Las petroleras de EE.UU. se ajustan para subsistir con un barril a US$50

Erin Allworth
Lynn Cook
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11 de febrero de 2015  

Hace un año, Energy XXI Ltd., una compañía de petróleo y gas de Houston, asumió una deuda de US$1.000 millones para adquirir un rival. Su acción subió a alrededor de US$24.

El lunes, la endeudada compañía presentó un plan de supervivencia luego de que la compra contribuyera a una pérdida de US$377 millones en el trimestre que terminó en diciembre. En la lista de medidas: ventas de activos, recortes de gastos y hacer efectivos contratos de cobertura de crudo que firmó antes de que los precios se derrumbaran. Las acciones de Energy XXI, que opera en las áreas poco profundas del Golfo de México, cerraron el martes en US$3,32.

"La cultura de la compañía ha cambiado, con una mayor concentración en ahorros y proyectos de bajo riesgo", dijo el lunes el presidente ejecutivo, John Schiller, a analistas.

Energy XXI no es la única en esta situación. A medida que más productores independientes de energía en Estados Unidos anuncian resultados este mes, la atención de los inversionistas se dirige hacia sus estrategias para lidiar con precios del crudo de alrededor de US$50 el barril este año.

Muchas de estas compañías asumieron grandes deudas para perforar pozos cuando los precios del petróleo superaban los US$100 el barril. Ahora tienen que diseñar medidas de austeridad, incluyendo dejar el crudo bajo tierra hasta que los precios vuelvan a subir.

"El enfoque real estará más en los planes de supervivencia para 2015, en cómo van a operar en este entorno", dijo Daniel Katzenberg, analista de Robert W. Baird & Co. Al final, lo que contará es quién tiene los costos en el mejor punto de equilibrio, "y quién tiene el mejor balance que le dé la seguridad de que sobrevivirá".

Aunque muchos grandes perforadores de esquisto aún no han presentado sus planes, más de dos decenas de petroleras estadounidenses ya han reducido sus estimados de gastos para este año en US$25.000 millones en comparación con sus presupuestos de 2014, según una revisión de informes financieros de empresas realizada por The Wall Street Journal.

Los precios del crudo se han elevado casi 19% a alrededor de US$53 el barril desde sus mínimos de enero conforme el mercado reacciona favorablemente a la decisión de las energéticas estadounidenses de detener su perforación. Además, un recrudecimiento de la violencia en Libia ha reducido la producción en ese país.

Algunos de los mayores productores independientes de EE.UU. parecen estar lo suficientemente bien parados como para capear el desplome de los precios. Analistas dicen que Pioneer Natural Resources Co. está bastante protegida de la caída del precio y tiene un balance sólido. Aunque el precio de su acción ha caído en casi un tercio desde mediados del año pasado, su capitalización de mercado supera los US$22.000 millones.

Cuando el crudo se transaba en US$90 el barril, la empresa de Irving, Texas, estaba ansiosa por iniciar un proyecto de US$1.000 millones para tratar y reciclar enormes cantidades de agua requeridas para fracturar hidráulicamente las reservas de esquisto. Pioneer está evaluando ahora cuánto puede gastar este año en ese proyecto. Un vocero de la firma declinó comentar al respecto.

En el otro extremo, algunas de las pequeñas empresas del ecosistema de los hidrocarburos ya están buscando un salvavidas. Lucas Energy Inc., de Texas, con una deuda de US$7,2 millones, incumplió hace poco un pago y anunció la semana pasada que está buscando una fusión con un rival del mismo estado.

Anthony Schnur, presidente ejecutivo de Lucas, dijo que la unión siempre estuvo en los planes de la empresa, pero que el declive de precios hizo que la financiación se agotara, lo que aceleró el proceso. "Nos hubiera gustado haber perforado estos pozos con nuestros socios y posicionar mejor a la empresa antes de una fusión", añadió. "Tuvimos que leer el mercado y reaccionar cuando lo hicimos".

Para mantener los gastos a raya, algunas compañías están considerando detener las obras en pozos que ya han sido perforados pero de donde aún no están extrayendo crudo, lo que en resumidas cuentas significa que el petróleo se mantendrá bajo tierra. Al retrasar el trabajo final, los productores pueden ahorrar alrededor de 60% del costo del pozo, dicen los analistas.

Harold Hamm, presidente ejecutivo de Continental Resources Inc., abogó por esta estrategia en una conferencia de la industria a fines de enero, instando a sus colegas a pisar el freno si podían hacerlo. "Por supuesto, no vamos a completar los pozos hoy", dijo Hamm en una entrevista. "Vamos a recortar mucho en ese frente".

La empresa, uno de los mayores productores de petróleo de Dakota del Norte, ya ha reducido en gran medida el número de equipos de perforación que opera, de 50 a cerca de 34, y recortado dos veces sus planes de gastos. Pero en noviembre reveló que había liquidado casi todas sus coberturas de precios de crudo, lo que dejó a la firma expuesta a cotizaciones que subsecuentemente se derrumbaron. Eso a su vez empujó a los analistas a anticipar menores ganancias para cuando la empresa anuncie sus resultados el 24 de febrero.

Otras compañías sopesan si deben cerrar los contratos financieros que les permiten protegerse cuando los precios del crudo caen. En una reunión reciente con analistas, Carrizo Oil & Gas Inc. planteó la posibilidad de revitalizar su estrategia de cobertura de precios para obtener más efectivo, dijo Tim Rezvan, un analista de Sterne Agee. "En este momento, nada está descartado en términos de lo que pueden hacer para levantar capital", dijo el experto.

Carrizo, que creció rápidamente gracias a su perforación en el sur de Texas, ya redujo su gasto de capital en 35% y ha decidido no completar algunos pozos. "Esto debería mantener nuestro balance fuerte y permitirnos reanudar un crecimiento rápido de producción petrolera una vez que los precios se recuperen", dijo el mes pasado en un comunicado Chip Johnson, presidente ejecutivo.

La rápida reacción de Carrizo parece haber complacido a los inversionistas; sus acciones se han apreciado 60% desde que tocaron fondo en diciembre con una cotización de aproximadamente US$32,50.

Energy XXI no ha sido tan afortunada. Su adquisición de US$2.300 millones llevó a la empresa a acumular una deuda de casi US$4.000 millones justo cuando los precios del crudo se derrumbaron y los inversionistas empezaron a concentrase en balances saludables. La empresa registró una rebaja contable de US$329 millones en conexión con la compra. Sus bonos con vencimiento en 2021 hace poco se cotizaban en cerca de 50 centavos sobre un dólar, según la firma de datos MarketAxess.

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