Hacen cola los candidatos para suceder a Macri

¿El presidente de la Argentina enfrentará un retador moderado o un populista irredento?
¿El presidente de la Argentina enfrentará un retador moderado o un populista irredento? Fuente: Archivo
The Economist
(0)
28 de febrero de 2019  • 16:31

BUENOS AIRES – Para muchos argentinos, enero y febrero son meses ociosos. Pero los políticos que tienen esperanzas de destronar al presidente del país, Mauricio Macri, en las elecciones de este año han estado ocupados. Juan Manuel Urtubey, gobernador de la provincia de Salta en el noroeste, recorrió los balnearios con su esposa, una actriz, y su beba. "Sé que puedo ser presidente", le dijo a la gente que tomaba sol. Cristina Fernández de Kirchner, que fue presidenta antes que Macri, dejó en claro que le gustaría recuperar el puesto. Difundió un video con la leyenda: "Entre todos podemos construir una Argentina mejor". Sergio Massa, que fue jefe de gabinete de Fernández, salió a las rutas en una 4x4 para decir a los argentinos que "es tiempo de un verdadero cambio".

Los principales contrincantes potenciales son peronistas, adherentes a un movimiento populista que ha gobernado la Argentina la mayoría de los últimos 70 años. Los argentinos y todos los que tienen dinero en juego en el país se preguntan ansiosamente qué tipo de peronista encabezará la oposición a Macri y qué probabilidades tendrá esa persona de ganar la elección presidencial de octubre.

Macri está tratando de revertir las políticas peronistas de Fernández, que dejó a la Argentina con inmenso déficit fiscal, alta inflación y escaso crecimiento. Pero comenzó demasiado cauto, socavando la confianza de los inversores en su programa. Eso, junto con alzas de los tipos de interés en Estados Unidos y un fortalecimiento del dólar, provocaron una crisis de la moneda, lo que llevó a recesión, inflación mucho más elevada y un rescate de US$ 57.000 millones del FMI. Macri debe ahora recortar el déficit presupuestario. Su tasa de aprobación es sólo del 35%. La inflación, que superó el 47% el año pasado, es la principal preocupación de nueve de cada diez votantes.

Los inversores están aterrorizados de que los errores de Macri harán que vuelva un peronista al poder. Temen especialmente a Fernández. "si gana Cristina, la primera reacción de los mercados será horrible" dice Migue Kiguel, economista en Buenos Aires.

La política del peronismo es complicada. Fernández es de lejos la líder más popular del movimiento, con apoyo del 30% del electorado. Pero también es la menos popular, con una tasa de rechazo de más del 60%. En parte eso se debe a que ella y su gobierno se ven como el epítome de la corrupción. Tiene seis causas. Los medios han difundido informes de que ella fue la destinataria de bolsos llenos de dinero tan grandes que sus contenidos fueron pesados en vez de contados. El 27 de diciembre la policía incautó 33 obras de arte valiosas en un departamento propiedad de Fernández en Buenos Aires. Uno de sus ex vicepresidentes y un ministro responsable por las obras públicas en su gobierno fueron encarcelados y el jefe del ente recaudador tiene una causa abierta.

Fernández es de lejos la líder más popular del movimiento, con apoyo del 30% del electorado. Pero también es la menos popular, con una tasa de rechazo de más del 60%.
Fernández es de lejos la líder más popular del movimiento, con apoyo del 30% del electorado. Pero también es la menos popular, con una tasa de rechazo de más del 60%. Fuente: Archivo - Crédito: AFP

Pese a ello Fernández con certeza será la candidata de su partido, Unidad Ciudadana. Los otros peronistas probablemente se disputarán la candidatura de Alternativa federal, el ala "moderada" del movimiento, en una primaria a realizarse en agosto. Esa persona enfrentará a Macri y Fernández en la primera ronda de la elección presidencial, Si nadie obtiene más del 45% de voto (o 40% con ventaja de diez puntos porcentuales sobre su rival más cercano), los dos primeros se enfrentarán en una segunda ronda.

Además de Urtubey y Massa, son posibles contendientes por la candidatura moderada el ex ministro de economía Roberto Lavagna y Miguel Pichetto, el líder peronista del senado, cuyas posturas anti inmigrantes y duras contra el crimen hacen eco de las del presidente de derecha de Brasil, Jair Bolsonaro (comparación que rechaza).

Los peronistas de todos los tonos buscan debilitar a Macri despotricando contra su programa económico, incluyendo el acuerdo con el FMI. Los kirchneristas más extremos amenazan con desconocerlo y declarar el default sobre la deuda, como hizo el gobierno en 2001. Los moderados hablan de renegociar el acuerdo con el FMI (Urtubey esquiva el tema). Prometen congelar los precios de la energía y el transporte y elevar las jubilaciones, lo que incrementaría el déficit fiscal.

En privado, los moderados son más sensatos. Aceptan que la economía necesita políticas macristas tales como recortes en el gasto público y una reforma de las rígidas leyes laborales argentinas que desalientan la contratación de personal. Pero su retórica pre-electoral apuntará a conformar a los votantes en vez de a los mercados financieros.

Macri espera que los peronistas moderados queden fuera de carrera en la primera ronda y que eso lo lleve a enfrentar a Fernández, que divide a los votantes, en la segunda. El voto negativo –en este escenario, contra Fernández- "casi siempre se demuestra más fuerte que el voto positivo", dice Jaime Durán Barba, asesor político de Macri. El juvenil Urtubey y Massa, de lengua aguda, se ven como amenazas más serias.

El presidente también está contando con una "leve recuperación" de la economía para octubre. Dos tercios de la base de Macri cree que la economía mejorará este año y está dispuesta a votarlo nuevamente, dice Eduardo D’Alessio de D’alessio IROL / Berensztein, una encuestadora.

Hasta que se dé la recuperación, Macri hablará de casi cualquier cosa menos la economía. Su discurso de inauguración de las sesiones parlamentarias, programado para el 1 de marzo, probablemente se centre en sus temas favoritos: la represión al crimen y el narcotráfico y la construcción de rutas, redes de cloacas y escuelas, que se ha ralentizado pero no detenido por la austeridad. Macri hace visitas semanales a los hogares de gente común, tocando el timbre personalmente. Si los peronistas no descansan, él no puede hacerlo.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.