Las empresas de EE.UU. descubrenla formación técnica alemana

Elizabeth Schulze
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28 de septiembre de 2016  

Las empresas estadounidenses que luchan por satisfacer su demanda de trabajadores industriales cualificados están recurriendo a Alemania para hallar una solución que pueda cerrar la brecha de capacidades laborales en la mayor economía del mundo: la formación técnico-profesional.

Dos millones de empleos industriales permanecerán vacantes en Estados Unidos durante la próxima década debido a la escasez de trabajadores capacitados, según un análisis del Instituto Manufacturero, un grupo sin fines de lucro afiliado a la Asociación Nacional de Fabricantes, y la firma de servicios profesionales Deloitte LLP.

Aunque el gobierno de Barack Obama ha invertido millones de dólares para promover la capacitación laboral, estos puestos siguen siendo difíciles de llenar en un país donde los títulos universitarios de cuatro años son vistos como el camino más viable para conseguir trabajos bien remunerados. La Oficina de Estadísticas Laborales informó que dos tercios de los graduados de secundaria que se inscribieron en la universidad en 2015 optaron por carreras de cuatro años.

“Siempre se oye que la formación técnica es para perdedores, un camino sin salida”, dice Mario Kratsch, director de la iniciativa de habilidades del Consorcio para la Formación Técnica Superior de Illinois (o ICATT, por sus siglas en inglés), un grupo con sede en Chicago que coopera con la Cámara de Comercio Germano-Estadounidense y está tratando de reproducir el modelo alemán en EE.UU.

En Alemania, aproximadamente la mitad de los graduados de secundaria opta por programas de formación técnica de alto octanaje en lugar de títulos universitarios. Una razón es que el empleo es casi seguro.

Los aprendices alemanes pasan entre tres y cuatro días por semana capacitándose en una empresa y entre uno y dos días en un instituto profesional público. La empresa paga los salarios y la matrícula de la escuela. Después de tres años, los aprendices rinden exámenes para recibir los certificados reconocidos a nivel nacional en su ocupación. Muchos continúan trabajando a tiempo completo en la empresa donde hicieron su capacitación.

El Departamento de Trabajo de EE.UU. dijo que 87% de quienes participan de esos programas en ese país consiguen empleo después de completar sus programas de formación. Los trabajadores que completan su formación ganan en promedio US$50.000 anuales, suma que está por encima del salario anual promedio de EE.UU., de US$44.720. Un estudio de 2012 halló que los trabajadores que hacen la capacitación llegan a ganar a lo largo de sus carreras hasta US$300.000 más que quienes no lo hacen.

El ICATT está tratando de aprovechar la experiencia de multinacionales alemanas como BMW AG, Siemens AG y Volkswagen AG, que ya han exportado el modelo de formación profesional a sus operaciones en EE.UU.

Con la ayuda del ICATT, el modelo alemán está ganando terreno entre las pequeñas y medianas empresas estadounidenses, como el fabricante de metales Scot Forge. Esta empresa de Illinois trabajó con el ICATT para instituir un programa de formación que utiliza los rigurosos estándares de certificación alemana para hacer frente a la escasez de trabajadores cualificados.

Los aprendices rotan entre las fundiciones de Scot Forge y las aulas de universidades locales. La empresa paga su matrícula y sus salarios. Los aprendices que terminan con éxito el programa de tres años egresan con un título, sin deudas de estudios, y con un trabajo garantizado en la empresa por dos años.

Zach Ford, que dirige el programa de formación de Scot Forge, señala que desearía haberlo instituido antes. “Si los fabricantes no abren sus ojos y ven lo que va a pasar aquí, se perjudicará nuestra industria”, dice Ford.

Ford espera que el modelo alemán ayude a reducir la rotación de personal, lo cual es una prioridad a medida que las jubilaciones aumentan.

“Alguien los está apoyando y asume el riesgo por ellos”, dice respecto de los aprendices. “Naturalmente, debería proporcionar un poco de lealtad” recíproca.

Scot Forge es una de las 12 empresas que se unieron al ICATT desde que el programa se lanzó el año pasado. El número de postulantes a los programas de formación aumentó de 19 a 53 en un año y la matrícula se duplicó a un todavía modesto número de 14 estudiantes.

Peter Riehle, presidente ejecutivo de la filial de EE.UU. de la empresa de ingeniería alemana Wittenstein AG, que es parte del ICATT, dice que el modelo alemán permite a las empresas más pequeñas desarrollar una fuerza de trabajo cualificada, incluso si carecen de recursos para financiar programas de formación.

Los departamentos de Comercio, Trabajo y Educación de EE.UU. y sus homólogos alemanes firmaron el año pasado una declaración conjunta con el objetivo de agregar más empresas al modelo alemán.

A pesar de la promesa del modelo, el trasplante no será fácil porque este está ligado al sistema educativo alemán, en el que alrededor de los 17 años los estudiantes toman la decisión de obtener un título universitario o un título profesional y una formación. Las instituciones educativas están separadas, y pocos estudiantes cambian una vez que eligen uno de los dos caminos.

Alemania también hace cumplir sus estrictas normas nacionales en más de 300 ocupaciones. EE.UU. carece de normas de certificación de capacitación laboral uniformes. Un empleado que completa un aprendizaje en una empresa podría no cumplir con los requisitos para trabajar en otra empresa en el mismo campo.

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