Krueger, sorprendida por el crecimiento del país

La subdirectora del FMI elogió la estabilidad
(0)
7 de mayo de 2003  

"La economía se ha estabilizado notablemente; para sorpresa de todo el mundo, incluso la mía, ha empezado a crecer sin caer en la hiperinflación." Con esa expresión se refirió a la Argentina la subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Krueger, en declaraciones publicadas por el diario francés La Tribune.

La funcionaria, que en los últimos tiempos mantuvo una posición dura respecto de la Argentina, insistió, no obstante, en la necesidad de acelerar ciertos procesos, como la renegociación de la deuda pública y la reestructuración del sistema bancario.

"Todavía falta mucho por hacer antes de que la Argentina se consolide en un camino de crecimiento sostenido", advirtió.

La funcionaria del FMI recordó que "el programa transitorio (firmado en enero pasado) entre el FMI y la Argentina concluye en junio". En tal sentido, consideró que "tendremos que retomar las conversaciones con el próximo gobierno para saber lo que quiere hacer exactamente".

Entre las principales tareas pendientes que las autoridades del Fondo le recuerdan a la Argentina sin perder ocasión alguna para hacerlo, se cuenta la renegociación por el pago de la deuda. Krueger mencionó ayer que las autoridades argentinas "no se han reunido aún con los acreedores privados".

Las declaraciones de la funcionaria siguen la misma línea que el pensamiento expresado la semana pasada por el director gerente del organismo, Horst Köler, que también hizo un repaso de las asignaturas pendientes y, a la vez, se mostró entusiasmado por la estabilidad.

Krueger, por otra parte, opinó que las economías de los países de América latina son relativamente firmes y, en consecuencia, "su capacidad de absorber choques externos es menor" que en el sudeste asiático, donde se produjo una fuerte crisis a fines de 1997. En ese sentido, sostuvo que "es más fácil absorber un deterioro de los términos de intercambio cuando las exportaciones representan 20 por ciento del producto bruto interno (PBI) que cuando representan el 5 por ciento".

Krueger fue una de las autoridades del Fondo Monetario Internacional que se mostró más exigente con la Argentina el año pasado, durante las negociaciones que, finalmente, arribaron a un acuerdo transitorio entre el organismo y el gobierno argentino en enero último.

Las críticas declaraciones de la funcionaria se centraron en la falta de consenso político y de medidas económicas que condujeran a una salida de la crisis. Cuando el FMI logró entenderse con el gobierno de Brasil, Krueger se ocupó de diferenciar la realidad de ese país de la argentina, al decir que allí existía "una posición macroeconómica razonable, reformas hechas y un sistema de objetivos de inflación".

En cambio, la visión sobre la Argentina destacaba la falta de políticas económicas. Hacia septiembre, por ejemplo, Krueger exigía "mantener una política monetaria que ofrezca esperanza de una razonable estabilidad de precios".

Desconfianza

Entre los dichos que más molestaron al Gobierno hubo una frase con la que demostró su desconfianza respecto del destino que en la Argentina se daría a una eventual ayuda financiera del organismo internacional. "Debemos impedir que ese dinero desaparezca rápidamente", sostuvo la funcionaria en una conferencia de prensa en noviembre pasado en la que, igualmente, había reconocido avances en las negociaciones que se estaban desarrollando.

Los entredichos entre la subdirectora del Fondo y funcionarios argentinos también levantaron vuelo cuando, a punto de llegar fechas de vencimiento para el pago de cuotas de la deuda, Krueger no se demoró en advertir que la Argentina sufriría "serias consecuencias" si no cumplía.

Una dura exigencia transmitida por Krueger durante enero al presidente Eduardo Duhalde fue respecto del controvertido tema de la renegociación de las tarifas de servicios públicos. Mientras que el Gobierno mantenía una posición sumamente moderada con respecto al tema, la funcionaria le habló de la necesidad de incrementar los valores en un 50%, para cubrir el desajuste que la devaluación del peso había generado en las compañías.

Cuando se firmó el acuerdo de refinanciación de las obligaciones con el FMI, Krueger destacó la necesidad de tener en cuenta que "es sólo un programa de transición".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.