Guerra comercial. Pese al discurso duro, siguen las negociaciones entre EE.UU. y China

Las comisiones de ambos países continúan con los diálogos, con una alta dosis de incertidumbre
The New York Times
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26 de septiembre de 2019  

El mayor obstáculo que enfrentarán los negociadores puede ser acordar la escala y la ambición de cualquier acuerdo que traten de lograr
El mayor obstáculo que enfrentarán los negociadores puede ser acordar la escala y la ambición de cualquier acuerdo que traten de lograr Fuente: Reuters

La combinación el viernes de palabras duras del presidente estadounidense, Donald Trump, y la cancelación de un viaje planeado por funcionarios del sector agropecuario chino a dos estados granjeros pareció echar una nube sobre las perspectivas de un acuerdo comercial y causó una caída de la bolsa de Nueva York.

Pero ambas partes el sábado dieron indicios de que las negociaciones continúan.

La agencia estatal de noticias china Xinhua dijo el sábado que negociadores de relativamente alto nivel habían tenido "conversaciones constructivas" en Washington en los últimos días y habían "acordado continuar manteniendo la comunicación".

El tono de la declaración de Xinhua fue equiparado por una declaración del representante comercial de Estados Unidos en Washington. "Estas conversaciones fueron productivas y Estados Unidos espera dar la bienvenida a una delegación china para reuniones de primer nivel en octubre", dice la declaración.

Los negociadores comerciales de ambas partes han continuado buscando la resolución de sus diferencias incluso en momentos que aumentaron las tensiones a lo largo del verano boreal, dijeron varias personas familiarizadas con las negociaciones comerciales. Todos insistieron en mantener el anonimato, citando la delicada sensibilidad diplomática en las negociaciones.

La delegación de funcionarios agropecuarios chinos que había planeado viajar a Montana y Nebraska esta semana no canceló el viaje por nuevas dificultades en las conversaciones, dijeron dos de estas personas. En cambio, el viaje fue cancelado por preocupaciones de que se convertiría en un circo mediático y daría la impresión equivocada de que China intenta entrometerse en la política interna de Estados Unidos, dijo una de esas personas.

El gobierno chino desde hace mucho sostiene la posición de que los países no deben interferir en los asuntos internos de otras naciones, posición desarrollada en parte en oposición a las críticas extranjeras de violaciones a los derechos humanos en China.

En las últimas semanas el gobierno chino y muchos usuarios chinos de internet han reaccionado con enojo ante llamados de funcionarios estadounidenses a Pekín para que muestre temperancia en su respuesta a protestas prodemocráticas cada vez más violentas en Hong Kong. El ministerio de relaciones exteriores chino repetidamente ha objetado lo que describe como una intervención en asuntos internos chinos por Hong Kong.

La cuestión ahora es si el vicepremier de China, Liu He, podrá lograr avances cuando llegue a Washington para conversaciones de alto nivel el mes entrante. Si bien las fechas de esas conversaciones no han sido confirmadas, parece probable que se fijen para el 10 y 11 de octubre, dijeron dos personas de las varias familiarizadas con el tema.

El mayor obstáculo que enfrenten los negociadores puede ser acordar la escala y la ambición de cualquier acuerdo que traten de lograr. Varias personas familiarizadas con las negociaciones dijeron en entrevistas en las últimas dos semanas que China quiere alcanzar un acuerdo parcial que evite el plan del presidente Trump de incrementar los aranceles estadounidenses sobre productos chinos el 15 de octubre y el 15 de diciembre.

China se ha vuelto más reticente en las últimas semanas a buscar cualquier resolución abarcante de las docenas de problemas que enfrentan a los dos países.

Los negociadores chinos han intentado centrar las negociaciones en cuestiones que puedan resolverse por medio de normativas que el país tendría que aprobar para comienzos de enero de todos modos, reglamentando una nueva ley de inversiones extranjeras que el Congreso Nacional del Pueblo aprobó en marzo.

Al mismo tiempo, los negociadores comerciales chinos buscaron excluir la semana pasada cuestiones como flujo de datos, la locación de datos y el establecimiento de normas de ciberseguridad. Estas cuestiones tienden a infringir el terreno de las temidas agencias de seguridad internas chinas, que han resistido cualquier intento de limitar su capacidad de realizar amplia vigilancia dentro del país y que desconfían de permitir el ingreso de compañías tecnológicas estadounidenses.

Estados Unidos ha intentado persuadir a Pekín de adoptar amplios cambios en las leyes chinas para hacer más abierto al país a las importaciones y limitar los subsidios a distintos sectores, en particular las industrias avanzadas que compiten con industrias estadounidenses.

Pero el presidente Trump objetó el viernes un acuerdo parcial.

"Busco un acuerdo completo, no un acuerdo parcial", dijo el viernes durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro Scott Morrison de Australia. "Buscamos un acuerdo grande".

Sin embargo, ha habido algunas discusiones entre ambas partes respecto de reducir aranceles estadounidenses que sólo se aplicarían a productos chinos por valor de US$250.000 millones al año. Eso sería en vez de los actuales aranceles sobre productos por valor de US$360.000 millones anuales, que debieran aumentar aún más a mediados de diciembre, dijeron personas familiarizadas con las negociaciones.

Estados Unidos ha estado presionando a China para que compre más alimentos estadounidenses, alimentos que puede necesitar dado que una epidemia de fiebre africana ha matado a inmensas cantidades de cerdos en China.

Sin embargo, ambas partes han aprobado una serie de pequeñas medidas para crear confianza en las últimas dos semanas.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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