La clave está en la cuarentena, no en la pandemia

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15 de julio de 2020  • 20:58

Un gobierno no puede ordenar la escritura de la obra de William Shakespeare, solo puede ordenar su publicación o su prohibición, dijo Alfred Marshall. Del mismo modo, un gobierno no puede ordenar la invención de la vacuna que neutralice el coronavirus; lo que puede hacer es aportar fondos para facilitar las investigaciones para descubrirla.

Es comprensible que el presidente de la Nación hable de pandemia y no de cuarentena, porque si un peluquero se está fundiendo por la pandemia, la culpa es de Dios, mientras que si se está fundiendo porque el Gobierno no le permite abrir el local, la culpa es de las autoridades. Lo que no resulta comprensible es la cantidad de periodistas y analistas que usan el mismo enfoque.

Es una estupidez negar la existencia de la pandemia, pero la toma de decisiones de cada uno de nosotros depende de la cuarentena. En las próximas horas, Alberto Ángel Fernández tiene que adoptar decisiones particularmente difíciles, porque los datos sanitarios no permiten ninguna flexibilización general, pero -luego de más de un centenar de días de cuarentena- la presión económica, social y anímica resulta insoportable.

No existe un día "t", con cuarentena, seguido por "el primer día después". La flexibilización es un continuo, que comenzó hace un buen número de semanas. Por derecha y por izquierda, y va a continuar así. La poscuarentena depende de la "durantecuarentena", así que no nos distraigamos con esto.

Aun con ventas en recuperación, puede haber problemas crecientes con el empleo, las quiebras de empresas o comercios.

¿Qué quiere decir que tenemos la crisis económica por delante? Es probable que, en cuanto a producción, abril de 2020 termine siendo el peor mes del período. Pero aun con ventas en recuperación, puede haber problemas crecientes con el empleo, las quiebras de empresas o comercios, etc. Esto "en promedio", pero además recordemos que la realidad siempre es heterogénea.

Si yo fuera infectólogo, sobre la base del número de infectados y fallecidos hoy le hablaría al Presidente con más dureza que hace un par de meses. El drama actual es que, desde los puntos de vista político, social y económico, esto es menos asimilable que en abril pasado, cuando había más equipos y personal de terapia intensiva disponibles.

Se continuará flexibilizando por derecha y por izquierda. Dentro de este panorama complicado, ayudaría que los funcionarios dejaran de exigir pedir autorización para todo y que cada uno de nosotros actuara con responsabilidad, sin tener que volver a insistir en la necesidad de usar barbijo, alcohol en gel y guardar la distancia física.

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