Las empresas, en peores condiciones para pagar

Se teme una generalización de los casos de default privados
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13 de diciembre de 2001  

El caso de Industrias Metalúrgicas Pescarmona SA (Impsa) acrecentó los temores de que los episodios de default privado se generalicen en las próximas semanas en la medida en que las empresas que deben hacer frente a pagos de deuda aprovechen la particular situación de la economía local para licuar en ella su propia crisis financiera.

Primera cesasión

La empresa no pagó los US$ 7 millones correspondientes al cupón que venció el lunes pasado, provocando el primer default de una empresa privada en lo que va del año. Impsa, con un complicado perfil de vencimientos de corto plazo, señaló en una carta a la Bolsa porteña que no pudo cancelar esa obligación por "las restricciones cambiarias existentes", pero no aclaró si había realizado el depósito pertinente.

"Está claro que, en medio de la crisis nacional, el default privado hoy tiene menos costos que en una situación de mercados más normal. Pero no está claro que las empresas que deben afrontar vencimientos próximamente estén evaluando esa posibilidad", explicó a LA NACION un analista de deuda corporativa que pidió mantener su nombre en reserva.

La posibilidad cobra cuerpo en la mente de algunos operadores que observan que las entidades financieras locales tienen ahora mucho menos margen de maniobra para operar en favor de determinadas compañías. La referencia alude a que, a lo largo del año, muchas empresas lograron pagar puntualmente sus vencimientos de deuda porque los bancos con que operan accedieron a financiarlas con ese propósito, en el convencimiento de que un incumplimiento tendría para la compañía un costo tal que afectaría además su capacidad de pago como deudora bancaria.

Pero la caída de los depósitos y la inmovilización de cartera a la que los obligó el canje de bonos dejó a las entidades financieras locales con menos recursos para acudir en auxilio de las empresas que lo demanden. Considerando que la posibilidad de lograr financiamiento en el mercado les está vedada (la tasa de riesgo corporativo para las empresas calificadas A -la gran mayoría- está en 7289 puntos) y que los ingresos de caja de muchas caerán más por la agudización de la recesión, el panorama pinta complicado.

Por lo pronto, la posibilidad de que algún banco incurra en un incumplimiento parece nula. Las entidades ya tramitaron ante el Banco Central la autorización para girar al exterior los fondos que necesiten para hacer frente a los vencimiento de amortizaciones e intereses de su deuda que se activen hasta fines de mes. De esta forma, "la posibilidad de que recurran a una excusa reglamentaria, como la que puso en práctica Impsa, es nula", apuntan.

Pero está abierta aún la posibilidad de que el resto de las empresas que afrontan vencimientos apelen al malentendido, ya que para acceder a la autorización del Central que permite hacer pagos parciales a inversores del exterior tienen que gestionarla ante los bancos con que operan. Y muchas aún no lo han hecho.

Por lo pronto, en el mercado se cree que las posibilidades de que los casos de no pago se generalicen son muy acotadas en el corto plazo, mientras que en los futuros meses "dependerá de qué sucede con los niveles de actividad. Hasta enero puede que se verifiquen algunos casos específicos, no más que eso", apuntan.

Un relevamiento del Banco Río revela cuál es el horizonte que se debe mirar. Se sostiene que los bancos y empresas privadas están haciendo frente en este mes a vencimientos por algo más de US$ 1000 millones (US$ 580,4 millones de compañías y US$ 446,2 millones de bancos), de los cuales US$ 397,5 millones ya han sido pagados sin problemas. A su vez, los pagos más importantes de intereses implican otros US$ 114,4 millones (US$ 74,2 millones de compañías y US$ 40,2 millones de bancos).

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