La economía de triple impacto tuvo su cumbre en Chile

Más de 1100 líderes se convocaron para debatir sobre la generación de beneficios sociales y ambientales
Manuel Fernández
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25 de noviembre de 2018  

FRUTILLAR, Chile-. "Nuestro primer objetivo fue ser visibles; ahora el desafío es pasar a ser relevantes. Y para eso, no hay mejor forma que demostrar que tenemos una nueva medida del éxito empresarial", aseguró Gonzalo Muñoz, cofundador de Sistema B.

"Aprecio, admiro y agradezco lo que ustedes hacen, porque han traído una nueva visión". Ese fue el saludo que envió el presidente de Chile, Sebastián Piñera, a los 1100 asistentes que se reunieron en el Teatro del Lago de Frutillar, en el sur de Chile, en el marco del encuentro+B 2018.

Se trató de la primera cumbre mundial del movimiento B, un grupo de empresas privadas que cuentan con el compromiso estatutario de desarrollar modelos de negocio que, además de generar ganancias económicas, tengan impactos positivos en lo social y ambiental. El lema de la reunión fue "El mercado en beneficio de las personas".

Pese a transcurrir a casi mil kilómetros de la capital del país, Santiago, la alta asistencia la convierte en una de las cumbres empresariales más masivas que se han realizado este año en ese país: atrae a emprendedores, académicos y abogados de casi 50 países de los cinco continentes. En el público y en los paneles hubo tantas mujeres como varones, el promedio de edad no superó los 40 años y las corbatas cedieron su lugar a las zapatillas y las mochilas.

No solo hay rostros de la nueva oleada de emprendedores, sino también del empresariado más tradicional que, por tres días, optaron por reflexionar sobre temas que nada tienen que ver con la guerra comercial o la oleada proteccionista a nivel internacional. Las preguntas son distintas: ¿Cómo lograr ganancias que la sociedad considere legítimas? ¿Cómo hacer negocios viables que no solo no dañen el entorno, sino que ayuden a mejorarlo? ¿Cuál es el sentido de hacer empresa?

El foco quedó claro desde el principio, cuando uno de los cofundadores de Sistema B (organización con sede en Santiago que promueve las empresas B en América Latina), Juan Pablo Larenas, invitó a pensar cuál es el problema social o la injusticia que más dolor les causaba. "Ahora, piensen en cómo el mercado puede trabajar para resolverla y que nuestros hijos y nietos vivan en un mundo mejor", remató el empresario tras las aguas Late!, compañía que cede sus utilidades a fundaciones.

"Es realmente impresionante que en un período de tiempo tan corto hayamos podido reunir en Chile a este número de personas, de todo el mundo. Esto es un hito histórico no solo para el movimiento B, sino también para Chile y para Sudamérica", destaca Gonzalo Muñoz, dueño de la firma de reciclaje Triciclos y también cofundador de Sistema B.

Las empresas B nacieron en EE.UU. hace 12 años como B Corps ("benefit corporations"). Hoy existen unas 2700 compañías certificadas con un modelo de negocios que cumple con los estándares de impacto exigidos, de las cuales el 20% son latinoamericanas. Entre los países donde más desarrollo han tenido se cuentan Chile (130), Argentina (70) y Brasil (120).

Un tema recurrente en los debates fue elreconocimiento legal a este tipo de emprendimientos, donde destacan experiencias como la de Colombia, que acaba de aprobar una ley que da un estatus distinto a las empresas de beneficio e interés colectivo (BIC). Otro país con experiencias incipientes es Argentina, donde la ciudad de Mendoza decidió incorporar criterios socioambientales en la evaluación de sus compras públicas municipales. Una ordenanza prioriza a las empresas que demuestren impactos positivos en caso de que su oferta sea igual o hasta 5% por sobre la opción más barata. De hecho, el próximo encuentro regional de las empresas B se realizará en 2019 en esa urbe cuyana.

La cumbre ha sido una demostración de la fuerza que ganó el movimiento. "Yo trabajé 20 años en multinacionales y lo que vi es que en las grandes empresas, con el tiempo se va perdiendo la conexión con el propósito. Se va perdiendo la noción de por qué uno trabaja ahí", reflexionó Andrea Alvares, gerenta de Innovación y Sustentabilidad de Natura, apuntando a que el énfasis que ponen las compañías B en el propósito es crecientemente valorado por los clientes y por los trabajadores.

"El mercado hoy es una nueva ágora, un lugar donde los ciudadanos nos encontramos con la posibilidad de expresar nuestros valores a partir de decisiones económicas. Las empresas B son una respuesta global a los desafíos sociales y ambientales del planeta", plantea la colombiana María Emilia Correa, cofundadora de Sistema B.

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