Incertidumbre entre los clientes bancarios

Hubo retiros de fondos, según admitieron
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1 de diciembre de 2001  

Viernes a las 16. El Banco Galicia, casa central, es un hervidero. En el subsuelo las colas parecen infinitas, en la planta baja el área de plazos fijos se quedó sin asientos para los clientes en espera, el cajero automático no da abasto para entregar dinero y en la puerta de la entidad la gente insiste en entrar, aunque sea tarde. Los cancerberos no perdonaban a nadie, en el banco no cabe ni un alma más. "Es un escándalo", graficó un cliente por la calle.

El desconcierto aceleró ayer el pulso de la City porteña. Cargado de nerviosismo, el ambiente reaccionó a los rumores. Rumores de todos los colores: devaluación, dolarización, congelamiento de depósitos, feriado bancario... La urgencia de "cubrirse" no es más que el primer efecto de ese "ruido confuso, sordo e insistente", como dicta el diccionario.

"Quise transferir fondos, pero no hay dólares ni en el Nación ni en el Galicia. Hay rumores de devaluación", comenta Jorge Román.

"Dicen que lunes y martes habrá feriado bancario. Todavía no nos anunciaron nada oficial, pero es lógico que la gente esté atemorizada. El banco está lleno, casi todos retiran su dinero", cuenta un empleado de la entidad financiera que no quiso dar su nombre.

Corren versiones de todo tipo, todas atemorizantes. "Yo sigo teniendo confianza", dijo un cliente desde el anonimato, con la tranquilidad de no dejarse intimidar por el temor generalizado.

"No hay más plata en la mesa de dinero. Todos comparten el habitual desconcierto. Nadie sabe en qué momento el Gobierno anunciará que no puede pagar sus compromisos y que echará mano de plazos fijos y cajas de ahorro", confió Gustavo Bucich.

"¿Cerraste todo?"

Pocos minutos después un hombre le gritó a otro en la salida del Galicia: "¿Cerraste todo? ¿Compraste dólares?" Con un gesto recibió respuesta afirmativa.

"Hoy cobra el personal bancario. Todos tratan de salvarse cambiando sus pesos por dólares o sacando su dinero", señala Claudio Alvarez, empleado de la entidad, que reconoce en la "psicosis actual" un reflejo de lo que pasaba hace diez años, cuando él estaba detrás de la ventanilla y los clientes parecían desesperarse por especulaciones de todo tipo.

Sobre Reconquista al 200 varios clientes del Banco Francés esperaban que el guardia abriera para ingresar en el cajero automático. "No hay plata en ningún lado", dice una mujer. Una empleada de esa entidad que la conocía se detuvo para avisarle que ahí no más, en el Bisel, podía retirarse dinero sin mucha demora.

"Te digo la verdad, no entiendo nada", respondió a LA NACION un ahorrista desorientado.

"Habría que preguntar en qué información se basó un diario financiero para generar semejante desestabilización", denunció Gastón del Negro, en un cajero automático. "Basta de rumores, necesitamos una comunicación oficial... pero eso siempre llega tarde", agregó.

"Hace tres meses compré una casa con un crédito hipotecario de 45.000 pesos. Ahora vivo con una angustia tremenda", admitió. Trabaja en el sector financiero de Sanyo y confió que "los responsables del área no sabían qué operaciones hacer". En su opinión, la falta de información segura era peor que enfrentar una mala noticia.

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