Las frutas, el azúcar y el maní tienen suficientes argumentos para continuar con su crecimiento

Los cítricos avanzan de la mano de las bebidas, mientras la industria azucarera suma participación en el sector energético; el maní busca sumar valor agregado
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23 de agosto de 2017  

Fernando Nebbia, Soledad Izquierdo, Carla Quiroga (LA NACION) y Javier Martinetto
Fernando Nebbia, Soledad Izquierdo, Carla Quiroga (LA NACION) y Javier Martinetto Crédito: Fabián Malavolta

Cítricos del Litoral en productos embotellados por Coca-Cola. Plantaciones de azúcar en la nafta. Maní argentino en Rusia. Los caminos que recorren las economías regionales son tan diversos como llenos de oportunidades: cómo se aprovechen dependerá tanto de la coyuntura económica como de la competitividad interna de cada sector. Para debatirlo estuvieron presentes Javier Martinetto, presidente de la Cámara Argentina del Maní; Soledad Izquierdo, vicepresidenta de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola para el sur de América latina; y Fernando Nebbia, presidente del Centro Azucarero Argentino.

"Cuando uno piensa en Coca, piensa en una compañía global -comenzó Izquierdo-. Sin embargo, nuestro sistema está integrado por la marca y sus socios embotelladores, que en la Argentina son cuatro, y tiene un fuerte arraigo en las economías regionales". Asimismo, la ejecutiva comentó que la compañía compra productos por el equivalente a US$ 250 millones para toda su oferta de bebidas. Agregó que la empresa genera 260.000 empleos a lo largo de toda la cadena de valor, especialmente en las provincias del Noroeste, el Nordeste, el Alto Valle del Río Negro y la región de Cuyo.

La ejecutiva repasó los porcentajes de jugo de frutas producido en el país que compra Coca-Cola: 60% para la naranja, 29% para el pomelo y el limón, 18% para la pera y 7% para la manzana. Asimismo, mencionó entre sus clientes a las industrias del maíz y del azúcar. "El 82% de lo que compramos se exporta y se convierte en ingredientes de más de 21 países del mundo", añadió.

Explicó que la compañía decidió sentarse a escuchar las problemáticas y las preocupaciones de los productores locales. "De los citrícolas aprendimos sobre su preocupación por la búsqueda de nuevos mercados y por amenazas fitosanitarias relacionadas con el HLB", expresó. Agregó que Coca-Cola trabaja junto a la Asociación de Citricultores de Concordia, el Ministerio de Agroindustria, el Senasa y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para evitar el ingreso de esta enfermedad "que ya destruyó el 30% de la producción mundial de cítricos" a la Argentina a través de un proyecto de análisis y diagnóstico.

Con respecto a la búsqueda de nuevos mercados, explicó que el hecho de ser una compañía global les dio a sus proveedores la posibilidad de que se inserten en cadenas de valor internacionales. Apuntó: "Hoy Concordia está exportando su jugo a Brasil, a Chile y a Perú".

Por otro lado, proyectó que dentro de los próximos seis años podría lograrse una ampliación en la variedad de naranjas y aumentar su rendimiento, con ayuda de una inversión de la compañía por US$ 635.000. "Estamos planeando triplicar la compra de naranjas de la Argentina hacia 2025", aclaró, y que ese proyecto seguramente sea apuntalado por el crecimiento de la categoría de aguas saborizadas y jugos.

También se refirió al impacto que tendría en el sector de bebidas la intención del Gobierno de subir impuestos a los alimentos no saludables: "Hay un acuerdo extendido de que no podemos hablar de productos buenos o malos, sino de dietas que no son saludables. Lo que nos preocupa de esa idea es el impacto directo que podría tener en el bolsillo del consumidor y finalmente en la inversión y en los empleos", explicó Izquierdo.

En el mismo sentido, Nebbia resaltó que, si bien el mundo tiene "un problema serio" de obesidad y sobrepeso, hay "muchas maneras de tratarlo". Indicó que en los últimos 50 años, en la Argentina el consumo calórico per cápita "sólo" pasó de 3100 a 3150 calorías y por eso, a su juicio, los alimentos no explican el problema. "Hay otros factores que influyen y educar está en la base de todo para que la gente tenga mejor vida. Esta medida tendría un impacto realmente fuerte sobre la actividad azucarera si se llevara adelante", resumió.

Mientras tanto, la industria azucarera, una actividad que exporta hasta el 30% de su producción, vivió en 2016 "un año excelente". Nebbia detalló que el sector venía de un quinquenio de resultados muy negativos, período en el que el 20% de los ingenios de Tucumán debieron cambiar de dueño. Atribuyó los números en alza al cambio de Gobierno y al incremento del corte de bioetanol en nafta, que pasó del 10% al 12%.

Al respecto, el presidente del Centro Azucarero Argentino explicó que la industria "dejó de moverse en el sector alimenticio para incursionar en el energético". Remarcó que sus referentes desean incrementar la participación del bioetanol en la nafta y que están abocados a la modernización de la matriz energética del país. "Ya estamos aportando 100 megas de generación, pero podemos llegar a los 800", apuntó.

Para el final quedó la "vedette" de las economías regionales: el maní. En realidad, se trata de una producción que se desarrolla dentro de la zona pampeana hace 45 años, detalló Martinetto, pero que tuvo desafíos similares a otros productos extrapampeanos: "El primero fue el recambio de varietal, un tema muy importante para insertarnos en el mundo", explicó. Hoy, la Argentina es el primer exportador de maní de alta calidad. En los últimos seis años llevó al exterior unos US$ 800 millones anuales, pero en 2016 ese número llegó a US$ 927 millones "por una muy buena cosecha en 2015".

¿Cuáles son los principales mercados de un sector que exporta más del 90% de lo que produce? Lidera Europa, un destino "muy demandante en calidad sanitaria", resaltó Martinetto, pero asoma China, "porque hay unos 200 millones de habitantes de clase media que están buscando productos que no sean locales", explicó. Resaltó que, en el camino de la exportación, el sector entendió que estar en el mercado internacional no es cuestión de oportunismo, sino que "hay que ser confiable" a pesar de que los precios suban o bajen. Finalmente, habló del gran desafío para la industria: agregar valor.

Comenzó por narrar una ventana que los productores vieron hace 15 años: el maní blancheado, o sacarle la piel roja al fruto seco. La Argentina es el país con más capacidad para producirlo. "El desafío es pasar de vender en semigranel a paquetitos con marca. Mientras, estamos trabajando con el Ministerio de Agroindustria para eliminar progresivamente los aranceles que hacen difícil la exportación", concluyó.

Tres sectores en movimiento

Fernando Nebbia

"La industria azucarera dejó de moverse sólo en el sector alimenticio para incursionar en el energético. Estamos aportando 100 megas de generación, pero podemos llegar a los 800"

Javier Martinetto

"Estar en el mercado internacional no es cuestión de oportunismo, sino que hay que ser confiable a pesar de que los precios suban o bajen"

Soledad Izquierdo

"El 82% de lo que compramos se exporta y se convierte en ingredientes de más de 21 países del mundo"

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