Las megaempresas y una historia de más de 400 años

La existencia de corporaciones gigantescas no es nueva en el capitalismo, pero hoy su avance aviva la polémica; se teme que su poder pueda minar la libre competencia
La existencia de corporaciones gigantescas no es nueva en el capitalismo, pero hoy su avance aviva la polémica; se teme que su poder pueda minar la libre competencia
Sebastián Campanario
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23 de junio de 2019  

Cinco de las seis empresas más valiosas del mundo en la actualidad tienen un modelo de "plataforma" de acuerdo con un estudio reciente de tres académicos de Harvard (David Yoffie, Annabelle Gawer y Michael Cusumano). Los autores definen plataformas en un sentido amplio, que contempla asociar a terceras empresas en distintos vectores de productos y servicios, con lo cual se incluyen Google (con Android) y Apple (con el iPhone), además de Amazon, Microsoft y Facebook.

En total, la investigación contó 43 empresas-plataformas listadas en oferta pública, que generaron en los últimos 20 años la misma cantidad de ganancias que las "no plataformas", con la mitad de los empleados y tasas de crecimiento mucho más altas. El nuevo mundo corporativo, dicen los autores, es definitivamente de las plataformas.

En el denominado "Club Famga" o "GAFA" (por las iniciales de los colosos que se incluyan) se pelean por consolidarse arriba del billón de dólares de valuación (hoy están en carrera, pero por debajo). El iPhone de Apple, por ejemplo, según algunos estudios, está considerado el producto más exitoso de la historia, con 1600 millones de unidades vendidas hasta la fecha. Si se incluyen otros dispositivos que usan el sistema operativo iOS, la cifra asciende a 2200 millones de unidades.

En un marco más general, el mercado con compañías ligadas a internet se multiplicó por diez en la última década, según el emprendedor Elad Gil. "Con 3500 millones de personas online -de las cuales 3000 millones tienen celulares inteligentes-estamos en presencia del mercado potencial más grande de la historia", sostiene el empresario que le vendió su startup Mixer Labs a Twitter. Solo este incremento absoluto hace que valuaciones de compañías que hace una década estaban en US$10 millones hoy hayan visto crecer su valor a los US$100 millones. "Lo interesante es que este aumento de la escala hace que hoy para las start ups sea posible crecer más rápído que nunca", completa Gil.

La dinámica es global. Pasaron solo dos años desde que Mercado Libre superó en valor a la petrolera YPF. Desde entonces, las trayectorias fueron divergentes y en la actualidad la empresa de Marcos Galperín (que trabajó en YPF antes de fundar MeLi) sextuplica la capitalización de la petrolera. De hecho, la firma de comercio electrónico argentina vale más que Spotify y está en el entorno de la valuación de Twitter.

Pero aunque uno pueda impresionarse con estas comparaciones, lo cierto es que la presencia de megacorporaciones de tamaño sideral no es nueva en la historia del capitalismo. De hecho, en términos relativos, hubo firmas que llegaron a superar largamente a las valuaciones que se ven hoy entre las corporaciones de tecnología en la Bolsa de los Estados Unidos.

Un informe que tuvo amplia repercusión en redes, replicado semanas atrás por DutchReview y Visual Capitalist, actualiza el valor de grandes compañías del pasado -en su pico de valuación- con resultados sorprendentes. El récord por lejos lo tiene la Compañía Holandesa de Indias Orientales, que en el año 1637 llegó a valer el equivalente a casi 8 billones (millones de millones) de dólares, más que todo el Club Famga actualmente sumado. La firma se fundó en 1602, tenía sus oficinas centrales en Amsterdam y se aseguró el monopolio del comercio de especias por dos décadas con lo que hoy es Indonesia.

Fue la primera empresa en emitir acciones y llegó a emplear 70.000 personas en distintas partes de la ruta comercial, que por entonces tardaba en completarse entre diez y doce meses. Su pico de valuación lo alcanzó con la "fiebre de los tulipanes", y se derrumbó un siglo después de su fundación.

El segundo puesto en este ranking de gigantes de todos los tiempos es para la Mississippi Company en 1720 (6,5 billones de dólares). Grandes petroleras como Saudi Aramco, Standard Oil y las mismas IBM y Microsoft en su apogeo llegaron, en términos relativos, a valer más de lo que cuestan actualmente la empresas del Club Famga. Consultado en Twitter al respecto, el historiador económico Mauricio Drelichman (un experto en la economía europea de los siglos XVl y XVll) afirmó que la metodología para armar estas actualizaciones le resultaba dudosa.

Economía de plataformas

Más allá de la discusión metodológica y el debate por determinar cuál fue la empresa más grande de la historia, lo cierto es que la polémica por un eventual poder que mine la libre competencia por parte de estos gigantes está al rojo vivo. En los Estados Unidos, su prioridad es uno de los pocos puntos de acuerdo entre demócratas y republicanos, que debate si será necesario "romper" Amazon, Google, Facebook, etc. El 9 de mayo pasado, en una nota muy comentada del New York Times, uno de los fundadores de Facebook, Chris Hughes, publicó una columna titulada: "Yo cofundé Facebook. Es hora de romperlo".

En Inglaterra, país que suele estar a la vanguardia en este tipo de regulaciones, el Reporte Furman recomendó una mayor intervención estatal, la creación de una unidad especial que promueva la libre competencia en mercados digitales y un mayor control de las adquisiciones (aunque se abstuvo de sugerir "romper" estas grandes plataformas). El grupo Alphabet (Google), por ejemplo, viene comprando una startup cada 18 días en la última década, en tanto que las cinco empresas más grandes del mundo adquirieron 400 en total en el mismo período.

En los Estados Unidos, Amazon está comprando a precio de ganga los grandes shoppings que el comercio electrónico contribuyó a fundir, dado que sus extensas superficies resultan ideales como centros de distribución, cerca del consumo de los núcleos urbanos. Este elegante "golpe de gracia" se parece a la estrategia que en ajedrez usaba el armenio Tigran Petrosian, campeón mundial entre 1963 y 1969: la de la "boa constrictor" que ahogaba lentamente a sus rivales para forzar finales ganadores donde bastaba con sólo "soplar" al adversario para que se cayera.

"Estamos en un nuevo territorio, con mapas que recién se están armando y reglas nunca vistas en la historia del capitalismo: el de la economía de las plataformas", sostuvo en su newsletter semanal Exponential View el futurista Azeem Azhar. "Estas empresas hoy se volvieron una pieza clave de la infraestructura pública: buena parte de nuestro acceso a bienes, servicios y recursos está intermediado por estas grandes plataformas, que a su vez hoy parecen ser las únicas para resistir ciberataques a gran escala".

El debate está recién en una etapa inicial. En la nueva economía de plataformas, como dice un cartel del Colegio de Agrimensores en la ruta 2, camino a la costa, "El tamaño sí importa".

sebacampanario@gmail.com

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