La segunda vuelta presenta a los votantes una opción entre dos modelos muy distintos

Por Aldo Abram Para LA NACION
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11 de mayo de 2003  

Hay gente que dice que el 18 del actual no irá a votar o lo hará en blanco porque sólo se trata una interna peronista. Es cierto que gracias a las maniobras del gobierno para beneficiar a su candidato se eliminó la interna peronista y se dejó al ballottage con dos opciones de un mismo partido. Sin embargo, en esta interna "nacionalizada" se proponen dos modelos de país absolutamente distintos y que definirán el nivel de empleo, de pobreza, de producción y de bienestar que tendremos los argentinos en los próximos cuatro años.

El crecimiento de la Argentina dependerá fundamentalmente del consumo y de la inversión, que demandan el 85% de la producción de bienes y servicios del país. Si un adelantamiento de las elecciones permitió a consumidores e inversores soñar con un nuevo gobierno, cuando éste resulte efectivamente elegido seguramente implicará que la mayoría de la gente piensa que los problemas del país se solucionarán en lo sucesivo. Se solidificará el actual proceso de leve pero continuo incremento del gasto interno, que arrastró a la producción desde lo profundo del pozo alcanzado luego de la devaluación.

De quien gane los comicios, de qué propone y de cuál sea su poder político para hacerlo dependerán la velocidad y sustentabilidad de la recuperación. Los consumidores son los votantes y podemos deducir que inicialmente confiarán en el nuevo presidente elegido, sea quien sea.

En cambio, si los inversores confían en el nuevo mandatario, el empleo y la producción aumentarán, potenciando el crecimiento del consumo y su impacto sobre el nivel de actividad. Kirchner se ha manifestado como la continuidad del actual modelo y mantendrá a varios de los actuales ministros. Este modelo se basa en:

  • Haber estafado a ahorristas y bancos, pesificándoles sus activos.
  • Haber roto contratos entre privados, y entre éstos y el sector público, para generar una enorme transferencia a los sectores beneficiados.
  • Mantener congeladas las tarifas de los servicios públicos violando tratados internacionales de protección de inversiones y el derecho constitucional de propiedad.
  • Volver a estatizar empresas.
  • Avanzar hacia una mayor participación del régimen estatal de reparto en el sistema previsional a costa de paupérrimas jubilaciones futuras.
  • Hacer una quita de más del 70% en el capital de la deuda que está en cesación de pagos, con lo que se consumaría una nueva estafa.
  • Aumento de la deuda de más de US$ 45.000 millones.
  • Por todos estos sucesos dejó de existir en la Argentina la seguridad jurídica. Seguir con ese modelo implica seguir manteniéndola endeble, y es lo que ocurrirá si gana el candidato oficialista. ¿Quién pensará en invertir en un país que no cumple con sus compromisos?

    La competitividad se puede ganar con aumentos del tipo de cambio real o con ganancias de eficiencia, lo cual depende de la inversión. Como el actual modelo no atrae inversiones será necesario mantener un tipo de cambio real alto, con un dólar en continua alza.

    La contrapartida del dólar alto es un menor poder adquisitivo de los salarios. Durante la actual gestión, la pobreza y la indigencia se duplicaron, y los desempleados aumentaron en casi 800.000 personas. Este modelo "a la brasileña" no tiene por qué llevar a un estallido económico. Bien manejado, puede sostenerse, aunque con bajo crecimiento de la inversión y la actividad, altos niveles de pobreza, indigencia y desempleo. Ocurre en Brasil.

    La propuesta menemista también tiene como prioridad disminuir rápidamente el desempleo y la pobreza, pero considera que la clave para ello es un fuerte incremento de la inversión. Por ello propone:

  • Reinstitucionalizar el país y compensar los daños sufridos por las violaciones de derechos.
  • Corregir los errores de la anterior gestión, el más importante: el aumento e ineficiencia del gasto público. Se avanzará en una profunda reforma del Estado. Habrá menos "ñoquis" y empleados sin función y se incorporarán más maestros, enfermeras, médicos y policías.
  • Se mantendrá controlado el aumento del gasto y con el incremento de la recaudación se hará una reforma impositiva. Se priorizará bajar los aportes patronales para incentivar la generación de nuevos empleos y se asignará lo que hoy pagan los empleadores por sus asalariados a aumentarles los sueldos (hasta un 25%).
  • El 18 del actual , los argentinos elegiremos uno de dos caminos. Continuar con el que iniciamos de la mano del actual gobierno, hacia una economía "a la brasileña" y el peronismo del pasado. O volver a encaminarnos hacia un país que busque ser como España. Un modelo que deberemos ir delineando en sucesivas elecciones y períodos presidenciales, aprendiendo de los errores cometidos y dándoles solución.

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