¿Dónde está el enchufe? Los desafíos que trae la llegada de los autos eléctricos

Los autos eléctricos ganan en autonomía
Los autos eléctricos ganan en autonomía Crédito: Shutterstock
La inevitable masificación de los nuevos vehículos implica una presión extra para las empresas petroleras
The Economist
(0)
24 de enero de 2018  

Una nueva frase, "ansiedad de alcance" -el temor a que un vehículo eléctrico (VE) se quede sin energía antes de llegar a un punto de carga-, ingresó en los diccionarios en 2013. En aquel momento, un Nissan LEAF, el VE de mayor venta en el mundo, solo tenía una autonomía para recorrer 120 kilómetros. Hoy, la ansiedad de alcance no ha desaparecido con el avance de la tecnología, pero el problema se ve mucho más solucionable.

Muchos gobiernos están presionando fuertemente para reemplazar el motor de combustión interna (MCI) con VE más limpios. Hace unos meses, tanto Gran Bretaña como Francia dijeron que para 2040 serán ilegales los autos que dependan completamente de nafta o diésel. Para 2050, la mitad de los autos en los caminos del mundo serán a batería, calcula el banco Morgan Stanley. La baja de los costos de las baterías significa que el costo total de poseer un VE pronto estará a la par de los modelos de MCI.

Pero las encuestas muestran que la preocupación de los compradores respecto de la carga -dónde puede hacerse y cuánto lleva- sigue siendo un gran impedimento a la hora de optar por un vehículo eléctrico (los altos precios son un impedimento mayor). A menos que pueda tranquilizarse a los compradores respecto de la disponibilidad y la rapidez de la carga, la revolución de los VE puede progresar a la velocidad de una carroza en un desfile y no a la de un Tesla en modo aceleración veloz.

La aparición de mejores baterías con mayor capacidad está ayudando. Ahora la norma es un alcance de 190 kilómetros o más. El último LEAF de Nissan, presentado el 6 de septiembre pasado, recorre casi 400 km entre cargas. El Modelo S de Tesla, un VE de lujo, lanzado en 2012, tiene un alcance de 500 km, al igual que su Modelo 3, un auto más barato para el mercado masivo.

Al extenderse la compra de VE, otro hecho tranquilizador está quedando a la vista: la cantidad que la gente maneja diariamente, combinada con la posibilidad de cargar en casa, significa que raramente se necesiten instalaciones de carga pública. Cuatro de cada cinco europeos manejan menos de 100 km por día. Hasta ahora la mayoría de los VE han sido comprados por personas en mejor situación económica que generalmente tienen estacionamiento en sus casas con una toma de electricidad. El tiempo que se tarda en cargar en el hogar no es una dificultad: una conexión residencial estándar a la red eléctrica y un cargador de 3,5 kW llenarán una batería en un auto pequeño en unas ocho horas, mientras el dueño duerme. Un cargador hogareño especial de 7 kW puede recargar las baterías más grandes del Tesla en ocho horas. Un auto con una batería más pequeña tarda solo cuatro.

Pero la adopción masiva de VE significará atraer a los millones de hogares sin garaje. Y la gente que hace viajes largos por carretera no puede depender solo de mejores baterías. Hasta ahora el incremento de la cantidad de puntos de carga públicos en los países ricos se ha mantenido casi a la par del crecimiento de la venta de VE. En Estados Unidos la cantidad de estaciones de carga creció más de un cuarto, a casi 16.000, en 2016. Pero en la mayoría de los lugares el sistema tiene que expandirse para ofrecer suficientes cargadores con las capacidades adecuadas en las locaciones que se necesiten.

Mejores modelos de negocios y tecnología deberían aumentar aún más la disponibilidad de carga. En Inglaterra, se lanzó recientemente una app, Chargie, que permite a los dueños de cargadores hogareños alquilarlos al público del mismo modo que se alquila un departamento por Airbnb. Por lo que parece poco probable que la falta de infraestructura detenga la diseminación de los VE. Algunos comentaristas imaginan playas de estacionamiento en el futuro llenas de puntos de carga a medida que enchufarse se vuelva algo normal y se vea cada vez más la carga de combustible líquido como una aberración. Puede que entonces la ansiedad por el alcance solo sea algo recordado por las personas mayores, junto con otras frases anticuadas como "llene el tanque y mire el aceite".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.