Hay que mejorar todos los sectores de la compañía para ganar competitividad y exportar

La división de productos de limpieza e higiene personal de la multinacional ganó el Premio Nacional a la Calidad
Alejandro Rebossio
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22 de octubre de 2000  

Luis María Castro, de 56 años, no puede ocultar el orgullo de que la firma que él preside, Unilever de Argentina, haya conseguido el Premio Nacional a la Calidad, que otorga el Gobierno. El galardón correspondió a la división de productos de limpieza e higiene personal, lo que representa el 90% del volumen de operaciones de la empresa anglo-holandesa en la Argentina. El otro 10% corresponde a alimentos, aunque esa cifra aumentará cuando se complete la fusión con Bestfoods, controlante de Refinerías de Maíz.

-Comenzamos con un programa de calidad en 1990 con la idea de mejorar la competitividad para exportar. Se emprendió un cambio en todos los sectores, incluido el directorio.

-¿Se premió la calidad de los productos o de los procesos?

-El premio evalúa tres elementos: liderazgo, gestión y resultados.

-¿Cuánto invierte Unilever en estos procesos de calidad?

-El 1% de la facturación.

-¿La decisión de exportar se produjo por la apertura de los 90?

-Exactamente. La clave fue entender que soplaban vientos de modernidad. Con el Mercosur vimos que el futuro pasaba por ponernos las pilas de la competitividad.

-¿Cuánto de los $ 900 millones de ventas son exportaciones?

-Unos 70 millones, habiendo empezado desde cero en 1990. También la compañía en el nivel mundial importa, por lo que la cifra total ascendería a más de 200 millones.

-¿A dónde exporta?

-Buena parte de lo que la firma exporta va a Europa. Nosotros exportamos a América latina, pero venderemos a países de fuera de la región.

-¿Qué artículos?

-Productos de higiene personal.

-¿Cómo marcha la fusión con Bestfoods?

-Las autoridades regulatorias de EE. UU. y la Unión Europea ya la aprobaron, y esperamos no tener tropiezos aquí por las características y la posición de mercado de ambas. No competían entre sí. La firma decidió tener dos divisiones: una de alimentos y otra de higiene personal.

-¿Cuál es el impacto local?

-Primero nos da una posición de mayor fortaleza para seguir compitiendo. Así se demuestra que a la compañía le interesa continuar invirtiendo en América latina y, especialmente, en el campo de alimentos. Segundo, impacta organizativamente porque tenemos que planear las dos nuevas divisiones. Tenemos que determinar las sinergias de las firmas, lo que genera, como en cualquier proceso de compra, angustias temporarias porque la gente quiere saber cuál es su futuro laboral.

-¿En cuánto se reducirá el personal, que suma 3500 empleados propios y 1500 de Refinerías?

-Lamentablemente habrá algunas reducciones.Pero nuestro porvenir es promisorio y habrá oportunidades para más gente. Cuando empecé (como titular de Unilever) en 1990, éramos 1600 personas.

- ¿En qué áreas hay sinergias?

-En recursos humanos, finanzas, área legal o asuntos corporativos.

-¿Hay sinergias en las fábricas?

-No las veo porque las tecnologías son muy diferentes.

-¿Mantendrán las marcas de Refinerías?

-Tenemos un programa internacional de racionalización de marcas, que empezamos el año pasado. Pero las marcas de Refinerías son absolutamente centrales. En la Argentina no anticipamos cambios.

-¿Ya cumplieron en la Argentina con la meta de concentración de marcas?

-Sí. Vendimos una serie de operaciones a lo largo de diez años porque no encajaban en el análisis de las industrias, categorías y marcas en las que deseamos concentrarnos.

-Cerraron fábricas y algunas las llevaron a Brasil, como la de tomates enMendoza o helados en Santa Fe, por la competitividad.

-Pero también ocurre al revés. Dentro de los 70 millones que estamos exportando, hay una serie de industrias que concentramos en la Argentina para enviar productos a Brasil porque nuestros costos son más competitivos. En los últimos ocho años invertimos cerca de $ 300 millones para focalizar producciones en determinadas plantas.

-¿Se prevén nuevos cierres de instalaciones en la Argentina?

-No vemos la necesidad.

- ¿Cuánto crecerán en 2001?

-Dígame el PBI y le responderé.

-Subirá 2%, según JP Morgan.

-El consumo agregado podría estar entonces en 1,8%, con lo cual nuestro crecimiento sería bajo.

-¿Puede mejorarse el 2%?

-La misma pregunta me hacían desde el exterior cuando teníamos hiperinflación y terrorismo, y yo era extremadamente optimista.

-¿Unilever también prevé un escenario optimista?

-Los planes están diseñados para un crecimiento del 2 o 3 por ciento.

- ¿La crisis política perjudica a la economía?

-Sí. La renuncia del vicepresidente (Carlos Alvarez) demora la reactivación y erosiona la confianza de los inversores y los consumidores.

-¿Cuánto invertirán en 2001?

-Daremos a conocer las inversiones cuando las pongamos en los balances. Pero en cada una de las marcas invertimos normalmente 250 millones en tres años.

-¿Cómo afectó la aparición de segundas marcas en la recesión? -Hubo un desarrollo muy importante de las marcas de menor precio. Nosotros también las tenemos. Pero sabemos que cultivando las marcas, aun en estas situaciones, luego vienen períodos de mejora económica y ahí es cuando las líderes capitalizan su capacidad. Esto ya nos ocurrió cuando salimos de más complejos que éste, como el hiperinflacionario.

Borges, Puccini y Pinamar

"No puede ser pesimista: tengo seis hijos y dos nietos", responde Luis María Castro, presidente de Unilever de la Argentina, en su despacho de la sede central, en el barrio porteño de Chacarita.

Es miembro del Consejo Empresario Argentino y de las cámaras de anunciantes y de la industria de higiene y tocador, y participa en la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).

"Soy buen lector, me interesa mucho la música clásica, me gusta navegar y, cuando puedo, me voy a mi paraíso privado y oculto que se llama Pinamar", describe Castro sus momentos de tiempo libre, mientras se distiende tras la entrevista.

Le gusta la literatura de América latina: "Soy un enamorado de (Jorge Luis) Borges". También disfruta con los libros de negocios y cristianos. "Uno de mis autores de cabecera es Carlo María Martini".

Le cuesta, en cambio, definirse sobre sus compositores favoritos. "Cambio de acuerdo con las necesidades, pero me gusta mucho la música barroca por lo predecible", se define este admirador de Wolfgang Amadeus Mozart, Johann Sebastian Bach, Johannes Brahms y Giacomo Puccini. "Nos dividimos en clubes y yo soy del de Puccini", comenta este hincha de San Lorenzo. "Andamos de capa caída, pero no me tortura mucho, ya estoy resignado." En cuanto al deporte, Castro prefería la vela, pero cambió: "Ya me pasé a la categoría de veteranos. No quiero andar lidiando mucho, o sea que me compré un pequeño crucerito y me dedico a hacer de taxista".

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