La economía global llegará con dudas a 2019 y la apuesta argentina es Brasil

Crédito: Leo Correa
Francisco Jueguen
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25 de diciembre de 2018  • 18:41

El mundo no traerá las mejores noticias para la economía argentina en 2019. Pero para el país, ese mundo es aún pequeño y depende, en gran medida, de la tracción de un socio: Brasil. Y aunque el vecino más grande del Mercosur dominado por Jair Bolsonaro es una incógnita, los especialistas proyectan que, tras años de recesión, la actividad brasileña despegará.

Pese a las buenas perspectivas, Brasil todavía plantea misterios. El arranque de su economía impulsaría las exportaciones argentinas, pero la posibilidad de que el Bolsonaro abra sus negocios más allá del Mercosur puede sumar competencia a las pymes argentinas.

Según la consultora Ecolatina, para prever el mundo qué le depara a la alicaída economía local, es preciso observar tres variables globales: precios de los commodities agrícolas, tasas de interés y crecimiento de la economía mundial.

Con respecto al segundo, la Reserva Federal afirmó que en 2019 habrá por lo menos dos subas más de tasas de interés. Se trata de una alza moderada (este año hubo cuatro), pero un incremento al fin. "No será inocua para la economía argentina que todavía requiere acceso al financiamiento externo", escribieron en la consultora poniendo el foco en la necesidad que habrá desde 2020 de colocar bonos soberanos para hacer roll-over de vencimientos.

"La suba de tasas incrementará el costo y reducirá la disponibilidad de crédito en los mercados", escribieron y agregaron: "Los mayores rendimientos en la economía norteamericana resultarían en una apreciación del dólar que podría presionar a la baja el precio de las commodities. Y la suba de tasas norteamericanas afecta las proyecciones de crecimiento de la economía mundial, con su consecuente efecto negativo sobre la demanda de alimentos. De esta forma, los ingresos por exportaciones argentinas podrían verse impactados por ambas vías, precios y cantidades".

"Sin embargo, podrían llegar buenas noticias desde Brasil. El mayor dinamismo esperado para su economía, sumado a una posible apreciación del Real, favorecerían una mejora en el intercambio bilateral. De todas formas, preocupa la posición que adoptará el país vecino en cuanto al Mercosur, aunque resulta difícil pensar en una ruptura en el corto plazo", señalaron.

"El futuro gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil podría producir en Argentina no pocos efectos económicos", coincidieron desde la consultora DNI sobre los cambios que traerán las grandes reformas prometidas. "Este conjunto de reformas podrían, a mediano plazo, impulsar la inversión y mejorar la productividad (en Brasil)", estimó el director de DNI, Marcelo Elizondo. Eso beneficiaría a la Argentina.

Brasil es el principal mercado para las exportaciones locales, que llegarán este año a unos US$ 11.000 millones (17% del total de las ventas al exterior –el doble de lo que generan los que le siguen en relevancia: Estados Unidos y China–). Sin embargo, Brasil supo explicar 25% del total de exportaciones argentinas a inicios de este siglo, lo que muestra un potencial crecimiento.

"Bolsonaro y su futuro ministro Paulo Guedes esperan flexibilizar el Mercosur en busca de que sus miembros puedan celebrar autónomamente acuerdos comerciales o de inversión con terceros países y sin necesidad de hacerlo en bloque", analizó el informe de DNI y completó: "Dado que el Mercosur supone libre comercio entre sus socios pero cuenta con un elevado arancel externo común, los exportadores argentinos a Brasil, unas 3000 empresas mantendrían su beneficio de ingreso sin pago de arancel a ese mercado, pero perderían la exclusividad de ingreso con esa preferencia arancelaria y se someterían a una competencia con empresas de terceros países que hoy deben pasar por el arancel externo. Ello exigiría mayor competitividad a las empresas argentinas". En ese contexto, el Mercosur perdería centralidad para Brasil, según DNI, "aunque debe decirse que el comercio intrabloque ya ha caído 30% desde su pico de 2011".

Sin embargo, el efecto Bolsonaro no está claro aún, estimaron. Ya que un Brasil con una inserción comercial externa leve en relación con la dimensión de su economía, es el 26to exportador mundial, estos cambios podrían facilitar mayores negocios brasileños con otros relevantes mercados, e incrementar la demanda hacia proveedores argentinos. Esa será la apuesta para los sectores automotriz, de industrias tradicionales, productos agroindustriales y regionales, y la producción agropecuaria argentina. Todos prenden sus velas a la economía del principal vecino.

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