La baja del dólar beneficia los balances de las privatizadas

En los últimos trimestres surge una sustancial reducción de las deudas en pesos Argumentan que sólo se trata de ganancias contables Siguen reclamando que se ajusten las tarifas de los servicios Podría ser una buena señal para las evaluadoras de riesgo
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13 de mayo de 2003  

Telecom tuvo utilidades por 907 millones de pesos durante el último trimestre. Telefónica alcanzó los 564 millones de pesos; Edenor, 207,3 millones; Metrogas, 98,6 millones, y Edesur, 32,3 millones. Desde un estricto punto de vista contable se trata del mejor trimestre en mucho tiempo.

En rigor, las empresas muestran buenos resultados, pero argumentan que se trata sólo de ganancias contables; al bajar el precio del dólar de 3,37 pesos al 31 de diciembre pasado a 2,98 pesos al 31 de marzo de este año se redujo, en pesos, el monto de las deudas.

"La baja del dólar provocó la reducción de las deudas en pesos. Y la diferencia se computa automáticamente como ganancias. Pero todas las empresas siguen siendo pobres en sus ingresos pesificados", señaló Rafael Ber, de la consultora Argentine Research.

Fuertemente endeudadas en dólares, muchas de las privatizadas -Metrogas, Telecom, Aguas Argentinas, entre otras- optaron por declararse en default ante el descalce que les produjeron la pesificación de las tarifas y su desindexación frente a las deudas en moneda fuerte.

Sin embargo, para algunos analistas, los números que muestran utilidades y mejores resultados podrían ser interpretados como una buena señal para las calificadoras de riesgo que evalúan en cuánto tiempo las empresas estarán en condiciones de cancelar los pagos hacia el futuro.

"Pero todo depende de cómo evolucione el dólar; es muy inestable todavía", dijo un alto ejecutivo del área financiera de una privatizada.

Los resultados de las empresas muestran puntos en común: una fuerte reducción en los gastos y en el ítem de inversiones.

"Con las tarifas congeladas y este nivel de deuda es imposible hacer inversiones ni cancelar nuestros compromisos", dijo un ejecutivo de una empresa del área de energía.

El caso paradigmático es el de Telecom, que arrastra la friolera de 3170 millones de dólares de deuda, el mayor default privado de la historia económica argentina.

El viernes vence la oferta que la empresa les hizo a sus acreedores para iniciar la reestructuración. La empresa dispuso hasta US$ 305 millones para recomprar US$ 610 millones de deuda. Es decir que el que quiera vender su acreencia ya mismo deberá afrontar quitas cercanas al 50 por ciento.

Niegan pedidos de quiebra

Telecom también prevé canjear hasta 1850 millones de dólares por nuevos bonos que vencerán en 2015. También ofreció hasta el 30% de las acciones de la compañía, que han duplicado su valor en los últimos meses.

"Por ahora no sabemos cómo evolucionará. Los mayores acreedores se deciden siempre sobre la hora", confió una fuente de la empresa de comunicaciones.

Pese a los rumores que indicaban que un grupo de acreedores en desacuerdo con la propuesta había pedido la quiebra de Telecom, en la firma lo negaron terminantemente: "No conocemos ni hemos recibido ningún pedido de quiebra", dijeron.

La demanda de ajustes en las tarifas y la renegociación de los contratos de las privatizadas es, junto con la reestructuración de la deuda externa, uno de los mayores desafíos que afronta el futuro gobierno. "No puede ser que el área de servicios continúe subsidiando a los sectores exportadores, por ejemplo", dicen las empresas distribuidoras de gas y electricidad.

Procesan a ejecutivos

El juez de instrucción Facundo Cubas procesó por el presunto delito de estafa a Carlos Antonio Fernández Prida, ex presidente de Telefónica de Argentina -reemplazado por Miguel Angel Gutiérrez-, Luis Antonio Malvido, que sigue al frente de la compañía Unifón, y Juan Ignacio López Basavilbaso, actual director de finanzas del grupo Telefónica.

La causa comenzó en 2001 cuando el abogado Antonio César Barrios, titular de una línea de Unifón, denunció que se le cobraban indebidamente diversas llamadas.

El juzgado corroboró que la empresa facturaba llamadas que nunca llegaron a concretarse o bien corría la facturación desde el momento en que el cliente apretaba la tecla de llamada (send o talk, según los modelos de los equipos), aunque el teléfono de destino no contestara.

Para las empresas, es una práctica habitual en todo el mundo, ya que el cliente paga por ocupar un canal de voz, que es un recurso finito. En el caso de los teléfonos fijos, esas llamadas no se cobran aparte porque la utilización de la red está incluida en el abono mensual.

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