Japón apuesta a crecer con los Juegos Olímpicos de 2020

Hay un cambio de expectativas en una economía que continúa estancada
Mariano Obarrio
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30 de noviembre de 2013  

Las principales automotrices de Japón esperan que los Juegos Olímpicos de 2020, que se celebrarán en ese país, se conviertan en un punto de inflexión que le permita dar el nuevo gran salto a la economía del país del sol naciente luego de años de estancamiento. Por eso preparan nuevos productos para batir un record olímpico en lanzamiento de novedades al mercado local e internacional.

Por sobre todas las cosas, el gobierno del primer ministro Shinzo Abe, del Partido Liberal Demócrata, prevé fuertes inversiones en obras públicas. Y eso genera optimismo también entre el empresariado nipón.

"Tenemos un dicho en Japón. El dinero viene del cielo y circula entre la gente", dijo a LA NACION el ingeniero Shingeki Tomoyama, gerente de managment de la poderosa automotriz Toyota Motor Corporation en el marco del Tokio Motor Show, una de las más importantes muestras mundiales de la industria, realizada recientemente.

El presidente de la compañía, Akio Toyoda, lo había dicho un día antes: "Los Juegos Olímpicos Tokio 2020 representan el futuro que anhelamos para recuperar a Japón", había señalado al abrir este salón del automóvil.

Todos los empresarios apuestan a dar un salto en alto en los Juegos Olímpicos. La economía sigue estancada, pero muestra señales de vida. Y cambió la expectativa. Ahora es favorable. La moneda devaluada a 100 yenes por dólar asegura competitividad y crece de a poco el consumo local. A pesar del terremoto de marzo de 2011, las empresas repuntan paulatinamente.

"Estamos listos para empezar a crecer, pero tenemos tiempo para recuperar", dijo Tomoyama con paciencia oriental.

Cuando asumió Abe, en diciembre último, luego de años de un crecimiento de solo 1% del PBI, lanzó un programa monetario expansivo para elevar la tasa de inversión y productividad. Además se propuso reducir gradualmente la deuda, del 224% del PBI, recuperar ingresos, achicar el déficit fiscal del 10% del PBI, acelerar el crecimiento de la economía, que sigue lento, elevar la inflación al 2%, reducir la tasa de interés y favorecer la inversión y el ahorro.

El PBI japonés creció 0,3% de enero a marzo último y el 1,3% entre abril y junio, según las estadísticas oficiales, que los japoneses no adulteran.

"Los Juegos Olímpicos serán un factor psicológico y económico y servirá para reactivar la economía hasta 2020. No será un crecimiento agudo sino paulatino", aseguró otra fuente empresaria. "Los Juegos pueden ser el gran punto de inflexión, porque la industria japonesa se prepara para nuevos productos", agregó.

Se recuerda en Japón que el primer tren bala, el Shinkansen, de alta velocidad, se inauguró justo para los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964. Por ejemplo, Toyota lanzará en 2015 el nuevo auto a hidrógeno, que deberá contar con estaciones de recarga. Pero puede haber otras novedades. Los empresarios responden con enigmas.

También se espera acompañar el proceso con más consumo. No descartan aumentos de sueldos para los trabajadores japoneses.

Un nicho de mercado por seducir son los jóvenes. Consumen poco y no compran autos. "Tenemos que hacer autos atractivos. Nosotros nos alejamos de los jóvenes y no ellos de nosotros", dijo Tomoyama, que confió que espera aumentar el intercambio con la Argentina.

Parte del déficit japonés proviene del aumento en gastos en seguridad social por el estancamiento de los últimos años. Se redujo la población en edad de trabajar y aumentaron los subsidios para desocupados. Y así creció la deuda, aunque financiada por la elevada tasa de ahorro de las familias.

Es la otra cara del Japón desarrollado. Cada desempleado cobra 1500 dólares mensuales. Kumico Cho, traductora profesional, se quejó: "Hay muchos abusos y algunos lo usan para no trabajar: equivale a un salario mínimo".

"Hay parejas que se separan para que el Estado les reconozca dos planes y burlan al resto porque luego siguen viviendo juntos", se indignó.

"También se atienden en el hospital público, simulando estar enfermos, y luego venden los remedios por Internet", dijo.

En el Japón de los Samuráis, tamaño engaño podría haber sido una falta al honor que se pagaba con la vida. Pero los tiempos también cambian en el imperio del sol naciente.

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