La Bolsa no perdona la caída de ganancias

Bajan las acciones de las empresas tras los anuncios de resultados
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21 de octubre de 2000  

NUEVA YORK.- Los anuncios resonaron como pequeñas explosiones. Los temores de que las ganancias de Xerox serían bajas redujeron a la mitad la valuación de la empresa. La confirmación de que efectivamente se habían reducido significó la caída a la mitad de la mitad. Empresas de tecnología tales como Dell, Intel, Apple, IBM; bancos tales como Chase Manhattan y muchas empresas más, en su conjunto vieron volatilizarse cientos de miles de millones de dólares de su capitalización de mercado cuando anunciaron los resultados. Las ganancias razonables tampoco sirvieron de defensa. Citigroup y Merrill Lynch produjeron ganancias récord. El veredicto del mercado: vender.

Acciones en baja

Afirmarse para recibir los informes de ganancias es una expresión que pocas veces resultó tan adecuada como en el último par de semanas. Al anunciar una empresa detrás de otra sus resultados para el trimestre, sus valuaciones fueron cayendo. Nasdaq, el mercado de tecnología de Estados Unidos, ha caído casi un 40% desde marzo, una perdida mayor que la del Dow Jones en el crash de 1987 y casi tanto como en la prolongada caída del mercado de mediados de los años setenta. Lo desconcertante es que aquellas caídas hicieron que las acciones resultaran baratas. En cambio las caídas recientes han dejado muchas empresas valuadas aún a niveles que no se veían en mercados en ascenso en el pasado. Se puede eliminar esta anomalía de dos maneras: ganancias más altas o precios de acciones más bajos. El mercado aparentemente está tomando el asunto en sus manos.

Ya no se ve exuberancia, irracional o no. Varias empresas han anunciado su intención de conseguir financiación por US$ 75.000 millones en el mercado de valores. Pero el mercado se ha secado. Las empresas que logran un primer lanzamiento por lo general tienen que mostrar ganancias reales y no, como sucedía hace pocos meses, simplemente un buen plan de negocios o, por cierto, cualquier clase de plan. También peligran las ofertas secundarias. El mercado está cerrado para una cantidad de industrias, notoriamente la de las telecomunicaciones.

Un optimista podría presentar argumentos razonables en favor de ignorar la actual turbulencia. Las cifras del tercer trimestre reflejan tan sólo tres meses de desempeño. Con la excepción de 1929, octubre ha sido un mes malo para analizar la perspectiva del mercado. Además, no importa cuáles sean las preocupaciones respecto de las empresas de alta tecnología, han hecho innegablemente contribuciones reales al aumento de la producción, la mejora de la distribución y de los pagos. Eso debería contener el proceso de acumulación de stocks y de pedidos no recibidos que agravaron los problemas en anteriores caídas. Sin embargo, lo que no hará es crear crecimiento donde no lo hay y por eso hay venta generalizada de las acciones de empresas como Dell Computer y Home Depot.

Estas dos empresas pueden contarse entre las más avezadas del mundo para hacer coincidir la oferta con la demanda. Pero ambas informaron de la desaceleración de sus ingresos. Aparte del sector de la tecnología, según la consultora High Frequency Economics, la producción manufacturera cayó un 2% en el tercer trimestre, su peor actuación desde la recesión de 1991.

Incluso para las empresas buenas, la desaceleración significa menos ganancias; para las demás, las consecuencias pueden ser peores. Están aumentando las deudas incobrables. Tales cosas son lo habitual cuando se desacelera el crecimiento. Lo que es diferente -y preocupante- esta vez es que el largo período de alza ha introducido muchas distorsiones en la manera en que se calculan las ganancias corporativas. Si la Bolsa sigue cayendo se perderán los beneficios y, en algunos casos, habrá pérdidas.

Distorsiones

Entre los ejemplos más comunes de distorsión se cuenta la transformación de los fondos de pensión de un gasto en una fuente de ganancias. Al continuar la Bolsa en su ascenso enloquecido, asentaron como ganancias los ingresos de sus fondos de pensión. Si la caída del mercado es sostenida, esas empresas tendrán que volver a aportar a sus fondos de pensión.

Muchas empresas también han aprovechado el alza para convertirse en sus propios minifondos de mutual. Dada la devastación del Nasdaq, en el futuro será muy difícil obtener tales ganancias, si es que no se vuelve imposible.

Y luego está la manera en que se asientan las compras. En este momento hay una batalla entre las empresas de tecnología y los contadores respecto de la vigencia de las normas para el manejo de los fondos de comercio -que se calcula como la diferencia entre el precio de la adquisición y el valor de la empresa en los asientos contables- en las fusiones. Hoy, las empresas utilizan un método por el que no se ven obligadas a asentar como gasto el fondo de comercio. Dado que hay una gran brecha entre ambas cifras, ésta no es una cuestión trivial. Pero la credibilidad de este método de dar trato especial al fondo de comercio se esfuma al reducirse los altos valores de mercado que daban sentido a esta práctica.

Quizás el factor que más distorsiona los informes de ganancias es el manejo de las opciones accionarias de los empleados, cosa que se ha extendido muchísimo en los últimos años. Su atractivo es que, por lo general, no se las considera un gasto. Si suben las acciones de una empresa, debe comprar acciones en el mercado o emitir más. Por si eso no bastara, las empresas se enfrentan a otro desafío. En los últimos años se han vuelto cada vez más hábiles para "orientar" a los analistas en materia de ganancias. Esto se vuelve más difícil con las nuevas normas que anunciará el 23 de octubre la Comisión de Títulos y Cambio. Inevitablemente habrá más dudas respecto de los resultados, y con la creciente incertidumbre por lo general viene una mayor volatilidad. Puede haber por delante unas cuantas semanas bastante interesantes.

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