Las certificadoras sobreviven en la crisis

Las exigencias de mercado las benefician
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30 de junio de 2002  

En los noventa las certificaciones de gestión de calidad registraron su auge a nivel mundial. En la Argentina el fenómeno no parece detenerse y las empresas siguen buscando las normas que les permitan alcanzar los mercados extranjeros y consolidarse como proveedoras a nivel local.

Destinando parte de su presupuesto a normas como la ISO 9000 (evalúa la gestión interna ) o 14.000 (mide la relación con el medio ambiente), lograron que las firmas certificadoras permanecieran ajenas a las consecuencias de la crisis. Las normas son una ventaja comparativa para las empresas que enfrentan una demanda menos elástica. El proceso para certificar, en ese sentido, les proporciona una reducción del 15 al 35% en sus costos internos para contrarrestar la falta de nuevos clientes.

Son pasaporte legal para los mercados extranjeros y a nivel local permite a las Pyme abastecer a las grandes empresas certificadas que exigen que sus proveedores también lo estén. Si bien los costos son relativos, para una Pyme de 20 personas el proceso y la certificación pueden costar 5000 pesos.

Las certificadoras resultaron las principales beneficiadas. El Bureau Véritas Quality International (BVQI) vendió 11% más en los primeros cinco meses del año, en comparación con el mismo período de 2001.

Belén Collbrener, gerente comercial del BVQI, señaló que las empresas "no tienen otra opción más que estar certificadas porque es la única forma de entrar a un nuevo mercado y abastecer a una firma certificada". En sintonía con el Bureau, Underwriters Laboratories (UL) incrementó el número de clientes. En lo que va del año, registró 150 nuevas empresas de las cuales 74 están en proceso de certificar normas de calidad y el resto normas de producto.

Marcelo Taboada, gerente general de la empresa, señaló que los clientes optan por las normas de calidad para ofrecer una ventaja comparativa. Las más solicitadas, afirmó, son las ISO y el 70% de las empresas las buscan para ingresar en el mercado norteamericano. Según el directivo, las Pyme también buscan las certificaciones "para agregar valor a los nuevos productos que lanzan para sustituir las importaciones".

Quedarse en el camino

Lloyd´s Register Quality Assurance (LRQA) mantuvo su nivel de clientes (100) del cual 50% son empresas manufactureras y de servicios. Jorge Pérez Prieto, auditor de la entidad, destacó que las empresas inician el proceso de certificación por demanda del mercado. Sin embargo, agregó, "terminan más entusiasmadas con las mejoras que consiguen en sus procesos y los costos que logran reducir". La tendencia es positiva, pero no todo es color de rosa.

Existen las empresas que no pueden con la situación actual. Algunas cierran mientras que otras deben dar de baja sus certificaciones. Mantener una norma requiere de auditorías anuales o semestrales. Si bien las certificadoras optaron por pesificar sus servicios, éstos en algunos casos se hacen insostenibles para los clientes.

Según el registro del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), en lo que va del año dieron de baja sus certificaciones 18 empresas. Otras frenaron el proceso. UL perdió seis clientes y BVQI se despidió de diez empresas, mientras que LRQA pudo registrar sólo una baja por especializarse en grandes empresas que poseen más recursos que las Pyme.

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