Las bodegas apuestan al turismo enológico

El negocio es explotado por más de 20 empresas de Mendoza, Salta y San Juan, y factura unos 50 millones de pesos anuales
Alfredo Sainz
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30 de mayo de 2003  

En los últimos dos años, las bodegas descubrieron en el turismo una nueva fuente de ingresos. En forma casi artesanal, algunos productores mendocinos se dieron cuenta de que abrir las puertas de sus instalaciones y viñedos para la organización de visitas guiadas y degustaciones o, directamente, para hospedar a los turistas era una manera no sólo de potenciar la imagen de sus marcas sino también podía convertirse en un canal adicional de ventas.

Más de 20 bodegas ofrecen distintas opciones de turismo enológico y el negocio -que incluye desde ingresos por hospedaje hasta venta de vinos y merchandising en las propias bodegas- factura unos $ 50 millones anuales.

Si bien no es fácil precisar cuál fue el punto de partida del turismo del vino en la Argentina, en el sector coinciden en que la primera acción conjunta de las bodegas data de 2001, cuando un grupo de empresas mendocinas se unió para armar un pequeño circuito turístico en Luján de Cuyo y Maipú. Desde ese momento, el negocio se fue profesionalizando, a partir de las inversiones que realizaron varias empresas para montar sus centros de venta, restaurantes y hasta pequeñas hosterías dentro de sus bodegas.

"La gente toma al vino como una excusa para visitar un lugar y las bodegas tienen que aprovechar esta tendencia para cerrar un paquete turístico completo, incluyendo la venta en forma directa del vino", explica el sommelier Fabricio Portelli, que está organizado la feria Rutas del Vino, que propone una recorrida por las regionales vitivinícolas de la Argentina y se desarrollará entre hoy y mañana en el centro Multiespacio Darwin.

El espejo en el que deben mirarse las empresas argentinas es el de las bodegas de Napa Valley, en California, donde el negocio del turismo enológico representa más de US$ 500 millones anuales.

Algunos de los proyectos más importantes que ya están en marcha en el país son los siguientes:

  • La firma Familia Zuccardi fue una de las precursoras en este campo con la inauguración, en noviembre de 2001, de un centro de visitas en la cava, donde se organizan degustaciones y almuerzos, y que incluye un área para la venta de vinos y merchandising de la bodega. En este proyecto invirtieron $ 500.000 y en la firma afirman que cumplieron su primer objetivo, que era que el centro se autofinanciara. "En los últimos meses recibimos muchas visitas de turistas, de los cuales la mitad son extranjeros que vienen a Mendoza a conocer la región y comprar vino", dice Ana Mitrano, una de las socias de la bodega.
  • Entre las bodegas que están apostando más fuerte al negocio también hay que incluir a Terrazas -del grupo Chandon- que invirtió $ 120.000 en la inauguración de un centro de ventas y degustación en su viñedo; y Norton, que ofrece la posibilidad de hospedarse en su bodega. Un caso particular es el de la bodega Bianchi que, asociada con un grupo local, levantó un hotel en San Rafael.
  • En Mendoza, el turismo enológico también trajo beneficios concretos a la industria hotelera en general, ya que muchos turistas eligen hacer base en la capital provincial para después recorrer las distintas bodegas. "En los últimos meses estamos recibiendo muchos contingentes de turistas, principalmente ingleses, daneses y australianos, que llegan al país principalmente para conocer las bodegas", señaló Cecilia Díaz Chuit, directora del Park Hyatt Mendoza.
  • Las posibilidades que ofrece el turismo del vino en la Argentina no se terminan en Mendoza. En la región de Cafayate, en Salta, algunas bodegas están dando los primeros pasos. La precursora fue Bodega La Rosa, que a fines de los 90 habilitó una pequeña hostería que ahora será ampliada. "Más que incrementar ventas, lo que perseguimos con este proyecto es potenciar la imagen de nuestras marcas. Desde el punto de vista del marketing, es una oportunidad excelente para que el consumidor conozca el producto y cree un vínculo con la marca", señaló Juan Manzioni, gerente de marcas de La Rosa.
  • Para atraer turistas también se valen de la idea de los museos. El primero pertenece a La Rural y mensualmente lo visitan entre 3500 y 5000 personas. Ahora la que promete seguir sus pasos es la sanjuanina Graffigna, que ya contrató a dos expertos en museología para levantar el suyo.
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