Hay esperanza en un cambio de rumbo

Se aguardan los balances de empresas
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25 de abril de 2004  

A último momento la Bolsa porteña pudo salvar el resultado de su balance semanal y revertir una exagerada baja con un fuerte rebote técnico.

El Merval perdió 1,71% en la semana. En las últimas ruedas las preocupaciones globales de que Estados Unidos suba las tasas de interés contagiaron a los inversores locales, lo que agravó el clima de apatía y cautela que venía creciendo desde fines de marzo --comenzó con las crisis energética y del PJ-- y generó importantes desarmes de carteras.

Ahora se espera que la volatilidad siga acompañando las negociaciones al ritmo de los acontecimientos externos, mientras que algunos creen que todo fue una exageración.

El Merval llegó a acumular al miércoles una caída del 7%, si se lo comparaba contra el viernes anterior, y la pérdida alcanzaba el 10% si se sumaban las seis ruedas consecutivas de resultados negativos.

Sin embargo, el castigo fue sobredimensionado y así lo entendió el mercado que en las últimas dos ruedas --y en particular en la del viernes que subió 4,63%-- emprendió un fuerte rebote técnico que dejó al índice Merval en los 1142,96 puntos.

"Ahora habrá que ver si el rebote es sostenible, y eso dependerá del mercado externo", comentó Hernán Cámpora, jefe de research del Grupo SBS.

El analista señaló que la suba acompañó a las plazas externas, pero como el Merval había sido el que había sufrido la mayor caída --Brasil llegó a caer solo 3,19%--, la corrección del viernes también fue la más pronunciada.

Si bien la plaza doméstica está parcialmente separada de los mercados internacionales desde la crisis de 2001, Cámpora explicó que un ajuste de tasas de interés globales generaría un costo de oportunidad para los fondos invertidos en activos locales, en el largo plazo presionaría el nivel de tasas local, y en particular, podría golpear al mercado brasileño con un efecto macroeconómico sobre la economía local.

Esta semana, el titular de la Reserva Federal, Alan Greenspan, dijo que los bancos estaban en buena posición para absorber tasas más altas y al día siguiente agregó que dado el ritmo de crecimiento de EE.UU. las tasas deberán subir en algún momento para evitar que las presiones inflacionarias surjan eventualmente. Ahora se espera que el ajuste se efectivice hacia el comienzo del último trimestre del año.

Precios atractivos

La realidad es que el mercado sobrerreacciona a estas señales porque está mirando el largo plazo. La tasa de EE.UU. se encuentra en el nivel más bajo de los últimos 40 años --1%-- y la suba no sería mayor a 0,25%, pero lo que preocupa a los analistas es la tendencia.

Por otro lado, la falta de noticias de peso a nivel local también lleva a los operadores a concentrarse más en lo que pasa en otros lados. En ese sentido, analistas confesaron que ni siquiera la crisis energética afecta las proyecciones de crecimiento de la economía argentina para este año, que rondan el 7 por ciento.

Hoy el mercado no espera que se produzca un derrumbe y, por el contrario, los precios de las acciones estarían en niveles atractivos, en especial si se tiene en cuenta que los balances del primer trimestre que las empresas presentarán en mayo traerían muy buenas noticias.

Además, esta semana el país recibió elogios varios: las reuniones que mantuvo el Gobierno con los comités de bonistas por la negociación de la deuda en default resultaron mejor de lo que los acreedores esperaban. En tanto, el FMI y el Tesoro de Estados Unidos aplaudieron el crecimiento argentino, aunque también acompañaron sus elogios con reclamos varios.

Finalmente, el panorama de elevada liquidez y bajo rendimiento en las colocaciones a plazo y el dólar --a pesar de que este último subió 3 centavos en la semana a $2,87/$2,84-- que disparó al mercado en otras oportunidades continúan estando vigentes.

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