La evasión, un mal que adquiere muchas formas

El no pago de impuestos es parte de una cultura en la Argentina
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28 de octubre de 2000  

"Toda cifra sobre evasión es falsa", dice el funcionario de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). El problema con las cifras de evasión impositiva en la Argentina es que, por lo general, dibujan lo que no está: lo que los argentinos evaden o dejan de pagar en concepto de impuestos mediante una serie de trucos que abarcan facturas falsas, facturas mellizas, operaciones no declaradas, estafas de retenciones, personal no declarado y empresas fantasma. Una cultura de la evasión.

De todos modos, hay algunos cálculos serios que asustan. Por ejemplo, la evasión al impuesto a los bienes personales rondaría el 50%, y se estima que 100.000 de los 420.000 individuos que lo pagan abonan mucho menos que lo que deberían. Este impuesto recaudaría $ 1000 millones.

Por otra parte, el 40% de los asalariados trabaja en negro -hace veinte años era sólo el 20%- y el 80% de los autónomos no realiza aportes previsionales en la Capital y el conurbano.

Siete de cada diez personas que trabajan en empleos formales evaden sus aportes al sistema previsional, con lo cual más de $ 16.700 millones dejan de ingresar por año, según cálculos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). De los más de diez millones de afiliados a los regímenes de capitalización y de reparto, hay siete millones que no aportan. Es decir, el 65,9% de los inscriptos son evasores.

Al tope de esta evasión se encuentra el sector de la construcción, con el 92,1%, y le sigue la industria manufacturera, con el 84,7. El contrabando representa pérdidas por 3000 millones anuales.Sólo 60 de los 300 puestos fronterizos tienen agentes aduaneros. Y aunque no se trata de evasión, el Ministerio de Economía estima que las exenciones y los privilegios impositivos ocasionan una merma de casi $ 9200 millones al año.

Depósitos en el exterior

La plata que los argentinos depositan en el exterior también incide en lo que deja de cobrarse. Esta suma ronda entre los 65.000 millones y los 70.000 millones de dólares.

La presión fiscal en la Argentina no es alta, pero lo parece. "Es del 22% del PBI, mientras que en Europa asciende al 30%, con picos como el de Suecia, de 55%. ¿Cuál es la diferencia?", se pregunta el doctor César Litvin, de la consultora Lisicki, Litvin & Asociados.

"Que en la Argentina no hay relación entre los impuestos y lo que el Estado devuelve a cambio. La presión fiscal parece alta porque no hay contraprestación y el que puede debe recurrir a la salud privada, a la educación privada y a la seguridad privada", responde Litvin.

Fuera del universo de la evasión existe un rubro que también ocasiona mermas en la recaudación y que se llama "omisión de impuesto" o "ajustes técnicos". Se trata de las confusiones o lagunas debidas a la mala redacción de las leyes impositivas o de su reglamentación.

"Nuestra legislación se caracteriza por la improvisación, y eso genera nichos de interpretación. Cuando la norma es enredada, la DGI la interpreta en favor del fisco y el contribuyente en favor de él. Si usted tiene los recursos necesarios para recurrir a especialistas, va a pelear por el no pago amparándose en esas deficiencias", explica un funcionario que pide el anonimato. Claro que cuando se plantean estas luchas en medio de las tinieblas, luego la AFIP corrige las oscuridades. El organismo emitió, desde su creación en 1997, casi 900 resoluciones. Prácticamente una por cada día hábil.

Ya en el campo de la defraudación impositiva, la gama es muy amplia. Una de las formas más comunes son las operaciones no declaradas. Por ejemplo, un comerciante no declara todo lo que vende. Otra es la de las facturas falsas, a las que apunta la flamante ley antievasión.

También se usan facturas reales para simular gastos falsos, que sirven para deducir del impuesto a las ganancias. Puesto que el gasto es falso, obviamente conllevan un IVA falso. La evasión anual del IVA sería de $ 28.000 millones.

En muchos casos, se crean ad hoc empresas fantasma con testaferros o prestanombres insolventes. En la AFIP recuerdan el caso de un preso que figuraba como titular de una de estas empresas de "humo".

"Crear una SRL cuesta mil pesos. Se la registra en la Inspección de Justicia con dos insolventes como constituyentes y se obtiene el CUIT", dice un especialista en combatir estas prácticas.

Se detectaron facturas mellizas en empresas cuyos empleados mandaban imprimir facturas con la misma numeración que las existentes y las comercializaban. Esta práctica ha mermado.

En la DGI existe una base de datos llamada Apoc (apócrifo) formada con datos de empresas y facturas falsas. A su vez, la AFIP otorga un código de emisión de facturas a las imprentas.

En algunos comercios no entregan el ticket si el comprador no lo exige. La controladora fiscal que hay en la máquina no puede borrarse, pero puede omitirse una operación posterior, para la cual ya se cuenta con el ticket no retirado. Otras formas son:

  • Incrementos patrimoniales no declarados.
  • Pago de sueldos en negro. En los papeles figura que el empleado cobra el mínimo, pero en realidad su ingreso es más alto.
  • Empleo de fundaciones y mutuales (no pagan impuestos) en actividades netamente comerciales.
  • Casas valiosas a nombre de empresas que encubren al real propietario. El comprador debe adquirir las acciones de esa empresa. La venta de acciones no paga impuestos.
  • Delitos con las retenciones y percepciones. Las empresas son agentes de retención y percepción de impuestos y cargas sociales de sus empleados. Algunas se quedan con esas sumas en lugar de depositarlas.
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