La infraestructura es la gran Cuenta pendiente

La Argentina debe desarrollar redes energéticas y de transporte para que sus proyectos sean competitivos
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26 de marzo de 2000  

La frontera, lejos de dividirnos, materializa la proximidad de los pueblos. Con Chile compartimos numerosos e importantes recursos mineros, cuya explotación adquirirá ventajas decisivas si se materializa en un marco de colaboración y complementación binacional.

La capacidad instalada en Chile para la provisión de servicios de minería, dada su mayor tradición en esta actividad, acrecentaría apreciablemente la competitividad internacional de los proyectos ubicados a ambos lados de la cordillera.

Pero esa madurez alcanzada en el negocio minero por la nación trasandina debe conjugarse con nuestra realidad. El aprovechamiento común de los recursos naturales y de la infraestructura montada debe generar beneficios recíprocos para ambos pueblos.

Las obras de infraestructura necesarias para la explotación rentable de los yacimientos tienen directa incidencia en la competitividad de la región para captar y desarrollar mercados extrazona.

La decisión política de aprovechar la infraestructura existente y desarrollar la necesaria para que el acuerdo minero bilateral produzca los efectos en él esperados -equitativa distribución de beneficios- no debe posponerse, para así fortalecer las razones que constituyen la esencia del tratado.

Existen en la Argentina yacimientos en zonas donde hoy no se desarrollan actividades productivas, fuera de la minería, cuya escala constituye una masa crítica suficiente para justificar obras de envergadura. Pero producciones que son localmente muy importantes recibirán un beneficio muy significativo con la rebaja de sus costos energéticos y de transporte, con su consiguiente acceso rentable a los mercados.

Por eso debe consolidarse y profundizarse la gestión política en pos del desarrollo minero, traducida en la ejecución de estudios de factiblidad para la instalación de redes eléctricas de alta tensión, caminos, gasoductos y ramales ferroviarios.

Garantías

En este sentido, la desregulación de los mercados ha permitido la integración de la infraestructura existente en ambos países. De esta manera se han tornado rentables tendidos de líneas y gasoductos que antes no lo eran. La escala y la magnitud de la demanda han elevado sustancialmente la tasa interna de retorno de estos proyectos y han otorgado la posibilidad de que se realicen obras secundarias que abastecerían zonas donde la actividad económica imperante vería aumentada sensiblemente su competitividad.

Sin embargo, el modelo descripto posibilitaría, en algunos casos, otorgarles a ciertas zonas de un país ventajas comparativas respecto del otro, que no surgen del libre juego de la oferta y la demanda sino que obedecen a fallas del mercado. En estos casos, se hace necesaria la decisión política de solucionar estas desigualdades a fin de lograr un marcado equilibrio en el desarrollo de las regiones a ambos lados de la frontera.

Debe resaltarse, en la provincia de Salta, la interconexión de un ramal secundario al gasoducto GasAtacama, lo que permitirá un aprovechamiento competitivo de los recursos potenciales existentes en la Puna argentina.

En la región Nuevo Cuyo deberían ejecutarse los acuerdos referidos a lo que se denominó la "línea minera o anillo energético", que potenciará diversas actividades con una sensible reducción de los costos operativos.

Concluyendo: la competitividad sustentable de la región debe ser el fin último por lograr, y la consolidadción de un "contrato social equitativo", el efecto alcanzado.

El autor es consultor y fue subsecretario de Minería de la Nación.

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