Golosinas: Los secretos de las pymes que resisten el avance de las multinacionales

Los alfajores Jorgito y Guaymallén y la vauquita son productos de pymes que compiten con las multinacionales
Los alfajores Jorgito y Guaymallén y la vauquita son productos de pymes que compiten con las multinacionales
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5 de agosto de 2019  • 10:22

En un contexto de consumo golpeado y con dos grandes jugadores que acaparan gran parte de la escena (Arcor y Mondelez), hay pymes que producen golosinas en la Argentina que resisten los embates y, en algunos casos, compiten cuerpo a cuerpo con las multinacionales.

De esto habló el editor de economía de LA NACION, Alfredo Sainz, en el programa "Comunidad de Negocios", que se emite por LN+, y dio las cuatro características de estas compañías:

1) El concepto familiar: "Lo primero que hay que decir es que son empresas familiares lo que te da un conocimiento mayor del producto y mucho compromiso. El caso más famoso es el Hugo Basilotta, el de Guaymallén. Él es el esposo de la hija del dueño y se pone el marketing al hombro", explicó y dijo que el dueño del alfajor Capitán del Espacio también estaba muy comprometido.

2) Cuidar la esencia del producto: En este punto, Sainz citó el caso de DRF, la marca de pastillas que lleva de nombre las siglas de su fundador, Darío Rodríguez de la Fuente, y pasó luego por Bonafide, el grupo Costa, Molinos, Mondelez y ahora fue adquirida por la distribuidora La Dolce.

La columna de Alfredo Sainz

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"La compró esta gente y quiere mantener la esencia. En este caso el porcentaje de aniz que tienen que no se toca. Se puede cambiar cualquier cosa menos eso. El producto no se mancha. La esencia del producto tiene que estar sí o sí", detalló. Pero también apuntó que deben ser aggiornados para que los consuman las nuevas generaciones. "Está comprobado que en golosinas el factor nostalgia funciona muy poquito. Las tenés que adaptar porque sino vas muerto. El de DRF me dijo en tono de chiste que sino, cada vez que muere un jubilado, pierden un cliente".

3) No perder el posicionamiento: Acá nuevamente citó el caso de Guaymallén que hace productos populares, a precios económicos, y no alfajores premium. Otro caso es el de Vauquita que se centra en un monoproducto que puede presentar alguna variante, pero sin perder nunca el foco de posicionamiento del producto.

5) Precio redondo: Por último, el periodista dijo que es importante que estas golosinas se puedan comprar con una moneda, más allá del desafío que plantea el país en cuanto a la actualización de precios. "Un guaymallén no puede costar $8 o $12. Tiene que costar $10", concluyó.

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