La Bolsa ganó terreno y luego se apagó el furor

Los mayores ganadores fueron los bancos, que crecieron un 15% en promedio
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27 de enero de 2002  

La Bolsa porteña cerró la semana en 406,5 puntos, lo que implicó una merma de sólo 2% respecto del viernes anterior. Sin embargo, si se tiene en cuenta que en los primeros días de esta semana llegó a tocar los 500 puntos, la baja aumenta al 20%, y muestra una más que sustancial toma de ganancias.

Es que desde el inicio de las restricciones financieras iniciadas en diciembre de 2001 los papeles de las empresas lograron alzas de más del 50% según el dólar libre, y el martes el índice líder alcanzó los 500,5 puntos, nivel que no se verificaba desde febrero de 2001, cuando se gozaba del blindaje obtenido del Fondo Monetario Internacional.

La liquidez existente así por la pesificación de los depósitos fue uno de los factores fundamentales en los que se basaron los inversores a la hora de decidir entrar en el recinto.

Con la pesificación de los depósitos el Gobierno realizó implícitamente el salvamento de los bancos al igualar las monedas utilizadas para valuar los activos y los pasivos bancarios. Esto potenció los papeles del sector, lo que impulsó el lunes una fuerte suba en las especies cotizantes, como el Grupo Galicia, Banco Suquía y Bansud, de más del 40 por ciento.

Pero el furor duró poco. Con el Merval en 500 puntos se inició una ola de ventas que, sumada a la pérdida de liquidez que provocaron las continuas ventas de dólares del BCRA (más de US$ 100 millones en la semana), moderó sensiblemente las operaciones bursátiles. El lunes se operaron 35 millones de pesos, mientras que el viernes esa cifra llegó a 15 millones.

Entre los ganadores de la semana se destacaron los bancos, que mostraron una suba promedio del 15 por ciento. En el mostrador de las bajas, las especies exportadoras perdieron 8% y las vinculadas con el mercado interno, como Acindar, IRSA, Siderar, Renault, Central Puerto y telefónicas, perdieron más del 12% en promedio.

Asimismo, la baja no sólo estaría explicada por factores propios del mercado, sino tambien por los mensajes opuestos entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional.

Esta semana quedó claro que la estrategia del Gobierno -de pugnar primero por una definición de una ayuda para luego anunciar el alcance del ajuste- no es compartida por el organismo. Las más altas autoridades del FMI y el gobierno de Estados Unidos dejaron en claro que primero debe definirse el plan y la consistencia del mismo, y luego se negociaría la ayuda.

Este contrapunto estuvo postergando algunas definiciones desde el Gobierno y dejó a los inversores a la expectativa de que se produzca una sustancial emisión de dinero.

Para esta semana será clave cómo se desarrollen las protestas previstas y la actitud que tome el Gobierno en ese sentido, ya que se están dando las puntadas finales en materia presupuestaria y fiscal, dos temas puntuales que comenzarían a definir un horizonte para los inversores.

No obstante, hasta que no se resuelva la falta de liquidez que hay en el mercado, potenciada por las ventas del BCRA de divisas, los movimientos bursátiles seguirán acotados.

En América latina

Entre los grandes mercados de la región, el de mejor desempeño fue el mexicano, que cerró la semana con ganancias impulsado por el sector de telecomunicaciones y por la posible mejora de la nota de los papeles mexicanos por parte de las agencias de clasificación de riesgo. La Bolsa de San Pablo perdió el 1,5% en una semana pobre, que empezó floja por el feriado del lunes en Estados Unidos y un apagón en Brasil, y cerró con un día de anticipación por la festividad del viernes en San Pablo.

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