La Argentina y Brasil no comparten sus juguetes

Burenstam Linder y Balassa responden por qué a los países les convendría levantar las trabas al intercambio
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13 de diciembre de 2009  

La Argentina prohibió la importación de juguetes desde Brasil. Poco tiempo después, Brasil prohibió la importación de juguetes de la Argentina. ¿Estamos igual que antes, o no da lo mismo que haya o no comercio internacional de juguetes? ¿Cómo puede ser que, salvo que ambos países promuevan sus exportaciones, simultáneamente se registren importaciones y exportaciones de un mismo producto?

Para clarificar estas cuestiones, me comuniqué con Staffan Burenstam Linder (1931-2000), sueco que enseñó y fue rector de la Facultad de Economía de Estocolmo, parlamentario y ministro de Comercio, y también con Bela Balassa (1928-1991), húngaro que enseñó en la Universidad Johns Hopkins y asesoró al Banco Mundial, conocido por sus trabajos sobre integración económica y protección efectiva. En su conferencia Nobel, Paul Krugman aclaró que fue sobre la base de los hallazgos de ambos como modeló la "nueva teoría del comercio internacional".

-¿Qué fue lo que observaron ustedes?

Burenstam: -En mi tesis doctoral, mostré que para que un país pueda exportar cierto producto necesita determinado volumen de demanda interna, porque primero hay que familiarizarse con la producción.

Balassa: -Y yo observé que el formidable crecimiento del comercio internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial había ocurrido entre países similares, intercambiando productos similares, sin generar quiebras generalizadas ni desaparición de sectores, contrariamente al temor planteado en 1941 por Wolfgang Stolper y Paul Samuelson.

-¿Qué hizo Krugman para que en 2008 le otorgaran el Nobel en Economía?

Balassa: -Modeló a partir de estos hechos, explicando el aumento del comercio internacional verificado durante la segunda mitad del siglo XX por la existencia simultánea de economías de escala (reducción del costo unitario cuando aumenta el nivel de producción), diferenciación de los productos por parte de los demandantes, y costos de transporte. Complementando, no sustituyendo, las teorías de David Ricardo, Eli Heckscher y Bertil Ohlin, como bien aclaró en su conferencia Nobel.

-¿Cómo puede ser que simultáneamente se importe y exporte el mismo producto?

Balassa: -Krugman cita a Suecia, que al mismo tiempo importa y exporta autos. Pero lo mismo ocurre con los juguetes. Autos, como juguetes, no es un producto, es un concepto estadístico útil para realizar un primer análisis. En realidad, Suecia importa algunos modelos de autos, e importa otros; de la misma manera que la Argentina importa, digamos, pelotas de fútbol y exporta, digamos, camioncitos volcadores.

-¿Cuál es el problema de que tanto la Argentina como Brasil prohíban el comercio internacional de juguetes?

Burenstam: -Que les obligan a sus respectivos productores a desaprovechar las economías de escala. El productor argentino que fabrica camioncitos volcadores "para todos", como el brasileño que elabora pelotas de fútbol para todos, puede volcar más recursos al diseño, a la elaboración, etc., que los que desde el punto de vista productivo tienen que elaborar toda la gama que les piden los consumidores de sus propios países. Si la prohibición pasa de circunstancial a permanente, en la Argentina los productores de "muchos" camioncitos volcadores deberán reorganizar sus fábricas para elaborar "algunos" camioncitos, "algunas" pelotas de fútbol, etc., y en Brasil, lo mismo, con el consiguiente aumento de costos y precios.

-¿Y de la creación y destrucción de puestos de trabajo, qué me dicen?

Balassa: -Que no sigamos pensando que el campo produce con métodos extensivos y que los textiles se tejen con la mano, porque no es más así. Y en el caso de los juguetes, menos aún, porque la reorganización a que daría lugar esta prohibición mutua de comercio internacional ocurriría dentro mismo de las empresas y generaría pérdidas netas. Se pueden defender mejor los salarios y las conquistas sociales en empresas que pueden aprovechar las economías de escala que en otras en las que los costos aumentan por una desafortunada decisión publica.

-Don Staffan y don Bella, muchas gracias.

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