La mayor parte de los argentinos estima que se viene otro año de bolsillos ajustados

Sólo un 25% de la población cree que su situación mejorará
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22 de octubre de 2000  

La mayor parte de los argentinos cree que su situación económica y familiar empeoró durante el último año, según se desprende de una encuesta elaborada por Gallup Argentina para La Nación .

El 53% de los consultados dijo que está en una peor posición, el 42% que está igual, y sólo un 5% que mejoró. La Capital Federal y el Gran Buenos Aires son las zonas donde se percibe un mayor pesimismo (con un 60% de opiniones negativas, contra un 49% del interior).

En cuanto a las expectativas para los próximos doce meses, un 36% opinó que no cambiará, un 25% que empeorará y otro 25% que mejorará. El 14% restante manifestó no saber cómo evolucionará su situación.

Entre todos los estratos sociales, fue la clase media la que se mostró más pesimista.

Además, la encuesta mostró un aumento de las voces críticas. Los que dijeron que su situación empeoró durante el último año crecieron del 48%, en julio último, al actual 53 por ciento. Y quienes tienen expectativas adversas para los próximos doce meses se elevaron del 21 al 25 por ciento.

El pesimismo crece a la hora de hacer pronósticos sobre el nivel de desempleo. El 58% de los entrevistados opinó que la desocupación aumentará durante el próximo año, un 22% que se mantendrá igual, un 14% que disminuirá y un 6% no respondió.

Las perspectivas de nuevas bajas en el nivel de ocupación son mayoritarias en todos los estratos sociales.

También en este caso hubo un aumento de opiniones negativas. Quienes prevén un empeoramiento de la desocupación pasaron del 47% en marzo último al 58 por ciento de la actualidad.

En cuanto a la inflación, casi la mitad de la muestra (un total de 1253 casos en 26 localidades de todo el país) opinó que durante el próximo año se mantendrá como hasta ahora. Un 32% dijo que aumentará y sólo un 5 por ciento que bajará.

En este caso, los más pesimistas son los sectores más bajos.

Ajustes hogareños

En la encuesta también se preguntó a la gente si en los últimos cinco años había visto caer su nivel de vida. Una amplia mayoría (el 77%) manifestó que gasta menos en ropa y calzado, y un 74 por ciento que disminuyó los gastos de mantenimiento y refacción de su casa.

Aquellos que recortaron las salidas al cine o a comer afuera llegaron al 66%, lo mismo que los que gastan menos en productos de higiene personal y belleza.

La mitad de los encuestados dijo que más miembros de su hogar debieron salir a trabajar para mantener el nivel de vida, y que gastan menos en alimentos.

Tres de cada diez entrevistados (el 29%) dijeron que él o alguien de su familia debió cambiar de trabajo por uno de menor jerarquía. Y con menciones que oscilan entre el 18 y el 11%, los encuestados revelaron que debieron cambiar de obra social por una más barata o una pública, que vendieron su auto o lo reemplazaron por uno más económico, que debieron vender alguna propiedad porque necesitaban el dinero para seguir viviendo, que se mudaron de casa por una de menor valor de la que tenían y que sus hijos debieron cambiar de colegio por uno más barato o público.

En un análisis segmentado de la encuesta se detecta que, respecto de cinco años atrás, es la clase baja la que más bajó sus gastos en alimentos, ropa y calzado, y productos de higiene personal. También es en este estrato donde más miembros del hogar debieron salir a trabajar para mantener el nivel de vida.

En cuanto a la clase media baja, es la que más disminuyó sus gastos en mantenimiento y refacción de la casa, y en salidas (al cine o a comer). Además, fue la que se vio más obligada a cambiar a sus hijos a un colegio público o más barato.

En la clase media se manifestó con más intensidad el pase a un trabajo de menor jerarquía, el cambio a una cobertura médica más barata o pública y la venta de autos o propiedades.

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