Impulsan un plan para abaratar la deuda

Se busca una garantía para canjear bonos; el aval podría ser de una agencia de crédito internacional El secretario del Tesoro de EE. UU. apoya la iniciativa Será un mecanismo voluntario Pretenden que la garantía provenga del FMI, el Banco Mundial o de algún país desarrollado
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22 de agosto de 2001  

Paul O´Neill es el segundo secretario del Tesoro de los Estados Unidos que impulsa en menos de 10 años un plan para abaratar el costo de la deuda argentina con garantías internacionales.

El Tesoro de los EE.UU. pretende que el Fondo Monetario Internacional (FMI), u otra agencia de crédito, garantice parte del pago del servicio de la deuda argentina en los próximos años.

Con este mecanismo voluntario se buscará "incrementar la viabilidad del perfil de la deuda argentina", según el comunicado del FMI difundido anoche, cuando se dio a conocer la ayuda de 8000 millones de dólares destinada a frenar la caída de depósitos en la Argentina.

Al respecto, el ministro Domingo Cavallo dijo sobre el filo de la medianoche que la iniciativa "buscará bajar el costo de la deuda en forma permanente". El ministro aclaró desde la residencia de Olivos que se tratará de "un canje voluntario".

Aunque hay unas 10 propuestas sobre la mesa en torno de este tema, que se discutieron con el viceministro Daniel Marx en Washington, el objetivo del secretario del Tesoro es uno solo: resucitar el plan desarrollado por Nicholas Brady, que ejerció el mismo cargo durante el gobierno de George Bush padre, y que derivó en una reestructuración de la deuda argentina, en marzo de 1992.

Fuentes del Palacio de Hacienda se preocuparon por destacar a LA NACION que "no se trata de una reprogramación" de la deuda soberana, sino de un mecanismo destinado a "abaratar el costo de los intereses con la mayor garantía posible".

Las fuentes aseguraron que el Tesoro desearía que el Fondo avalara el pago de un tercio de la deuda.

Sin embargo, por cuestiones legales, la garantía podría provenir de otro organismo multilateral -el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)- o de alguna agencia de crédito, como la Corporación de Inversiones Privadas para el Extranjero (OPIC, en sus siglas en inglés) del gobierno de EE. UU.

Los 8000 millones de dólares que el Fondo agregará al blindaje formarían parte del dinero destinado a "abaratar el costo de la deuda". "Sería el O´Neill 1, o el Brady 2", bromeó anoche un funcionario en diálogo con LA NACION.

Apoyo del Banco Mundial

El encargado del caso argentino en el Banco Mundial, Paul Levy, aseguró que la entidad apoya "cualquier mecanismo amistoso" para reducir el peso de la deuda sobre la Argentina.

-¿Esta ayuda adicional elimina el riesgo de default?

-No es un escenario que esperamos. Creemos que con el apoyo podrán resolverse los problemas que enfrenta la Argentina-dijo Levy a LA NACION desde Washington. Levy aseguró que "tal como ocurrió con el megacanje, puede darse otro plan" que tienda a descomprimir la situación financiera del país. Sin embargo, en el Banco Mundial también miran para el costado cuando se habla de garantías para este plan "O´Neill".

Fuentes de la entidad multilateral afirmaron que "sería extremadamente complicado" que el banco aportara un aval de este estilo. "No está bajo nuestra consideración", explicó la fuente.

Sin embargo, en el Palacio de Hacienda afirman que el Banco Mundial debería acceder al pedido porque esa posibilidad figura en sus estatutos. De hecho, en 1999 el BM garantizó con 1000 millones de dólares la emisión de un bono soberano de la Argentina.

Como en aquel caso, el plan buscaría reducir la tasa de interés que pagan los bonos con una nueva garantía internacional.

La Argentina buscó sin éxito contar con este mecanismo en el megacanje realizado hace unos meses.

Pero la realidad ahora es diferente: Paul O´Neill quiere dejar una impronta, luego de las fuertes críticas que recibió por parte de economistas y analistas del mercado.

Por esta razón, el funcionario del gobierno de Bush se refirió días atrás a la necesidad de contar con un plan de crecimiento "sustentable" ya que incluye discusiones estructurales con el gobierno argentino, que podrían demorar algunos meses.

La duda de los funcionarios norteamericanos es si el actual gobierno puede garantizar o no el cumplimiento de estas condiciones, admitió a LA NACION una fuente de un banco de inversión con fuerte presencia en EE.UU. y Europa.

El analista no se mostró sorprendido anoche cuando se anunció el paquete de ayuda adicional del Fondo. "No había tiempo para una reestructuración de la deuda ni margen político para un paquete con mayores condicionalidades", expresó la fuente desde una capital europea.

Ahora, concluyó el reconocido analista, los mercados volverán a discutir la solvencia intertemporal de la Argentina.

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