La confianza, el logro más esquivo

Jorge Oviedo
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1 de diciembre de 2001  

El Gobierno, que parece el más capaz para neutralizar sus logros, vivió ayer la paradoja de encaminarse a lo que parece ser un éxito en una de las operaciones más delicadas que se hayan encarado en los últimos 20 años y, al mismo tiempo, no poder generar confianza suficiente como para no tener que recurrir a medidas extremas.

Si bien es cierto que las autoridades han logrado apoyo del sistema bancario local, respaldo del FMI y de los Estados Unidos para que la Argentina sea el punto de partida de un nuevo diseño de la arquitectura financiera internacional, no ha logrado, en cambio, cosas que parecerían bastante más sencillas, puesto que sólo debería depender de su propia capacidad de organización.

No consiguió el Gobierno unificar un discurso ni aprovechar la convocatoria al acuerdo de gobernabilidad ni mostrarse ejecutivo, diligente y eficiente en la conducción de las operaciones.

Quedó a merced de las múltiples operaciones económicas y psicológicas de los numerosos actores que perderán muchos millones si la operación de reestructuración de la deuda es un éxito.

Quienes han apostado a la catástrofe de la Argentina necesitan una cesación de pagos abierta -lo que no ha ocurrido- o un colapso del sistema financiero que evite que el canje se concrete. Y por supuesto, ayer, cuando cerraba la operación, fue el día de mayor ataque y versiones. Necesitaban que el canje fracasara.

Insólita capacidad

No deja de llamar la atención la propia capacidad del Gobierno para utilizar todos los reaseguros sin por eso lograr la confianza.

Del mismo modo que cuando planteó como central un acuerdo con los gobernadores, que luego se demoró en dimes y diretes altisonantes. Hasta que cuando se firmó, no logró aquietar las variables en los mercados que, en cambio, empeoraron.

El mal de los males habría sido ayer que el canje de deuda fracasara. Que el sistema financiero argentino decidiera que prefería la quiebra del país y una cesación de pagos desordenada. No pasó eso, sino todo lo contrario. Y sin embargo, en lugar de mostrar que estaba ganando el Gobierno se mantuvo todo el tiempo a la defensiva.

La operación de canje fue presentada como el modo de volver a lograr que no hiciera falta seguir con el ajuste infinito de las cuentas públicas. También era la garantía de que no habría una crisis que hiciera a muchos no poder disponer de sus depósitos bancarios. El Gobierno parece que logrará un canje exitoso, y sin embargo, muchos no podrán disponer libremente de sus depósitos, aunque no se los incauten o expropien o congelen.

El problema sigue siendo la capacidad de generar confianza, que es lo mismo que decir de generar crédito, de ser creíble y confiable. El público argentino ha demostrado tener una casi inconmovible confianza en el sistema financiero. Y un gran temor a los desordenados, y por momentos aparentemente espásticos, movimientos del Gobierno.

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