Japón, golpeado por el alto desempleo

Llega al 5 por ciento, el mayor nivel desde la Segunda Guerra Mundial; punto final para el sistema de trabajo vitalicio
Llega al 5 por ciento, el mayor nivel desde la Segunda Guerra Mundial; punto final para el sistema de trabajo vitalicio
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29 de agosto de 2001  

TOKIO.- Por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial, la tasa de desocupación japonesa alcanzó en julio un récord del 5 por ciento, un verdadero shock para la isla de la plena ocupación.

Con 3,3 millones de desempleados, (el país tiene 125 millones de habitantes), lo que representa un aumento de 230.000 personas en un año, Japón registró la cifra más elevada de desocupación desde 1953, cuando el gobierno empezó a compilar ese tipo de estadísticas, y llegó al tope fijado por el oficialismo para declarar la situación una "emergencia laboral".

El golpe era esperado, ya que se acumulaban varios meses de caídas en la producción industrial y en las exportaciones, además de haberse producido masivas reestructuraciones en las grandes empresas, que anunciaron fuertes recortes de personal para los próximos cinco años.

Fujitsu, NEC, Toshiba y Matsushita Electric, en efecto, despedirán a decenas de miles de empleados en el siguiente lustro, poniendo así fin al sistema de empleo vitalicio creado en el siglo XIX para garantizar mano de obra para las empresas y, al mismo tiempo, consumidores para sus productos. Por eso la desocupación se ha convertido en un fantasma para un país acostumbrado hasta hace diez años al empleo vitalicio, el trabajo inmediato para todos los jóvenes que salen del colegio y un sistema de antigüedad laboral que favorecía la cohesión, el respeto de las jerarquías y el control social.

Pese a una década de estancamiento económico, las grandes compañías japonesas se resistieron a abolir el esquema de empleo vitalicio hasta la inesperada fusión de Nissan con la francesa Renault, en 1999.

El drástico plan de reestructuración de Nissan incluyó 21.000 despidos, pero en dos años la firma eliminó un 29 por ciento de sus deudas y generó beneficios por 2648 millones de dólares. En vista de los espectaculares resultados, otros sectores comenzaron a aplicar planes similares, que incluyeron jubilaciones anticipadas y la consolidación de empresas del grupo.

Aunque muchos empleados de las multinacionales japonesas encuentran trabajo en otras firmas del mismo grupo, el despido es la única salida de supervivencia para cada vez más empresas medianas que acumularon excesos de personal en la época de la "burbuja económica" de mediados de los ochenta.

"La desocupación es un hecho doloroso pero inevitable a raíz de los errores del pasado. El único camino son las reformas estructurales, la reducción de la deuda pública, las privatizaciones y el saneamiento de los bancos atosigados de créditos que no logran cobrar", dijo el primer ministro, Junichiro Koizumi.

Por su parte, el ministro de Finanzas, Masajuro Shiokawa, prometió que reforzará un fondo de 60.000 millones de yenes (unos 500 millones de dólares) para distribuir ayuda a las empresas que contraten personas con edades comprendidas entre los 45 y los 59 años.

Según diversos analistas, si se comparan las cifras de desocupación nipona con las de otros países del Grupo de los 7 (los más desarrollados del mundo), el nivel de desempleo sigue siendo oficialmente muy débil en Japón, y bastante cercano al de los Estados Unidos (4,5 por ciento).

No obstante, muchos economistas japoneses y extranjeros afirman que la "verdadera" tasa de desocupación está en torno del 10 por ciento. "Las estadísticas son poco fiables en Japón. Por ejemplo, el consumo en los hogares excluye a los jóvenes solteros, que en una ciudad como Tokio son grandes consumidores", estimó Richard Jerram, jefe economista de ING Barings.

Definición estrecha

"La principal diferencia con Estados Unidos es que la definición japonesa de desempleo es mucho más estrecha", agregó, en tanto, Kiichi Murashima, economista jefe del Nomura Research Institute. En este sentido, explicó que basta con haber trabajado solamente una hora en la semana durante la que se efectuó el sondeo para no ser considerado como desempleado. En los últimos diez años, denominados por los japoneses "la década perdida", el país pasó de una tasa de desempleo del del 2,1% a fines de 1991 al 5% actual.

Gente en las calles y sin trabajo

La era de los sin techo

Las ciudades de Japón deberán acostumbrarse a un paisaje humano común en el resto del mundo, incluso en los Estados Unidos y países de Europa, pero casi desconocido para la isla: los "homeless" o sin techo.

Son cada vez más los mendigos que se agolpan en las estaciones de trenes y subterráneos, en parques y plazas, desafiando la imagen de prosperidad y seguridad que Japón transmitió durante años. Otro fenómeno nuevo es el de las agencias de empleo, un derecho que las empresas antes garantizaban de por vida.

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