Hora de reconstruir el capital humano

La mejora de los trabajadores también exige una revisión de los sistemas sociales de beneficios y mayores inversiones
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11 de mayo de 2003  

Muchos economistas muestran proyecciones que indican que el producto bruto de la Argentina crecería este año alrededor del 5 por ciento. La caída estrepitosa del producto bruto de 2002 relativiza la importancia del crecimiento de la economía de este año. Sin embargo, este podría indicar que se revirtió una tendencia y que el próximo gobierno, que asumirá el 25 del actual, tiene la oportunidad de aprovechar este quiebre de tendencia y emprender un camino de crecimiento que coloque nuevamente a la Argentina como una de las economías más pujantes de América latina.

Si fuéramos a emprender el camino del crecimiento, el gobierno tiene una larga lista de desafíos por superar. Sin embargo, todos los demás no estamos en situación de sentarnos cruzados de brazos a observar cómo el nuevo gobierno lleva adelante su titánica agenda. Dado que mi actividad es la empresarial, y dentro de la empresarial la que tiene que ver con la gente -uno de los tres capitales que utilizan las empresas para lograr sus objetivos junto al capital propiamente dicho y a la tecnología-, estos párrafos tratan de resumir lo que a mi entender sería la agenda de las empresas para la reconstrucción de su capital humano.

La agenda es extensa y me concentraré en tres temas, los cuales muy difícilmente estén en cualquier lista de diez temas que elabore un empresario sobre el capital humano. Me referiré a los desequilibrios en la oferta y demanda de capital humano, la reconstrucción de las compensaciones y la recuperación de los sistemas sociales de beneficios.

El indicador más utilizado en referencia a este tema es la tasa desempleo, que había alcanzado en abril el máximo histórico de 21,5% y se redujo en octubre a 17,8%, un número algo inferior a la tasa de desempleo de octubre de 2001. En la contracción del desempleo influyeron significativamente los programas de asistencia social, un paliativo de la crisis que difícilmente sea el camino de la solución definitiva del problema.

Demanda de talentos

Los profesionales, ejecutivos y técnicos han sido afectados de numerosas formas, comenzando por la emigración en búsqueda de oportunidades de desarrollo y trabajo. Uno de los aspectos más dolorosos para este grupo han sido las fuertes variaciones de la demanda de talento en distintos sectores de actividad. Los años noventa se caracterizaron por la demanda de las empresas de servicios financieros y de servicios públicos. Hoy, estos sectores son los más afectados por la crisis y expulsan el talento que reclutaron y desarrollaron años atrás. Un joven ingeniero con una maestría en telecomunicaciones se enfrenta hoy con demandas de empresas dedicadas a la comercialización de cereales y se pregunta cómo pueden haber cambiado tan rápidamente sus perspectivas de desarrollo.

Durante 2002, la inflación acumulada fue de poco más del 40%, la devaluación del 250% y los salarios aumentaron sólo un 20% en promedio en el segmento de profesionales, ejecutivos y técnicos, según datos de Mercer Human Resource Consulting. Sin embargo, esto es típico de las crisis de países como la Argentina. Si miramos los casos de México durante el efecto tequila o el de Brasil durante el efecto caipirinha nos encontramos que a una fuerte devaluación siguió la inflación, y que los salarios inicialmente recuperaron sólo una parte de aquélla. Sin embargo, a medida que las crisis se fueron superando y las empresas recuperaron ganancias de productividad, los salarios se movieron por encima de la inflación y recuperaron su poder adquisitivo. Si estas experiencias sirven para predecir lo que vendrá, podemos anticipar incrementos salariales por encima de la inflación.

Una de las primeras tareas consistirá en planificar el tipo de capital humano necesario para la ejecución de las nuevas estrategias empresariales. Esta identificación de los perfiles requeridos disparará un proceso de búsqueda o desarrollo de ese talento. La búsqueda probablemente implique repatriar talento perdido durante la crisis de los últimos años y adoptar soluciones creativas para transformar talento disponible que no corresponde exactamente a los perfiles buscados. Y el desarrollo implicará proveer educación y experiencias que permitan a la gente desarrollar las capacidades necesarias para la empresa.

Las compañías tienen ahora la oportunidad de replantear su rol en la satisfacción de las necesidades de salud y jubilaciones de sus talentos. La historia parece darnos una nueva oportunidad para no volver a entregar esta responsabilidad al Estado y que las empresas implementen planes que colaboren en la etapa pasiva de sus empleados. También ésta es una nueva oportunidad para que las empresas adquieran un rol activo en la salud de sus empleados, desde la promoción hasta el cuidado de aquélla.

Compensaciones

Otro de las tareas consistirá en la reconstrucción de la compensación. En muchos casos implicará aumentos de costos, los cuales no tienen otro camino que ser impulsados por aumentos de la productividad. Es posible incrementar los costos laborales sólo en la medida en que se vayan recuperando los retornos que esperan los accionistas, pero éstos también deben reconocer las necesidades de proveer una compensación adecuada a la contribución del capital humano y trasladar a los empleados una parte de las utilidades.

Al reconstruir la compensación, hay oportunidades de cambiar aquellos aspectos de ella que no ayuden al logro de los objetivos empresarios. Por ejemplo, si se busca que la compensación incentive a los ejecutivos y profesionales al logro de los objetivos que determinan el éxito de largo plazo de la empresa hay una oportunidad para direccionar ese incremento de costo para fondear un programa que premie el logro de objetivos. Otro ejemplo podría combinar la resolución de las necesidades de salud y jubilación con la reconstrucción de la compensación, destinando los nuevos recursos provenientes de las ganancias de productividad al fondeo de los planes de pensión y salud.

La agenda es larga y la jornada, desafiante. De la habilidad para definirla y llevarla adelante de quienes tenemos responsabilidad empresarial en la Argentina depende una parte importante de la reconstrucción del país que todos queremos.

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