". Ese es el lema que rige en el Laboratorio Farmacéutico Conjunto de las Fuerzas Armadas, por eso, si bien el coronavirus sorprendió allí al igual que en el resto de la población mundial, este centro estaba preparado para la ocasión, con toda la tecnología y la capacidad técnica: ahora produce 10.000 litros de alcohol en gel por semana.

El Coronel Fernando Luis Pose, director de la Sanidad Militar Conjunta de las Fuerzas Armadas, cuenta que, si bien el alcohol en gel no era lo que más se elaboraba en el Laboratorio Farmacéutico Conjunto de las Fuerzas Armadas, la pandemia hizo que este pasara a ser el producto estrella. "La producción se incrementó hasta llegar en la actualidad a 10.000 litros por semana", precisa Pose.

Pero el alcohol en gel no es el único insumo esencial en tiempos de pandemia que fabrican las Fuerzas Armadas, que a lo largo de la historia han tenido protagonismo en la producción de un sinnúmero de productos de consumo interno. Así, en la Sastrería Militar, cuyos talleres están en El Palomar, se concentraron en la confección de barbijos, camisolines y fundas para camillas.

Federico Luna, investigador sobre Defensa y Fuerzas Armadas, explica que, para estas tareas en la Sastrería Militar, se incorporaron turnos rotativos de aspirantes a sastre, que se encontraban aprendiendo el oficio en la Escuela de Suboficiales "Sargento Cabral" de Campo de Mayo. "A la primera semana de abril, ya habían producido 39.000 barbijos, 1000 camisolines y 500 fundas para camillas", detalla el especialista.

Coronavirus. Las Fuerzas Armadas producen alcohol en gel.
Coronavirus. Las Fuerzas Armadas producen alcohol en gel. Fuente: Archivo

Además, cada brigada del Ejército cuenta con una base de apoyo logístico, con elementos que les permiten realizar reparaciones de magnitud en equipos y vehículos de la fuerza. "Por ejemplo, la Base de Apoyo Logístico Neuquén en la localidad de Zapala, está reparando camas y confeccionando equipos de protección personal, mientras que la Base de Apoyo Logístico Pigüé de la provincia de Buenos Aires, produce soportes para suero y entrega cloro. Esos son solo dos ejemplos", comenta Luna.

El propio Agustín Rossi, ministro de Defensa, dio un detalle pormenorizado en la sesión del 8 de abril en la Cámara de Diputados de todas las acciones que desempeñan las Fuerzas Armadas en medio de la crisis del Covid-19 y finalizó su informe con una cifra abarcadora: "Completan 284 tareas de distribución de alimentos,117 de sanidad y 92 de infraestructura sanitaria. Un total de 493 tareas".

Pero además las Fuerzas Armadas pusieron a su disposición toda su capacidad logística, que, como remarcó Rossi, es inmensa. "No hay agencia del Estado que tenga la capacidad de logística que tienen las Fuerzas Armadas y sobre todo el Ejército Argentino. Imagínense que hace la distribución y recolección de urnas en las elecciones", enfatizó el ministro de Defensa, en una de sus declaraciones públicas.

Fuentes de las Fuerzas Armadas destacaron también el Taller de Confección y de Atributos Militares de la Intendencia Naval de la Base Naval Puerto Belgrano de la Armada Argentina que produce 350 barbijos diarios. "Asimismo, la Facultad de Ingeniería del Ejercito, en el barrio porteño de Palermo, reconvirtió sus laboratorios académicos y, mediante la impresión 3D, fabrica mascaras de protección personal y accesorios descartables para respiradores artificiales", destacan.

Esto se inscribe en una larga tradición de las Fuerzas Armadas como fabricantes, ya que a mediados del siglo XX llegaron a contar con unas 30 fábricas en las que se producía diversos bienes. Como se sabe, siempre tuvieron gran producción de armamento, municiones y vehículos de guerra, pero también hubo un tiempo en el que bajo su órbita se fabricaron, entre otros, aviones, como el Pulqui; autos, como el Rastrojero; tractores, como el Pampa, y hasta televisores, como el FM Evita.

Coronavirus. Las Fuerzas Armadas aportan su experiencia como fabricantes.Pulqui 1, hoy pieza de museo
Coronavirus. Las Fuerzas Armadas aportan su experiencia como fabricantes.Pulqui 1, hoy pieza de museo Crédito: archivo

Luis Franco, magíster en Economía y director de Aeromarket, dice que todo comenzó con la Fábrica Militar de Aviones, en 1927, pero hay que retrotraerse unos años para entender sus orígenes. "Es difícil escindir la evolución industrial militar de la Argentina sin remontarnos a Enrique Carlos Mosconi, un militar del Ejército Argentino, que también fue ingeniero civil. Seguramente, se lo recordará por el impulso que imprimió en la industria petrolera, pero también tuvo una relevante actuación en la aviación militar y civil", explica el experto.

Franco recuerda que la construcción de aeronaves se remonta a 1926, durante la presidencia de Marcelo Torcuato de Alvear, ya que fue en esos tiempos cuando se trazaron las primeras líneas para establecer una fábrica militar de aviones. El plan comenzó a desarrollarse con la construcción de la infraestructura que, luego de inaugurada en 1927, como la Fábrica Militar de Aviones (FMA) fabricaría el primer avión nacional bajo licencia inglesa: el modelo Avro Gosport 504", afirma el especialista.

Luego vendrían otros aviones también fabricados bajo licencia y, a partir de 1931, diseños propios, con diversas motorizaciones. Otro destacado AeMB.2 Bombi, un avión bombardero desarrollado en Argentina de los '30. Pero luego vendrían varios más y el gran salto creativo se daría a partir de 1940, con la fabricación de aviones civiles de entrenamiento y formación, como "El Boyero", y diversos modelos militares. "No podemos dejar de mencionar el producto que tal vez haya sido el mejor de la Fábrica Militar de Aviones, el I.A. 58, "Pucará", en la década del 60", subraya Franco.

En 1951 se bautizó a la Fábrica Militar de Aviones como Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME), que llegó a constituirse en un conglomerado de diez fábricas, que producía aviones de diseño propio y bajo licencia junto a la producción de armamento, automotores, tractores, motocicletas y lanchas. "Hoy realiza mantenimiento y modernización de aeronaves junto a la producción del avión militar de entrenamiento avanzado IA-63 Pampa, en su versión Serie III", relata Luna.

Claro que, desde las Fuerzas Armadas también indican que no debe olvidarse a Fabricaciones Militares y al Astillero Río Santiago, desde donde se construyeron locomotoras, subterráneos, trenes y vagones. "También tuvieron una importante participación en el mercado nacional químico y de explosivos", acotan.

Tal como relata Luna, en su mejor momento, la producción metalmecánica de Fabricaciones Militares se incluía cañones pesados de artillería de 155mm, morteros livianos y pesados, fusiles automáticos como el Fusil Automático Liviano (FAL) y el FARA 83, diseñado localmente para reemplazar al FAL pero que nunca se produjo en masa, como también sus respectivas municiones. "Sin embargo, su relevante producto fue el Tanque Argentino Mediano (TAM) y una familia de blindados derivados de este que sumaron más de 400 unidades.Hoy, trabajan en la conversión de fusiles FAL al estándar Famca", indica el investigador.

Coronavirus. Las Fuerzas Armadas aportan su experiencia como fabricantes. El Rastojero.
Coronavirus. Las Fuerzas Armadas aportan su experiencia como fabricantes. El Rastojero. Crédito: agendarweb.com

De la misma manera, los astilleros Rio Santiago y Tandanor (CABA) hicieron su parte de la industria naval, en la que se destaca la construcción del buque escuela ARA "Libertad", el Destructor Misilístico ARA "Santísima Trinidad" y las 6 Corbetas MEKO 140 clase "Espora" construidas entre 1985 y 2004. Tandanor efectuó el ensamblaje y modernización de submarinos junto a sus labores de mantenimiento y modernización de buques mercantes y militares.

Esta enorme capacidad industrial de las Fuerzas Armadas llegó a la década de los ochenta, según explican los especialistas, con la necesidad de una gran inversión para modernizar su tecnología, algo que no siempre se logró. Hasta que, en 1991, se dispuso la privatización de la totalidad de las fábricas, que salieron de la órbita de las Fuerzas Armadas.

En la actualidad, las fábricas que son propiedad del Estado y están relacionadas con la producción para la defensa se encuentran bajo la órbita directa del Ministerio de Defensa, si bien históricamente se han articulado con la industria civil, inclusive incentivando la creación y desarrollo de capacidades en pequeñas y medianas industrias nacionales.

Hoy, la fabricación de insumos esenciales para atravesar la pandemia de coronavirus volvió a ponerlos en el ojo de la opinión pública, pero detrás de esa realidad actual subyace una larga tradición de las Fuerzas Armadas como productoras de una extensa lista bienes, que fue planificada en los albores del siglo XX.

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