Hay nuevos créditos por 8000 millones

En septiembre ingresarán 5000 millones; el resto, cuando esté lista una nueva reprogramación de la deuda, aún en discusión A cambio de la ayuda, el Gobierno se compromete a elaborar una nueva ley de coparticipación También, a mejorar la recaudación y a aplicar nuevas reformas
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22 de agosto de 2001  

WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) le concedió ayer a la Argentina un aumento de 8000 millones de dólares en su programa de créditos, de los cuales 5000 millones serán girados en las próximas semanas para reforzar las reservas del Banco Central, entre otros objetivos, y el resto podrá ser utilizado para apoyar una reestructuración voluntaria de la deuda.

En un comunicado que lleva la firma de su titular, Horst Köhler, el FMI dejó en claro que, a cambio de los nuevos fondos, el gobierno argentino se comprometió a enviar al Congreso un proyecto para modificar la ley de coparticipación federal.

Para garantizar el cumplimiento del déficit cero, el FMI quiere condicionar los giros a las provincias a la evolución de la recaudación impositiva y quitar el piso mínimo garantizado a los Estados del interior por el último pacto federal. La ley actual es -según el texto que difundió el FMI- "una fuente significativa de rigidez e ineficiencia para las finanzas públicas".

En forma paralela, el viceministro Daniel Marx, que estuvo al frente de las negociaciones en la capital norteamericana, anticipó que los Estados Unidos invitarán al Mercosur (el bloque que integran la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) a iniciar conversaciones para alcanzar un acuerdo de libre comercio que en la jerga se conoce como "4 + 1" (de lo que se informa en la página 5).

Los nuevos fondos, sumados a los 14.000 millones de dólares que la Argentina había recibido en diciembre último con el denominado "blindaje", elevan el monto total del programa actual a 22.000 millones, de los cuales 7000 millones ya fueron girados. El acuerdo tiene vigencia hasta el fin de 2002.

Las condiciones

Aunque las condiciones exigidas no se conocerán en detalle hasta que sea aprobada la nueva carta de intención, el comunicado anticipa que el FMI también exigirá mejoras en la recaudación impositiva, algunas reformas del Estado y "un fortalecimiento de los bancos públicos".

Marx explicó anoche que no se trata de un paquete tradicional, porque tiene dos "componentes adicionales". Uno de ellos es el incentivo para "conducir una operación monetaria que reduciría el costo de los servicios de la deuda", dijo.

El viceministro se negó a utilizar la palabra "reestructuración" y habló en cambio de la posibilidad de un nuevo canje que, según anticipó anoche, podría contar con el respaldo adicional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco Mundial (de lo que se informa por separado)

"Las autoridades están considerando la posibilidad de una operación voluntaria y amigable con los mercados para aumentar la viabilidad del perfil de la deuda argentina. Cuando estas discusiones den frutos, el FMI estará preparado para recomendar un anticipo de los 3000 millones restantes para respaldar tal operación", dice el comunicado firmado por Köhler.

¿Cómo será el nuevo canje? Marx dijo que el Gobierno está "abierto a sugerencias y lo dejaremos librado a la iniciativa de varios protagonistas".

El segundo elemento distintivo del nuevo paquete, dijo Marx, es que será acompañado por un anuncio de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, en su sigla en inglés). "Una empresa recibe un crédito y tendrá muchas más oportunidades de crecer si además expande sus mercados", graficó el viceministro, que dijo que así se puede construir un modelo "sostenible" para la Argentina.

Después de otro día de nervios en los mercados, Köhler convocó para las seis de la tarde (las siete en la Argentina) a una reunión del directorio del FMI para seguir el debate que anteayer les había consumido tres horas.

Los directores no habían logrado llegar a un acuerdo ante un menú de opciones que les entregó el equipo técnico del organismo. Pasaron a un cuarto intermedio para abrir un período de consultas, durante el cual se gestó de manera trabajosa un consenso dentro del Grupo de los Siete países más industrializados.

A las diez de la noche de ayer en la Argentina, el titular del organismo emitió un comunicado en el cual se declara "preparado" para recomendar un aumento de 8000 millones del crédito stand by, algo que sólo hace cuando ya cuenta con el aval político del directorio.

Köhler precisó que 5000 millones estarían disponibles tras la aprobación del aumento que, según Marx, se producirá formalmente en la reunión del directorio que se realizará a comienzos de septiembre. El FMI también va a girar un desembolso de 1200 millones que estaba previsto por el programa anterior. "La plata sola no alcanza, y es por eso que este programa tiene dos elementos novedosos", contestó Marx, que se veía muy aliviado, cuando le preguntaron si el aumento alcanzará para tranquilizar a los mercados.

Por la mañana, Marx creía que la negociación se había cerrado y se preparó para volar a Buenos Aires por la noche, pero tuvo que extender un día más su estancia en Washington, porque a falta de una acuerdo claro entre los miembros del G-7, Köhler no empezó a convocar a la nueva reunión de directorio hasta las cuatro de la tarde. Faltaba la aprobación final de EE. UU. y los directores habían quedado desconcertados porque el equipo técnico del FMI, que suele elevar una recomendación, se había limitado a presentar un menú de opciones, porque Köhler quería que la responsabilidad fuera compartida.

US$ 500 millones entre las AFJP

  • El Gobierno vendió ayer otros dos bonos pagaré por un total de US$ 500 millones, que fueron suscriptos mayoritariamente por las administradoras de fondos de pensión (AFJP), informó la Secretaría de Finanzas. La emisión se realiza al 100% de del valor de los títulos y en tramos de 200 millones y 300 millones a un plazo de 6 años, con amortización total al vencimiento. Los pagarés fueron colocados a la tasa badlar en dólares para depósitos entre 30 y 35 días, con un margen de 450 puntos básicos. El banco colocador fue el BankBoston. Las AFJP retiraron ayer unos 200 millones que mantenían depositados en plazo fijo para suscribir estos bonos.
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