La deuda con Venezuela por el fueloil supera US$ 1000 millones

Los pasivos corresponden al combustible que se le compró entre 2012 y 2013 para hacer frente a la falta de abastecimiento local; crecen los reclamos de pago del gobierno de Nicolás Maduro
Pablo Fernández Blanco
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24 de noviembre de 2014  

El martes 29 de marzo de 2011 Hugo Chávez llegó a la Casa de Gobierno poco antes del mediodía. Comenzó la reunión con Cristina Kirchner a las 12.03 y al final del encuentro ambos atendieron a la prensa. "Te ves muy bien, seguirás siendo la líder de esta nación", le dijo. Fue un halago premonitorio.

La Presidenta atravesaba un momento difícil. No habían pasado todavía cinco meses desde la muerte de su marido, como indicaba el luto absoluto que guardaba. Pero Chávez, de gesto animado todo el tiempo, le arrancó una sonrisa.

Cristina Kirchner tenía otros motivos para mostrar felicidad: el bolivariano fue cultor de una enorme paciencia con la Argentina, que mostró problemas para pagar las importaciones de fueloil y gasoil que el país comenzó a recibir en 2004 para compensar la caída en la producción local de gas y el incremento de la demanda, tanto en industrias como en hogares. Los barcos que enviaba el venezolano evitaron que la crisis energética fuese aún peor. Pero algunos envíos aún hoy permanecen impagos.

La deuda con Venezuela, en dólares y sobre la que siguen corriendo intereses, es uno de los misterios mejor escondidos por el Gobierno. LA NACION tuvo acceso a un documento privado oficial elaborado por Cammesa, la compañía administradora del mercado eléctrico, encargada de realizar las operaciones con Pdvsa, –la compañía estatal venezolana– que le pone un número preciso al rojo: hasta enero de este año, el país le debía a Venezuela más de 1000 millones de dólares. Fuentes familiarizadas con la operación diaria del sistema estimaron que es muy difícil que la Argentina haya reducido de manera importante esa deuda en los últimos meses, debido a los problemas cambiarios que enfrenta la economía local.

Las obligaciones más antiguas que están contempladas en los pasivos con Venezuela datan de 2007. Es una deuda externa oculta que deberá pagar el próximo gobierno. Implica, por caso, un 15% de lo que reclaman los holdouts amparados en la sentencia del juez Thomas Griesa, o 3,5% de las reservas del Banco Central hasta el viernes.

Según el informe de la compañía, que ahora responde al ministro de Economía, Axel Kicillof, pero estuvo mayormente bajo el mando del ministro de Planificación, Julio De Vido, la Argentina le debe a Venezuela 1001,2 millones de dólares sólo por las importaciones de fueloil y gasoil que se hicieron en 2012 y 2013, de los cuales la mayor parte, US$ 784,1 millones, correspondían a operaciones vencidas. Eso, pese que había pagado 715,6 millones por compras hechas en 2012.

También está en discusión otra parte sustancial de la deuda con Pdvsa. Al 31 de enero de este año se habían pagado 987 millones de dólares en seis cuotas de US$ 140,7 millones desde septiembre de 2012 hasta diciembre de 2013, por embarques que se habían recibido entre 2010 y 2011. Pero aún faltaban cuatro cuotas por US$ 562,7 millones.

"El importe total refinanciado ascendió a la suma de 1406,8 millones de dólares. Éste debe abonarse en 10 cuotas trimestrales iguales y consecutivas", explica el documento oficial. Y advierte: "Con cada cuota de amortización se deberán abonar intereses a calcular sobre el saldo pendiente de amortización, a tasa Libor de tres meses de plazo más 6% anual", siempre sobre una deuda contraída en dólares.

La incertidumbre con respecto a los pagos está dada por la dinámica cambiante que adquirieron las transacciones con Pdvsa. Por ejemplo, hasta el primer mes de este año faltaba hacerse cargo de un pagaré por 56,3 millones de dólares que había vencido el 15 de noviembre de 2011, más sus intereses. Con eso se cancelaría toda la deuda de los años 2007 y 2008. Pero el desembolso fue suspendido por órdenes conjuntas del entonces secretario de Finanzas, Adrián Cosentino, y el coordinador del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta, "en virtud de una negociación integral desarrollada por ambos ministerios con Pdvsa por las obligaciones pendientes de pago".

La fecha de pago era problemática: pocas semanas antes del vencimiento del pagaré, la AFIP había puesto en práctica el Programa de Consultas de Operaciones Cambiarias, origen formal del cepo cambiario que luego se fue endureciendo.

La importación de energía fue el gran portón de salida de divisas que condujo a las restricciones para sacar dólares del país.

Fuentes familiarizadas con las importaciones sostienen que, hasta la muerte de Chávez, Venezuela tuvo enorme paciencia con las demoras. Cuando asumió Nicolás Maduro, en cambio, crecieron los reclamos. Es comprensible: Venezuela, aquejada por problemas similares a la Argentina, con inflación alta y dificultades para atraer divisas, sufre aprietos cambiarios.

La importación de fueloil y gasoil es uno de los puntos más cuestionados de la política energética del kirchnerismo. En 2004, cuando la Argentina comenzaba a salir de la crisis, Chávez cerró con Néstor Kirchner un acuerdo para enviar al país todo el combustible que necesitara.

Al principio, ambos países acordaron la conformación de un fondo fiduciario donde se depositarían los fondos para pagarle a Venezuela, que podría cobrarlos o utilizarlos para comprar alimentos locales. Pero de a poco la cuenta se fue inclinando a favor de LA NACION bolivariana.

Del editor: por qué es importante. Los números de la relación del kirchnerismo con Venezuela nunca fueron claros. Ahora empiezan a saberse los alcances de una pesada carga.

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