Hay que formar hoy los empleados del mañana

Los sectores públicosy privados deben incentivar el desarrollo de nuevas carreras
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27 de mayo de 2018  

En la sexta y última jornada de la quinta edición de Management 2020, el disruptor invitado llegó a las pantallas del salón desde el extranjero. Jacob Morgan es el autor de El futuro del trabajo, orador y futurista que explora el empleo del mañana, la experiencia de los empleados y el futuro del liderazgo.

En un comienzo, se refirió a la nueva escena dentro de la oficina de Recursos Humanos que se da en la actualidad a la hora de contratar empleados. "Llegan y hacen muchas preguntas. Quieren saber qué tipo de liderazgo hay, cómo son las oficinas, qué cultura corporativa es la que manda, cómo es la compensación y hasta los beneficios extras", comentó Morgan.

En vez de "venderse" para que los contraten, y de que la empresa esté en una posición de "a ver por qué te tengo que tomar", son ahora los candidatos al puesto los que exigen argumentos a la compañía acerca de por qué ellos deberían trabajar allí. Es decir, ahora son las firmas las que tienen que "venderse" para que el postulante las elija. En su opinión, las herramientas tecnológicas que posibilitan otras formas de ganar dinero, como Uber o Lyft (un competidor que no está presente en el país), están redefiniendo la conversación. Además, los empleados hoy tienen el deseo de dejar un impacto positivo, mejorar el medioambiente y, al mismo tiempo, dejar una huella en la sociedad de la que son parte, tienen muy en cuenta eso a la hora de hacer su elección. "Todo esto implica un cambio de mentalidad", comentó Morgan.

Gabriel Martino, de HSBC, fue el CEO "graduado" de Management 2020 responsable de preguntar al panel. "Mientras que los jóvenes eligen carreras tradicionales, ¿qué se está haciendo desde la política pública y el ambiente privado para incentivar otras carreras con las necesidades que vamos a tener en el mundo corporativo?", cuestionó.

Levy Yeyati comentó que el Estado está generando un sistema de becas universitarias que recién se lanzaron este año y "hay que ver como funciona", destacó, y sumó que sirve para direccionar las carreras que van a estar más demandadas. Sin embargo, remarcó el rol estrictamente empresario que refiere a la capacitación profesional, que es muy difícil que el Estado pueda llenar. "La inversión social de una empresa debería estar el 90% focalizada en invitar a chicos de los últimos años del secundario al mundo de la empresa. Hoy estamos corriendo muy detrás, hay que ponerse las pilas y generar no solo este conocimiento, sino los puestos de formación profesional dentro de las empresas", añadió.

En esta línea, el debate también incluyó el efecto que tiene la deserción escolar en el mundo del trabajo. Y surgió un interrogante: ¿qué puede hacer el mundo privado para formar hoy a los empleados que van a necesitar en el futuro? Para Alicia Caballero, de la UCA, lo "terrible" es que solo la mitad de los chicos que empiezan llegan a terminarlo. "Además, lo que hay que destacar es que la calidad no es lo que era en otra época. El gap entre los que terminan el secundario y lo que va a hacer falta para la universidad requiere muchos cursos de nivelación. Al secundario hay que reinventarlo, a lo mejor hay chicos que necesitan estar formados para dedicarse a algún oficio y abrir las posibilidades de un futuro", argumentó.

También remarcó la importancia de tener docentes entrenados y se refirió a un informe del Banco Mundial, que dice que en los países con mejores resultados en las pruebas PISA en ciencias se vive mejor.

La primera pregunta millennial estuvo apuntada a buscar por fuera de las carreras históricamente sugeridas: "Si no me gusta la ingeniería ni la matemática, ¿qué puedo estudiar?". Para Alejandro Gil, presidente y CEO de Sinergium Biotech, todas las carreras con base científica tienen un futuro muy importante en la Argentina y en el resto del mundo. "Hay que prepararse para poder competir y llevar los productos al mundo, como nuestras vacunas de clase mundial para uso humano. Es importante competir fuera del país, no sería sustentable limitarse a la Argentina por la inversión que requieren", dijo.

Para Ignacio Stegmann, subsecretario del Parque de la Innovación del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, al hablar de biotecnología como una carrera de grado con una salida laboral prometedora se desentraña una preocupación extendida entre los jóvenes: "¿Qué voy a estudiar? ¿Qué voy a hacer de mi vida?".

Gil añadió que las prácticas profesionales son algo fundamental que la empresa puede hacer para ayudar a dar una idea del mundo laboral a quienes todavía no lo conocen. Es una doble ganancia para la empresa y los jóvenes. "Nos pasó de contratar gente y a las dos semanas mandarlos por tres meses a que se capaciten en otro país para que luego vuelvan. Tenemos acuerdos con colegios de Escobar para que vengan a hacer pasantías durante cuatro meses y les damos un certificado por lo aprendido y trabajado. También vienen universitarios que trabajan por dos años para formarse en la industria", contó.

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