Las mismas palabras, objetivos diferentes

José Ignacio López
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12 de diciembre de 2001  

Le hubiera bastado un portafolio al ministro de Economía para guardar la escuálida cosecha de su precipitado viaje de fin de semana a Washington. En definitiva, como lo reveló el comunicado oficial emitido por el Fondo Monetario Internacional, Cavallo recogió allí lo mismo que ya habían escuchado aquí el Gobierno, los sindicalistas y los empresarios: las cuentas fiscales deben ser ajustadas creíblemente, y ello supone un acuerdo político que haga posible la aprobación parlamentaria del presupuesto 2002.

La pretensión de convertir al ministro de Economía en el interlocutor de los gobernadores y los partidos políticos para articular ese acuerdo exigido por el organismo abría una carrera con final casi anunciado. Los plazos son más que cortos, porque los vencimientos de la deuda están a la vista. De ahí que el Presidente haya ratificado ayer al jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, en ese papel.

La prueba de pasado mañana podrá ser sorteada, aunque mediante el explosivo procedimiento de apelar a los recursos de las AFJP, lo cual, ya fue advertido al ministro, ahondará más aún las dificultades de un sistema financiero en emergencia. Si en algún momento ansiosas miradas pudieron dirigirse a las reservas, hay evidencias de que el presidente del Banco Central ha advertido su oposición.

Las perspectivas son aún más sombrías para el vencimiento de la semana próxima. Y nada indica que un ministro con su credibilidad interna e internacional hecha jirones pueda superar el desafío en el que lo coloca la decisión presidencial.

Pero aunque su espacio de decisiones económicas se haya reducido hasta el extremo, y el terreno político sobre el que se afirma sea endeble, durante los últimos meses Cavallo ha dado pruebas de su capacidad para prolongar la agonía.

Es cierto que ahora las idas y vueltas a las que recurre para gambetear la crisis financiera tornaban difícil imaginar cómo el ministro podría anudar algún diálogo, aunque sólo sea momentáneo y para el cortísimo plazo, con sectores económicos agraviados por sus más recientes decisiones.

Reacciones

Están a la vista las reacciones de los sectores industriales ante la suspensión de los planes de competitividad, y aún restan, por lo que se anticipa, la marcha atrás del Gobierno en otros campos sobre los que se avanzó en aquellos días en los que Cavallo se incorporó a la administración del presidente De la Rúa para sustituir a Ricardo López Murphy.

La revisión que se anuncia apunta a ahorrar más de 4000 millones de pesos para exhibir cuentas fiscales "en orden"; pero la demanda del FMI no sólo tenía que ver con los números, sino con su "sustentabilidad", es decir, con la viabilidad de su aplicación a través del compromiso de los partidos y otros sectores. Para algunos, de eso debía tratarse la concertación. Otros, en cambio (la jerarquía católica, por ejemplo), parecían apuntar en una dirección más profunda, pidiendo a la dirigencia actitudes de renuncia y desprendimiento acordes con la crisis histórica.

Como en una verdadera Babel, aunque se usaran las mismas palabras se estaba hablando de cosas diferentes.

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