Hora de salir a jugar: el fin de la infancia para la industria del juguete

Los fabricantes locales se quejan del ingreso indiscriminado de productos chinos, los problemas para exportar y los aumentos en algunos servicios; cómo está la situación en los Estados Unidos
Los fabricantes locales se quejan del ingreso indiscriminado de productos chinos, los problemas para exportar y los aumentos en algunos servicios; cómo está la situación en los Estados Unidos
Andrés Krom
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31 de enero de 2018  

Pasó Navidad, pasó Reyes y faltan todavía siete meses para el Día del Niño, la otra gran cita comercial de la industria del juguete. Se trata casi de un invierno extendido para este sector, que logra crecer a tasas modestas a pesar de las dificultades que le generan las importaciones de China y las violentas subas en los servicios.

El mercado argentino tiene sus particularidades. Las empresas son mayormente familiares y no cotizan en bolsa. El país es líder en juegos de mesa, aunque también se destacan las masas, juguetes didácticos y muñecas, entre otros. La oferta está enfocada en la primera infancia (entre los tres y cuatro años), que concentra el 40% de las ventas, cifra que baja drásticamente a partir de los seis años.

En lo que refiere a jugueterías, se da una situación poco usual: existen más de 3500 distintas, un escenario bien diferente al de países como Estados Unidos, donde solo hay un puñado de jugadores, como la quebrada Toys "R" Us, Walmart y Amazon.

"La industria creció 1% en 2017. Las ventas en unidades aumentaron 4,8% en Navidad y 0,5% en Reyes", dice a LA NACION Matías Furio, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), quien expresó quejas hacia algunos sectores del Gobierno. "Consideramos que falta darle al industrial reglas claras de cuál es la política a largo plazo para las pymes. La Secretaría de Comercio es excelente, pero el ministerio de [Juan José] Aranguren es un desastre, aumenta todo el tiempo sin consultar".

En ese sentido, señaló que "entre 2015 y 2016 se pagó diez veces más de luz" y que "este año se va a dar una nueva suba del 80%". "¿Cuántos puestos de trabajo son? A los chinos [responsables de la fabricación del 85% de los juguetes del mundo] no les aumentan los servicios", añade Furio. Y reconoce: "Antes los costos eran irrisorios, pero hoy no sabemos hasta dónde van a llegar las subas, estas cosas te quitan competitividad".

"Nosotros tuvimos un año positivo, con crecimiento del 7% en unidades, pero se encienden algunas luces amarillas", señala Alejandro Macchiavello, gerente de Duravit, que fabrica desde rompecabezas hasta pequeñas estaciones de servicio. "Notamos un enfriamiento en el canal comercial a partir de noviembre", admite, a causa de un "crecimiento fuerte en importaciones chinas ".

Macchiavello también criticó las subas en el rubro de energía. "Si aumenta el gas aumenta el plástico, si aumenta el petróleo, aumenta el plástico. Es algo que no podemos manejar, nos encontramos acorralados. Tenemos que trasladar precios no porque seamos caras, sino porque hay variables externas que nos afectan y que uno ya no sabe cómo explicárselas a los clientes".

Entre esas variables, se destaca también la excesiva carga tributaria. "Como toda pyme, con los costos laborales y las cargas sociales nos complican y lamentablemente termina repercutiendo en toda la cadena de valores", confiesa Andrés Leonels, de MisLadrillos, que fabrica bloques. Macchiavello añade los problemas derivados de la excesiva burocracia: "Para exportar tengo que ir a una plazoleta fiscal, pedir un camión local que cargue la mercadería y esperar a los peones y al tipo de la Aduana que verifica la carga para autorizar al camión definitivo. Todo eso encarece mi exportación en el orden del 8%", afirma.

Aunque la apertura de las importaciones preocupa cada vez más al sector, Juan Francisco Bensi, dueño de la cadena rosarina de jugueterías Gulliver, considera que no hay que ser alarmista. "Hay que tratar de tener un equilibrio -dice-. La industria nacional es muy importante y se exporta a muchos lados, pero no se fabrican productos complejos, con mecanismos, y lo importado cubre esa zona. El nacional lleva la ventaja, porque podés hacer la reposición con mayor rapidez".

La situación en EE.UU.

En septiembre del año pasado, se conoció que la cadena estadounidense Toys "R" Us, que opera 1600 locales en todo el mundo, se declaraba en bancarrota, agobiada por una deuda deUS$5000 millones y el avance del comercio electrónico. Tan solo el 23 del actual anunció el cierre de 182 comercios en Estados Unidos, que podrían dejar en la calle a más de 4000 empleados.

Otros (aparentes) malos presagios empezaron a colarse en la prensa. Por ejemplo, el anuncio de que los ingresos de Lego cayeron 5% en el primer semestre de 2017 hasta US$2400 millones, la primera baja en 13 años, y que la empresa despedirá 1400 empleados, el 8% de su fuerza laboral. Mattel (dueño de marcas como Hot Wheels y Barbie) despidió 70 para cortar costos y crecen los rumores de una posible fusión con Hasbro, a cargo de marcas como Pequeño Pony, Transformers y Star Wars.

Sin embargo, Richard Gottlieb, de la consultora neoyorquina Global Toy Experts, cree que no existe causa para la alarma. "No he visto los números finales aún, pero creo que estamos 1% arriba en el último año. Considero que a la industria le va bastante bien", afirma el experto a LA NACION.

En su opinión, uno de los mayores problemas que enfrentan las grandes compañías del sector es la falta de flexibilidad, como la que exhiben sus rivales más jóvenes, como Spin Master y Wicked Cool Toys. "Si sos nueva, te podés mover y tomar decisiones más rápidamente", asegura. A esto sumó la saturación en el mercado de las figuras de acción basadas en películas. "Cuando salió Star Wars [en 1977], no había nada como eso, ahora el desafío es encontrar por cuál de todas las películas que existen vas a optar".

Gottlieb sostiene además que las perspectivas globales para la industria son buenas. "China está en camino a convertirse en el primer mercado de consumo hacia 2022. También hay potencial de crecimiento en Estados Unidos y Europa. Son las jugueterías tradicionales las que tienen problemas para competir con el mundo digital".

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