La crisis de Ucrania golpea los mercados, en especial el de Rusia

Clare Connaghan
Greg White
Laurence Norman
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4 de marzo de 2014  

El rublo cayó a un mínimo histórico y la bolsa de Rusia se desplomó el lunes conforme los gobiernos occidentales advirtieron que podrían imponer duras sanciones si el Kremlindecidiera ocupar Ucrania.

La crisis geopolítica impulsó los precios del petróleo y los granos e hizo que los inversionistas se abalanzaran sobre activos considerados seguros como el oro y se desprendieran de sus posiciones en acciones.

Los países con lazos económicos más estrechos con Rusia, como Alemania, fueron los más perjudicados. El DAX, el índice de referencia de la Bolsa de Fráncfort, cayó 3,4%. En Estados Unidos, el Promedio Industrial Dow Jones perdió 0,9% para quedar en 16.168 puntos, mientras que el S&P 500 retrocedió 0,7% y se ubicó en 1.845,73 unidades.

El mayor castigo, sin embargo, fue absorbido por la propia Rusia. El rublo se desplomó a un mínimo histórico frente al dólar y el euro. El banco central intentó frenar el éxodo al subir las tasas de interés, pero sólo logró un éxito parcial. El índice bursátil de referencia Micex terminó con un descenso de 11%. Las acciones de la energética Gazprom, que tiene una alta ponderación en el indicador, cayeron 14%.

"Los primeros riesgos de los que están escapando los inversionistas son los de Ucrania y Rusia", sostuvo Paul Lambert, director de divisas en Insight Investment en Londres, que administra alrededor de US$450.000 millones en activos.

Las tensiones con Occidente podrían afectar seriamente a la economía del país. Datos divulgados el lunes mostraron que el sector manufacturero ruso se contrajo por cuarto mes consecutivo.

La drástica alza de las tasas de interés decretada por el Banco de Rusia para contener el derrumbe del rublo podría llevar a la economía a la recesión si se prolonga demasiado. El impacto, sin embargo, podría ser amortiguado por los altos precios del petróleo. Rusia es uno de los mayores exportadores de energía del mundo.

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, manifestó el lunes que el impacto directo de la crisis de Ucrania en el continente sería relativamente limitado, aunque añadió que "las dimensiones geopolíticas" de la crisis podrían tener efectos que "van más allá de los vínculos reales".

Hasta el momento, sin embargo, la presión occidental sobre Moscú se ha limitado a la retórica y la cancelación de reuniones, incluyendo los preparativos para la reunión del Grupo de los Ocho prevista para junio en Sochi. La ambivalencia de la Unión Europea refleja la dificultad de usar las sanciones en forma efectiva contra Rusia, el mayor productor de energía del mundo y uno de los principales socios comerciales e inversionistas en numerosos países europeos.

Las caídas bursátiles también afectaron a empresas occidentales como la automotriz francesa Renault SA, la cervecera danesa Carlsberg A/S y la petrolera británica BP PLC.

"Rusia es un mercado muy importante para nosotros, lo que va mucho más allá de las condiciones puramente de negocios", observó Johan de Nysschen, presidente ejecutivo de Infiniti, una marca de Nissan. El ejecutivo agregó que la empresa seguía los acontecimientos "con mucho cuidado".

El interés del bono de Ucrania a 10 años denominado en dólares trepó a 10,33%. El retorno del bono ucraniano en dólares que vence en 2014, aumentó 17 puntos porcentuales a 43%, según Tradeweb. Los precios y los rendimientos de los bonos se mueven en direcciones opuestas.

A su vez, la moneda ucraniana, la grivna, se cotizó a unas 10 unidades contra el dólar y acumula una devaluación de cerca de 22% desde inicios del año.

"No es probable que esta incertidumbre se disipe pronto", indicó Rob Drijkoningen, codirector de deuda de mercados emergentes de la firma de valores Neuberger Bergman. "Ucrania enfrenta algunos problemas económicos importantes, falta de crecimiento, una moneda sobrevalorada y decrecientes reservas de divisa extranjera, pero si se toman en cuenta los sucesos más recientes, la atención del nuevo gobierno se ha centrado en lidiar con Rusia más que en resolver los desequilibrios", añadió. Drijkoningen posee menos bonos de Ucrania en relación a su ponderación en índices de referencia. También apostó contra el rublo ruso y aumentó esa apuesta la semana pasada.

Los antecedentes históricos, no obstante, sugieren que las caídas de las bolsas podrían ser efímeras, al menos en EE.UU.

Sam Stovall, estratega jefe de renta variable de S&P Capital IQ realizó un amplio estudio el año pasado sobre la reacción de las acciones estadounidenses desde el fin de la Segunda Guerra Mundial a acontecimientos extremos como guerras, asesinatos, colapsos financieros o atentados terroristas. Los 14 ejemplos que menciona tienen un hilo en común: inicialmente se produce una venta generalizada, pero las acciones pronto repuntan y recuperan sus pérdidas.

En agosto de 2008, por ejemplo, la guerra entre Rusia y Georgia no causó un gran impacto en las bolsas de EE.UU. El índice S&P 500 cayó 1,8% el 7 de agosto de 2008, el primer día del conflicto armado. El mercado recuperó esas pérdidas el día siguiente y cerró el mes con un alza.

La Primavera Árabe comenzó en diciembre de 2010 y, en última instancia, desembocó en el derrocamiento de los líderes de países como Egipto, Libia y Túnez, entre otros. El S&P 500 retrocedió 3,1% en agosto, pero repuntó 3,8% y cerró el año con un alza de 30%, un máximo histórico.

Lo que hay que tener en cuenta en relación al impacto del conflicto de Ucrania en los mercados estadounidenses es que, al menos con la información que está disponible en la actualidad, las ventas pueden ser pronunciadas, pero lo más probable es que no duren mucho tiempo.

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