Jefes de hogar: 385.000 sin empleo

La cifra corresponde al área metropolitana y representa un aumento del 40% respecto de 2000
Silvia Stang
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22 de diciembre de 2001  

Un total de 385.000 jefes y jefas de hogar sufren la falta de trabajo en el área metropolitana (la Capital Federal y los partidos del conurbano). La cifra representa un aumento del 40% respecto de los 275.000 desocupados de ese segmento social que se habían registrado en 2000.

El sector social integrado por quienes son el sostén económico de sus familias se convirtió así en el más afectado por la profundización de la crisis laboral. Según datos del Indec conocidos ayer, entre octubre de 2000 e igual mes de este año, la tasa de desocupación en el segmento en particular creció de 10,2 al 14,6 por ciento.

También aumentó la participación que tienen los jefes de familia sin empleo sobre el total de desocupados, que se estima en 1.024.000 para la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.

Concretamente, los mencionados 385.000 desempleados representan el 37,4% de los sin trabajo. Ese nivel de participación sólo fue superado una vez, en la medición que el Indec realizó en noviembre de 1986. Claro que, en ese momento, los desocupados del área eran en total 184.000.

Entre los factores que contribuyeron para que la crisis sea más grave para quienes son sostén de familia, se cuenta la fuerte destrucción de puestos en actividades en las que casi exclusivamente trabajan los hombres, como el caso de la construcción, donde el desempleo llegó a una tasa récord del 40,7 por ciento.

Varones y mujeres

La evolución de la crisis laboral, según los sectores de la actividad, explica también el dispar comportamiento que tuvo la tasa de desempleo entre varones y mujeres.

Entre los jefes de hogar de sexo masculino, el índice se elevó de 9,8 al 15% entre octubre de 2000 e igual mes de este año, mientras que entre las jefas de familia, el incremento fue más moderado: de 12,1 al 12,7 por ciento.

El nivel general de desempleo en la población del área metropolitana alcanzó, según la medición, el 19% -4,3 puntos por arriba del registrado un año atrás-. En la población femenina, la tasa resultó del 18,3%, contra un desempleo del 19,6% que registró el relevamiento entre los varones.

En cuanto a la evolución de la participación en el mercado laboral, es decir, el porcentaje de personas que trabajan o buscan un puesto, el índice decreció tanto entre los hombres como entre las mujeres. Desde el 55,9% al 55,3% en el primer caso, y desde el 35,4% al 34,5% en el segundo.

En tanto, la tasa de empleo, considerando como tal el porcentaje de la población de entre 15 y 64 años que trabaja, disminuyó del 58 al 54,1 por ciento, con un fuerte impacto sobre la población de entre 20 y 34 años, que bajó su nivel de ocupación del 64,1 en 2000 al 58,6 por ciento.

Ese mismo segmento de la sociedad es el más afectado por la desocupación, con una tasa del 22,1%, luego del grupo integrado por los más jóvenes. Ese índice es el más alto registrado en esa franja etaria en los últimos 20 años.

También fue récord el porcentaje de personas sin trabajo entre quienes tienen 50 y 64 años, con un 17,1 por ciento. Otro fenómeno que se observó entre los más próximos a jubilarse fue el de un aumento en la tasa de actividad. Es el único segmento en el que creció la proporción de quienes salieron a buscar trabajo.

Entre los que tienen de 15 a 19 años y están en el mercado laboral, el 39,2% no puede encontrar ubicación. En este caso, se habían registrado tasas aún más altas en años anteriores, quizá porque, con mayores expectativas de conseguir un puesto, en aquellos momentos más jóvenes se habían lanzado a una búsqueda activa.

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