La suba de los costos logísticos afecta a las exportaciones

Según el Cippec, desde 2003 el aumento fue mayor que la inflación acumulada; advierten sobre un deterioro en la infraestructura
José Hidalgo Pallares
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26 de noviembre de 2013  

La competitividad de las exportaciones argentinas, ya golpeada por la suba de los costos de producción y el atraso cambiario, se ha visto fuertemente afectada en los últimos años por otro factor que no suele recibir tanta atención: el aumento de los costos logísticos. Un estudio privado muestra que desde 2003 esos costos subieron incluso más que la inflación general, y advierte que si no aumentan las inversiones en infraestructura el sistema podría colapsar.

Entre 2003 y 2013, según un estudio elaborado por José Barbero y Lucio Castro, del Cippec, los costos logísticos subieron 35% en términos reales, es decir, un 35% más que la inflación acumulada en el mismo período. "Este aumento -dice el informe- se explica por deficiencias en la infraestructura física, por el incremento de los costos salariales y, más recientemente, por la suba de los costos energéticos."

No sólo el estudio del Cippec da cuenta del fuerte aumento de los costos logísticos, que como señala el estudio tienen "un impacto directo sobre la competitividad de las exportaciones y el costo de los insumos, bienes de consumo y capital importados" y afectan, además, "los costos de distribución interna y, por lo tanto, el costo y calidad de vida de los hogares". Según la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (Cedol), entre diciembre de 2008 y octubre de este año, los costos logísticos subieron 176%, es decir, casi se triplicaron.

Barbero y Castro detallan que un sistema logístico moderno de movimiento de cargas está compuesto por tres componentes principales: la infraestructura y los servicios de transporte, la cadena de abastecimiento y la gestión de movimientos en la frontera. Actualmente, el 20% del movimiento de cargas en la Argentina corresponde a las exportaciones, las importaciones representan el 4% y la diferencia corresponde al movimiento doméstico.

Según el estudio del Cippec, el 93% de la carga total se mueve por transporte automotor y apenas el 5,4%, por ferrocarril. En el caso de la carga de exportación, el 81% se mueve en camiones y el 19%, por tren. El informe señala que la participación del ferrocarril es menor que en otros países que, al igual que la Argentina, "producen graneles en forma masiva". En opinión de los expertos, la reducida participación del tren en el transporte de cargas se explica, entre otros motivos, por el deterioro de la infraestructura ferroviaria, la ausencia de instalaciones adecuadas de carga y descarga, los bajos estándares técnicos de la red ferroviaria y el repliegue del Belgrano Cargas, que "históricamente transportaba entre 20 y 25% de la carga total, mientras que hoy no supera el 5%".

Más allá de las limitaciones en el transporte, el país enfrenta problemas en otros aspectos logísticos, como los puertos. En el sector automotor, por ejemplo, se quejan de que el crecimiento de la industria no ha sido acompañado por una ampliación de las instalaciones portuarias. "Cada tanto el puerto de Zárate se atora y se arma un despelote", dijo a LA NACION un empresario del sector, que añadió que las demoras en los despachos también provocan mayores costos.

Al respecto, Castro y Barbero advierten sobre la alta concentración de la carga exportada en pocos puertos y señalan que esa situación "genera crecientes demoras y aumenta la presión sobre la calidad del servicio y los costos logísticos".

En el estudio se menciona también el Índice de Performance Logística del Banco Mundial, que muestra que en los últimos cinco años la Argentina registró un deterioro en su desempeño logístico frente a países desarrollados y también frente a naciones en vías de desarrollo. Así, mientras en 2007 la Argentina ocupaba el segundo lugar entre los de mejor desempeño en América latina, sólo detrás de Chile, hoy se ubica por detrás de otros países de la región, como México y Brasil, y también de otros países en vías de desarrollo, como China y Turquía.

Los problemas actuales pueden agravarse si en los próximos años la infraestructura logística no recibe suficientes flujos de inversión. Castro y Barbero proyectan que, en un escenario medio, los volúmenes de exportación de la Argentina podrían pasar de los 100 millones de toneladas por año actuales a 121 millones de toneladas en 2023. Esto implica que "la presión del movimiento de cargas de exportación aumentaría fuertemente en tramos estratégicos de las principales rutas nacionales que alimentan los complejos de puertos de Rosario-Paraná Medio y el Área Metropolitana de Buenos Aires". Eso, sin considerar el aumento de las cargas domésticas e importadas. Al respecto, Castro advirtió sobre un posible colapso en el sistema logístico si éste no recibe la inversión necesaria.

En este contexto, desde el Cippec proponen la creación de un Consejo Nacional de Logística, que debería estar "integrado por los principales referentes del sector público y privado" y encargarse de identificar las principales debilidades y cuellos de botella del sector y proponer soluciones conjuntas.

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