Hay más producción y no se descuida el suelo

Por Héctor Müller De la Redacción de LA NACION
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31 de agosto de 2001  

Hablar de 73 millones de toneladas para la campaña 2001/2002 representa un salto importante en la producción de granos si se considera que el anterior récord se obtuvo en el ciclo 97/98, cuando se recolectaron 67,09 millones. Pero la noticia adquiere mayor relevancia aún cuando al compás de una mayor producción crece la concientización en torno de la agricultura sustentable o, lo que es lo mismo, cultivar en forma permanente sin descuidar la importancia del recurso suelo.

Dentro de ese aspecto no se puede dejar de reconocer el descomunal esfuerzo en el control de la erosión por parte de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de los grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola). Pero, sin lugar a dudas, ha sido la siembra directa la principal aliada de la conservación.

Basada en sembrar permanentemente sobre rastrojos (restos del cultivo anterior), este sistema no remueve los suelos como lo hace indefectiblemente el arado, le quita agresividad a la tarea de cultivar y mantiene la superficie continuamente cubierta, un aspecto fundamental para evitar la erosión hídrica o eólica. Nacida en Estados Unidos, hace diez años fue desarrollada con firmeza en el país de la mano de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid). Su crecimiento ha sido constante, a tal punto que hoy cubre 11.600.000 ha, un 40% de la superficie cultivable del país, y se estima que no tiene límites para su expansión, según afirmaron sus seguidores en un reciente congreso en Mar del Plata.

"Este sistema de producción nos permite generar una más humanitaria y amigable relación entre el hombre con sus semejantes y con el medio ambiente, especialmente en lo referido a la satisfacción de sus necesidades básicas, dentro de las cuales la alimentación aparece en primera línea", suele decir Roberto Peiretti, ingeniero agrónomo, productor agropecuario del sudeste de Córdoba y miembro fundador de Aapresid.

Pero en este salto productivo también es importante mencionar el desarrollo de la soja transgénica RR (resistente al herbicida que tiene como principio activo el glifosato). La soja es el principal cultivo del país y la RR ocupa hoy un 95% de la superficie cultivada. "Juntos han establecido una relación explosiva", afirman los especialistas al referirse a la dupla siembra directa-soja RR.

La siembra de esta oleaginosa reduce los costos de producción en un 30-35% al aplicarse un solo herbicida, y la utilización conjunta de ambos adelantos técnicos también ayuda a mejorar la conservación de los suelos porque se requiere menor utilización de maquinaria.

Hablar de agricultura sustentable en un mundo en el que algunos países aplican fuertes subsidios parece francamente imposible. Sin embargo, la Argentina lo está logrando. Y esto es sumamente importante, porque hoy tiene entre 26 y 29 millones de hectáreas cultivables, pero algunos ya estiman que esa cifra podría llegar a ampliarse rápidamente.

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