La actividad fabril cayó un 11,6% en noviembre

La mayoría de los empresarios prevé un 2002 sin mejoras
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18 de diciembre de 2001  

Desde que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) comenzó a calcular el estimador mensual industrial (EMI) en 1994, sólo una vez el indicador arrojó una cifra peor que la del mes pasado. A partir de una base de 100 puntos, que representa la actividad industrial de 1993, el EMI bajó a 93,2 en febrero pasado y a 94,3 el mes último.

La actividad industrial en términos desestacionalizados (sin el efecto del número de días trabajados) se contrajo en noviembre el 11,6% respecto del mismo mes del año anterior. Con estacionalidad, la caída alcanzó el 11,1 por ciento.

El mes pasado se ahondó aún más la debacle de octubre. El EMI desestacionalizado disminuyó el 2% con relación al mes anterior. Con estacionalidad bajó el 5,6 por ciento.

El canje de deuda local, anunciado el 2 de noviembre pasado, influyó en el desempeño fabril. "Noviembre fue un mes dominado por la incertidumbre financiera ante una reestructuración inédita en el mundo", advirtió Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea.

Semejante panorama condujo a la restricción del 16% del stock de créditos en relación con un año atrás, al tiempo que la tasa Prime (que pagan las empresas de primera línea por préstamos operativos) escaló del 33% en octubre al 50% el mes último. La restricción crediticia también se produjo por la corrida bancaria, según Vasconcelos.

Liquidación de stocks

Las tasas de interés tan altas empujaron a las empresas a liquidar sus existencias y producir menos, según Ricardo Delgado, economista de la consultora Ecolatina.

El especialista considera que también influyeron otros dos factores: el aumento del desempleo (cuya tasa trepa al 18,3%), que frena la demanda de bienes de quienes aún conservan su trabajo, y la merma de las exportaciones frente a la desaceleración de Estados Unidos, Europa y Asia. Del futuro tampoco se espera algo mejor. Sólo el 11,8% de los industriales encuestados por el Indec anticipa un aumento de la demanda interna para el año próximo. El 23,5% prevé un 2002 aún peor, mientras que el 64,7% no espera cambios.

La mayoría de los exportadores (55,3%) no supone variaciones en sus ventas el año próximo. El 29,8% se esperanza con un aumento y el 14,9% teme una caída.

El 62,8% calcula que mantendrá el actual nivel de utilización de la capacidad instalada, ya de por sí baja. El 17,6% vaticina una disminución y el 19,6%, un incremento.

El sector más afectado en noviembre fue el automotor (-42,9%). También cayeron industrias de fuerte generación de empleo: textil (-36,7%), metálica básica (-18,5%) y de alimentos y bebidas (-4,1%). La contracción de este sector, que venía creciendo este año, evidencia la gravedad de la crisis.

La industria petrolera disminuyó el 11%; la del caucho, el 11,5%; la de minerales no metálicos, el 21,5%, y metalmecánica no automotriz, el 28,1 por ciento.

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