La salida de la recesión será lenta, dicen los economistas

El pesimismo actual parece exagerado, pero inquieta que el crecimiento no despegue
El pesimismo actual parece exagerado, pero inquieta que el crecimiento no despegue
Luis Cortina
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26 de agosto de 2000  

El pesimismo que reina en el clima social argentino es exagerado, teniendo en cuenta la situación real de la economía. Pero se justifica en la lentitud con la que despega el crecimiento. Tal el diagnóstico formulado ayer por economistas de fuste como el consultor Miguel Angel Broda y el ex subsecretario de Finanzas y actual presidente del Banco Hipotecario, Miguel Kiguel, que expusieron en un seminario organizado por la Universidad de Tel Aviv en Buenos Aires. La salida de la recesión, coincidieron los especialistas, va a ser lenta: según Broda, este año el crecimiento estará entre el 1,5 y el 2 por ciento del producto bruto interno.

La posición oficial fue defendida por el secretario de Programación Económica, Miguel Bein, quien luego de criticar a "los consultores que hoy recomiendan a sus empresas clientes instalar una fábrica, dentro de dos meses les dicen que se equivocaron y días más tarde vuelven a insistir con lo primero", afirmó que "hay que tener una visión estratégica". En este sentido, dijo que los números de evolución de la industria en julio "demuestran que estamos creciendo, aunque la salida de la recesión siempre es despareja".

Golpe a golpe

Broda explicó que la crisis se debe a que la Argentina "padeció en los últimos años una combinación de shocks externos y domésticos de fuerte impacto negativo". En este orden, se refirió a la apreciación del dólar, que totalizó 35 por ciento en cuatro años, a la caída de los ingresos por exportaciones, a la duplicación del costo del financiamiento externo y local y al aumento del gasto y de la presión fiscal. Broda señaló que "tras ocho trimestres de recesión, en el primer semestre de este año la economía estuvo estabilizada y ello es signo de que puede recuperarse".

"La discusión entre los economistas es a qué velocidad se dará la reactivación, y en ese sentido yo creo que será muy lenta", añadió. Muy crítico de la situación actual y de la gestión del ministro de Economía, José Luis Machinea, hasta hace pocos días, ayer Broda reflexionó sobre la importancia de tener "una visión de mediano plazo, porque mucho del pesimismo que tenemos actualmente no nos debe hacer olvidar los importantes cambios estructurales que se produjeron en la Argentina en los últimos diez años".

"Las reformas pro mercado cambiaron la historia de decadencia que tenía la Argentina hasta principios de los noventa, y aunque la coyuntura es preocupante, creo que lentamente vamos a ir mejorando", comentó.

Broda señaló que "se sabe que es muy difícil crecer en un contexto de deflación de precios, pero no comparto la visión de una depresión económica continuada".

De todas formas, detalló un panorama difícil para la Argentina porque, precisó:

  • El déficit fiscal de este año será de 6000 millones de dólares.
  • Seguirá la política monetaria restrictiva, con serias limitaciones de acceso al crédito por parte del sector privado.
  • La deuda externa pasó en la última década de 60.000 millones a 156.000 millones, lo que explica por qué estamos pagando tasas estrafalarias en el mercado internacional.
  • Subsiste la desconfianza a nivel internacional sobre las reales posibilidades de cumplir con nuestras obligaciones en materia de deuda.
  • Sin dudas no habrá depreciación del dólar, aunque la revaluación de los últimos años tal vez ya terminó.
  • Las exportaciones del primer semestre mejoraron 13 por ciento promedio, y 22 por ciento las destinadas a Brasil, pero aunque el incremento de la demanda brasileña es importante, hay que considerar que las principales compras a la Argentina siguen siendo de petróleo y granos, antes que industriales, con excepción de autos.
  • En cuanto a las ventas al resto del mundo, debe considerarse que los precios de los commodities siguen deprimidos y no se puede ser muy optimista sobre el futuro inmediato.
  • La base está

    A su turno, el presidente del Banco Hipotecario y ex subsecretario de Financiamiento, Miguel Kiguel, opinó que "no se justifica" el pesimismo que reina en el clima sociedad, porque "la economía tiene la mayoría de sus cimientos en buenas condiciones. La Argentina tiene solvencia fiscal".

    El motivo de su preocupación es la tendencia de crecimiento de la deuda pública, "debido en parte a que la economía no crece y se genera déficit fiscal nuevo". Adicionalmente, si bien la Argentina no tiene problemas de financiamiento (sus necesidad orillan los 20.000 millones anuales) el sector público desplaza a los privados del mercado de crédito.

    La solución, a su juicio, es "recuperar la confianza, y esto se consigue estableciendo metas claras de largo plazo".

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