La verdadera tasa de interés puede quedar oculta

Juan Carlos de Pablo
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12 de febrero de 2017  

Desde comienzos de mes, quienes ofrecen productos a la venta tienen que explicitar lo que pretenden cobrar, vendiendo al contado o a plazos, de manera que el comprador pueda elegir la forma de pago sobre la base de información transparente. La idea es muy buena, pero lamentablemente ninguna legislación es a prueba de picardías.

Al respecto, conversé con Carl Menger (1840-1921), quien nació en Neu Sandec, entonces perteneciente a la porción austríaca de Polonia. Su hijo Karl también fue economista. En opinión de Friedrich August Hayek, Menger "fundó la escuela austríaca de análisis marginal y fue el más influyente y menos leído de los principales autores que dieron a la teoría económica la forma que mantuvo desde alrededor de 1885 hasta 1935". Al contrario de William Stanley Jevons y Marie Esprit Leon Walras, iniciadores independientes del análisis marginal, Menger creó una escuela, aunque ninguno de sus dos discípulos principales, Bohm-Bawerk y Wieser, fue estrictamente alumno suyo. Su principal obra, Principios de economía política, publicada en 1871, fue escrita para acceder a un puesto académico en la Universidad de Viena. Su biblioteca personal, una de las más grandes del mundo, integrada por alrededor de 25.000 volúmenes, la compró la Universidad Hitotsubashi de Tokio.

-¿Por qué alguien está dispuesto a pagar interés; por qué muy pocos están dispuestos a prestar sin cobrar interés?

-Por la combinación de preferencia temporal y productividad de la inversión. A nadie le da lo mismo consumir hoy que mañana: porque se puede morir hoy, o fallecer el deudor, o quebrar. Por el otro lado, un crédito aplicado a la compra de una máquina posibilita pagar interés y aumentar los beneficios del empresario, si la inversión es productiva. Lo cual explica que voluntariamente se pacten operaciones de crédito que incluyen cierto interés.

-¿Cómo se calcula la tasa de interés?

-Dividiendo lo que tengo que pagar en el futuro por lo que saldría comprar al contado. Ejemplos: si por no tener hoy $ 100 dentro de un año tengo que abonar $ 150, la tasa de interés es de 50% anual, y si por no tener $ 500 hoy, durante un año y medio tengo que pagar cuotas mensuales de $ 80 cada una, la tasa de interés es de 18% mensual. No hay secretos.

-Pero hay nomenclatura, letra chica, etcétera.

-Para no caer en trampas hay que plantear la siguiente pregunta: ¿cuánto tengo que pagar por todo concepto, y cuándo, por no disponer de los fondos necesarios para comprar al contado?

-¿Qué quiere decir por todo concepto?

-Si para comprar a crédito tengo que contratar un seguro por si muero o quiebro, tengo que agregar esta erogación a lo que pago de interés. Porque si comprara el bien al contado no tendría que contratarlo.

-Usted dice que la idea es buena, pero tiene reservas con respecto a la implementación.

-"Doce cuotas sin interés" nunca existió, pero ¿cómo se calcula el costo del crédito cuando alguien no quiere vender al contado y por ende fija como precio de contado el valor de cada cuota, multiplicado por el número de cuotas?

-¿Qué otra picardía podría ocurrir?

-Volvamos al ejemplo inicial, donde un producto se ofrece a $ 100 al contado o a $ 150 a pagar dentro de un año. Como dije, en este caso la tasa de interés es de 50% anual. Pero qué ocurre si le guiño un ojo al vendedor, le muestro ocho billetes de $ 10 cada uno y él acepta la oferta que le acabo de hacer. El cartelito seguirá diciendo que la tasa de interés es de 50% anual cuando, con referencia al verdadero precio de contado, fue de 87,5%.

-¿Está usted diciendo que la medida no sirve para nada?

-No tanto. Bienvenida toda iniciativa que termine con el cuento de cuotas sin interés, pero debe saberse que lamentablemente en esta materia es técnicamente imposible llegar al ciento por ciento de la verdad.

-¿Qué me dice de los comerciantes que mantuvieron el precio de contado y aumentaron los precios a crédito?

-Que en la medida en que los compradores caminen un poco y comparen precios, tendrán que revisar esa decisión o afrontar una fuerte caída de ventas.

-Don Carlos, muchas gracias.

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