La deuda argentina será tema de debate en el Tesoro de EE.UU.

El número dos del Fondo, Stanley Fischer, dijo que la reprogramación de la deuda necesita recursos adicionales como garantía
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28 de agosto de 2001  

WASHINGTON.- Stanley Fischer, el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo ayer que para una reprogramación voluntaria de la deuda argentina se "necesitarán más" de los 3000 millones que ese organismo concedió con ese fin, "como una señal de que creemos que es una buena idea". Al mismo tiempo, reafirmó el rechazo total del FMI a una reestructuración forzada, posibilidad que fue alentada por el Tesoro de los Estados Unidos.

El FMI concedió 5000 millones para fortalecer las reservas y otros 3000 millones para atacar el problema de la deuda que fueron impuestos por los Estados Unidos, cuando habían fracasado su opción de máxima. El secretario de Asuntos Internacionales del Tesoro, John Taylor, recibirá hoy en su despacho a un grupo de inversores encabezado por Joyce Chang, la directora de mercados emergentes del banco JP Morgan, y el destino específico de los 3000 millones será un tema de debate, anticipó a Reuters uno de los invitados.

Una fuente del Tesoro, que pidió a LA NACION preservar el anonimato, apuntó sin embargo que el papel de los Estados Unidos será limitado a "juntar ideas, porque el papel protagónico en esto será del FMI", y negó que la reunión hubiera sido convocada de manera específica para debatir la reestructuración voluntaria de la deuda argentina. Al igual que Fischer, el gobierno norteamericano supone que los 3000 millones pueden tener un efecto multiplicador para atraer nuevos capitales que pueden ser utilizados por el ministro Domingo Cavallo para recomprar papeles de la deuda con descuento o realizar un canje que cuente con una garantía.

Pero no se trata de otro Plan Brady, porque el Tesoro no parece dispuesto a ofrecer las garantías. "Estamos probablemente hablando de otra cosa", afirmó el funcionario consultado.

Dos fuentes en Wall Street recordaron que JP Morgan mantiene de manera rutinaria reuniones en Washington con funcionarios del Tesoro y del FMI, con una frecuencia de una por mes. Por su parte, Tony Fratto, vocero del Tesoro, dijo a LA NACION que "Taylor trata de mantener reuniones regulares con los mercados, porque son una oportunidad para escuchar sus preocupaciones".

En las primeras declaraciones de un funcionario del FMI desde que la Argentina obtuvo hace una semana un nuevo paquete, Fischer reveló cuán profunda fue la disputa entre el organismo y el secretario del Tesoro, Paul O´Neill, que pretendía que el sector privado, que se beneficia con un rescate, pagara parte de la cuenta al asumir una quita en sus posiciones.

El número dos del organismo defendió los 3000 millones. "Van a necesitar más (plata) de la que nosotros les estamos dando, pero les estamos dando una parte como una señal de que creemos que es una buena idea y que queremos ser creativos cuando hay tanto énfasis sobre el peso de la deuda", dijo. "No creo que los 3000 millones sean el fin de la historia", agregó, sin precisar qué otras fuentes de financiamiento pueden surgir, aunque el equipo económico mencionó al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por otro lado, Fischer fue bastante explícito al criticar a quienes empujaron por una moratoria. Según reveló el diario The New York Times, O´Neill quiso explorar ese camino y se encontró con la oposición de Cavallo y del FMI, como quedó clarísimo en las palabras de Fischer.

"Lo que no entienden en Washington es que no es algo sencilloÉ provoca un enorme lío legal y económico, con repercusiones domésticas y en el extranjero", afirmó. "Yo no creo que sea el trabajo del FMI, con su estructura legal actual, ir por ahí incentivando a los países a declarar una cesación de pagos de su deuda, especialmente cuando el país no lo quiere hacer", siguió Fischer.

Contra el default

El ministro de Economía -contó el número dos del FMI- "dijo que no quería destruir la confianza de los argentinos en sus depósitos", que se podrían ver afectados, así como también los fondos privados de jubilación, que son dueños de títulos de la deuda argentina. Fischer recibió a periodistas de agencias de noticias a modo de despedida. A partir del lunes de la semana próxima, y después de siete años en funciones, deja el cargo en manos de Anne Krueger, una economista que tiene mayor sintonía con la administración Bush.

El número dos del FMI, que en la suerte que corra la Argentina se juega parte de su legado, señaló que la clave del éxito del nuevo programa depende del cumplimiento de la ley del déficit cero antes que de un cambio del perfil de la deuda, como cree el Tesoro. "Es una ley que nosotros no hubiéramos tenido coraje para exigir, porque es muy dura. Ahora todo el mundo quiere ver si la van a poder instrumentar", opinó Fischer. "Parecen bastante determinados y espero que puedan cumplir. Si lo logran, la dinámica de la deuda se empezará a ver de otra manera", concluyó.

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