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"Hay que mejorar la eficiencia en el gasto social"

En una entrevista previa al inicio de la 41a. Asamblea del BID, el titular de la entidad señaló la pobreza y las reformas en materia de salud y educación como las tareas pendientes en la región.
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25 de marzo de 2000  

NUEVA ORLEANS.- "Sólido, serio y responsable." Así definió ayer el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, los primeros pasos en materia económica del gobierno de Fernando de la Rúa. En una entrevista con La Nación , desarrollada en el Centro de Convenciones de Nueva Orleáns, donde se realizan los seminarios previos a la 41a. Asamblea del BID, Iglesias adelantó que el banco incrementará los préstamos destinados a combatir la pobreza y el desempleo en la Argentina. Además, remarcó que el país debe seguir apostando al Mercosur, con una moneda única como objetivo a mediano plazo, aunque sin cerrarse al resto del comercio internacional.

-¿Qué opina de los primeros meses del nuevo gobierno argentino en materia económica?

-Son serios, sólidos y realistas. Conocen los problemas que hay que enfrentar y están en la buena dirección. Creo que la conducción económica está en muy buenas manos.

-En los 90, la Argentina se ocupó de su apertura al mundo. ¿Cuál debe ser su prioridad en la próxima década?

-Una es aumentar la tasa de crecimiento a niveles mucho más altos de los que vimos hasta ahora. Al mismo tiempo, hay que preocuparse un poco más de los desarrollos sectoriales y estimular un poco más el crecimiento de los mercados en ciertas áreas. En esta nueva etapa, en la que contamos con un piso macroeconómico estable en toda América latina, hay que pensar en mejorar la competitividad, reducir el riesgo país y seguir con las mejoras de productividad. En la Argentina, en este último aspecto, hubo importantes progresos gracias a la convertibilidad, con la disciplina que impuso y que obligó a muchos sectores a transformarse, lo que tuvo efectos positivos en los sectores agrícola e industrial. Por supuesto que la pobreza crítica, la distribución del ingreso y el desempleo siguen en el centro de las preocupaciones. En ese sentido, hay que mejorar la eficiencia del gasto social, porque es muy baja en la región. Las reformas en materia de salud, educación y pensiones tienden a mejorarla.

-¿Ayuda la transparencia en ese plano?

-La transparencia es un tema permanente, porque en América latina hay un déficit al respecto, aunque no tenemos el monopolio. Pero creo que la tolerancia social a la falta de transparencia bajó mucho y eso es un factor muy importante para el buen uso de los recursos públicos.

-¿Aumentará la ayuda del BID para combatir la pobreza y el desempleo en la Argentina?

-Tenemos mucho interés en sumarnos a ese combate. Estamos esperando aquí al nuevo equipo para acordar un programa activo con la Argentina, tanto con el gobierno central como con las provincias.

-Algunos analistas y funcionarios sostienen que, ante los problemas del Mercosur, la Argentina debería apostar a caminos de comercio multilateral, como la OMC, o más amplios, como el ALCA.

-Soy un firme partidario de la gran aventura del Mercosur y los hechos demostraron que es una realidad viable y fundamental para nuestras economías. Eso no implica que pensemos en un Mercosur cerrado, sino más bien abierto al resto del mundo. Profundizarlo no es incompatible con incrementar las relaciones con Estados Unidos y Europa; al contrario, si hay más países como Chile, habrá una mayor capacidad negociadora con el resto del mundo.

-¿Sirve el Mercosur si se limita a ser una zona de libre comercio?

-No, hay que aspirar a la creación de un mercado común. En ese camino, los temas comerciales siempre son espinosos y difíciles, pero hay que tratar de ampliar la integración al máximo en otros ámbitos. El de la inversión cruzada es una realidad, pero debe estimularse más, para potenciar el crecimiento de todos los miembros. Además, al igual que hicieron los europeos, hay que apuntar a la convergencia de políticas macroeconómicas y ponerse metas. Sobre todo, soy partidario de contar algún día con una cooperación monetaria y pensar en una moneda común. También hay que cooperar en materia de educación y tecnología. Hay que acelerar la integración física de nuestros países y el banco está trabajando en un programa integral en varios campos que van desde puertos, gasoductos y carreteras hasta los ferrocarriles.

-Hay economistas que creen que no sirve una moneda común entre países pobres o en desarrollo como los del Mercosur.

-No lo creo. Una moneda común significa políticas comunes, un Maastricht. El ejemplo de Europa, aun cuando nos separa el ritmo de desarrollo, debe ser mirado con mucho interés, porque allí también había países muy distantes entre sí, pero lograron ponerse de acuerdo en una disciplina común que los llevó hoy a una realidad vigorosa y pujante.

Créditos por mil millones

NUEVA ORLEANS (De un enviado especial).- El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgará este año 1000 millones de dólares a la Argentina para programas de infraestructura, asistencia social y modernización del Estado. La suma se asemeja a los préstamos aprobados en 1999, aunque en este caso faltan ejecutar unos 400 millones que forman parte de un plan de ajuste estructural cofinanciado con el Banco Mundial y que será discutido por una misión del BID que viajará a Buenos Aires en mayo próximo.

En las vísperas del inicio de la Asamblea Anual del BID, el flamante jefe de la Oficina de banco en Buenos Aires, Jorge Elena, dijo a La Nación que "el ajuste no puede continuar en forma indefinida", porque se corre el riesgo de perder el apoyo de la sociedad a las reformas promovidas por el Gobierno.

"Los ajustes a veces se prolongan en el tiempo y no se puede perder de vista que, en un sistema democrático si se continúa en forma indefinida con un segmento de la población en una mala situación económica e insatisfecho, tarde o temprano hay problemas. Y eso se ve en algunos países, sobre todo en el norte de América del Sur", sostuvo Elena, que tuvo como destino previo la dirección de la oficina del BID en Brasil, entre otros destinos.

En cuanto a la Argentina, Elena consideró que a la actual etapa de ajuste debe sucederla "con rapidez" un período de "crecimiento e inversión". La mayor asignatura pendiente entre el BID y la Argentina en términos financieros es la ejecución del tercer tramo de un préstamo de ajuste estructural, por 900 millones de dólares.

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