La crisis argentina no es fiscal

Lo afirma Ricardo Arriazu; "es de financiamiento", aclara
Lo afirma Ricardo Arriazu; "es de financiamiento", aclara
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28 de agosto de 2001  

La manera usual en que se contabilizan los sistemas de seguridad social en los presupuestos públicos y el poco énfasis que la Argentina puso para explicar en los centros financieros el impacto de su reforma previsional hacen que el problema económico local "sea juzgado como de origen fiscal cuando en realidad es de financiamiento", evaluó ayer el economista Ricardo Arriazu.

El analista vaticinó que esto quedará en evidencia en algunos años. "Si la Argentina vuelve a crecer, aunque lo haga al 2% anual, la situación fiscal quedará equilibrada en 2004", puntualizó. Pero, además, advirtió que inexorablemente la solvencia fiscal intemporal hacia la que camina la Argentina será percibida en el resto del mundo cuando las deudas jubilatorias que la mayor parte de los países desarrollados está acumulando, y que hoy se encuentran fuera de los balances públicos que consultan los analistas de mercado, queden finalmente expuestas. "A lo sumo en 10 años todo el mundo va a estar al tanto de este problema y la contabilidad de la seguridad social será cambiada, como hasta ahora sólo lo ha hecho Chile", dijo.

Al explicar cómo la contabilidad distorsiona las cuentas fiscales, Arriazu recuerda que cuando una persona "aporta a un sistema jubilatorio está comprando un bono o, para mejor decir, el derecho a un flujo futuro de ingresos". Este pago aparece en la contabilidad pública como un ingreso corriente. A su vez, cada vez que un beneficiario del sistema cobra, ese pago aparece entre los gastos corrientes del Estado. "Pero en el medio hay una deuda fuera de balances: las obligaciones que se contraen a futuro con todos los que aportan", aclara.

En Italia, el valor presente de esa deuda llega al 234% de su producto bruto interno (PBI). "En la Argentina, al comienzo de los 90 era del 160% del PBI, pero tras las reformas esa relación bajó al 70%. Por eso lo que hoy tenemos es un problema de financiamiento que es el resultado de haber transformado una deuda no registrada obligatoria en otra voluntaria y registrada, algo que lamentablemente no logramos transmitir bien al mundo", se lamentó.

Recordó que la Argentina hizo los deberes que hoy la OSD, entidad supranacional que recomienda políticas públicas a los países más desarrollados, "les aconseja a sus integrantes para prevenir los efectos de una crisis en la seguridad social producto de lo que da en llamar una generación egoísta, que no quiere hijos para priorizar sus consumos y estándares de vida, pero no se dan cuenta de que no tendrán quién financie su jubilación. Les recomiendan pasar de un sistema de reparto a otro de capitalización, incrementar la edad jubilatoria, reducir los beneficios a los jubilados para generar un ahorro intergeneracional y subir impuestos para que la relación deuda/producto se mantenga constante. Se trata de cuatro reformas que la Argentina ya hizo", apuntó.

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