La crisis del rublo pone a prueba los recursos de la Rusia de Putin

El gobierno deberá recurrir a sus reservas para proteger el valor de la moneda; temen una ola de defaults corporativos para 2015
Jenny Anderson
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21 de diciembre de 2014  

Hace sólo un par de meses, el presidente ruso Vladmir Putin les dijo confiado a líderes empresarios que el país podría soportar las tormentas económicas. Si los inversores extranjeros seguían retirando su dinero, dijo, el gobierno simplemente recurriría a sus considerables reservas. Ahora su estrategia enfrenta una prueba.

Con el precio del petróleo hundiéndose y el rublo en caída libre, Rusia depende cada vez más de los recursos del país, incluyendo el pozo de reservas de divisas de aproximadamente US$ 400.000 millones. El miércoles, el gobierno dijo que gastaría hasta US$ 7000 millones para ayudar a apuntalar el rublo, jugada que ayudó a tranquilizar los mercados. El interrogante es hasta donde llegarán los recursos de Rusia.

El rublo sigue volátil. Con las sanciones occidentales por la crisis ucraniana, algunas compañías rusas, que tienen grandes deudas acumuladas, se están quedando sin opciones de financiación. Y no todas las reservas del país pueden usarse fácil o rápidamente.

"Hay suficiente poder de fuego en el balance nacional como para pagar hasta el fin de 2016", dijo Christopher Granville, director ejecutivo de Trusted Sources, un grupo de estudios de mercados emergentes en Londres. "Pero no es inagotable", agregó.

Rusia por cierto tiene mucho dinero a disposición. De los US$ 400.000 millones, alrededor de la mitad es de fácil acceso. Alrededor de US$ 90.000 millones se usa para amortiguar la caída del precio del petróleo.

El fondo de Bienestar Nacional, su fondo soberano de inversión, tiene alrededor de US$ 79.000 millones. Pero algunos economistas sostienen que parte de del dinero ha sido comprometido en otras inversiones de largo plazo en Rusia.

La economía rusa dependiente del petróleo -los ingresos por el gas y por el crudo componen alrededor de 50 por ciento del presupuesto y 60 de las exportaciones- también complica el cálculo. Cuando los precios están altos, las ganancias extraordinarias se guardan para sostener el rublo cuando se debilita. Pero con el precio del petróleo en caída es improbable que Rusia pueda guardar demasiado dinero extra y los fondos existentes reemplazarían el crédito occidental.

Problemas en el horizonte

Las sanciones han hecho más difícil que las compañías rusas puedan recurrir a los mercados globales, y las deudas están venciendo rápidamente. Corporaciones y bancos rusos tienen vencimientos por US$ 30.000 millones este mes. Y en 2015 la cuenta ascenderá a US$ 130.000 millones.

Las compañías grandes como Gazprom, que obtienen ingresos en otras divisas, deberían estar en mejor situación que el resto. Pero las compañías menores tendrán que recurrir al gobierno, lo que agregará problemas para las reservas del país.

Lubomir Mitov, jefe de economistas para Europa del Instituto de Finanzas Internacionales, dijo que "habrá defaults corporativos", y que habrá que estar atento no al día de hoy o el próximo trimestre, sino a lo que sucederá en caso de que el petróleo siga a US$ 50 o 60 el barril. "Entonces la ola de defaults corporativos se producirá en la segunda mitad del año que viene y con el tiempo se volverá peor", dijo.

El rublo también es un comodín significativo: Rusia ya ha estado recurriendo de modo agresivo a sus reservas para defender la divisa. El miércoles, el ministro de Finanzas dijo que el gobierno vendería tenencias de divisas para apuntalar lo que dijo que es un rublo "extremadamente subvaluado".

Las medidas parecieron calmar los mercados: el rublo, que había llegado a 80 por dólar el martes, cerró el miércoles a alrededor de 60 rublos por dólar.

El banco central ruso ha estado gastando mucho para defender su moneda. Desde el comienzo de año ha usado más de US$ 75.000 millones para apuntalarla. En diciembre ha vendido más de US$ 10.000 millones de reservas, incluyendo los casi US$ 2000 millones vendidos sólo el lunes.

Pero la estrategia de responder a cada evento por separado ha demostrado ser inútil, dijo Benoit Anne, jefe de Estrategia para Mercados Emergentes de la banca corporativa y de inversión de Société Générale.

"Hay distintas maneras de gastar US$ 10.000 millones de reservas con impactos diferentes", dijo, señalando que hacer gastos grandes de US$ 5000 millones a US$ 8000 millones es más efectivo que US$ 1000 millones a US$ 2000 millones por vez. "Si uno lo hace de una vez crea temor en los inversores".

Esta semana, el Banco Central realizó acciones aún más drásticas: elevó la tasa de interés de 10,5 por ciento a 17 por ciento, en un esfuerzo por detener la caída de la divisa. Pero la jugada aceleró el pánico, al ser interpretada como un acto de desesperación. Qué medidas se necesitarán dependerá de cómo reaccionen las empresas y los mercados en los días por delante.

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